Guion: Ian Edginton.
Dibujo: Alex Sánchez y Ed Anderson.
Páginas: 112.
Precio: 11,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2019.
Las franquicias tienen un enorme obstáculo que superar cuando quieren expandirse. Partimos del hecho de que no es del todo difícil acertar la primera vez, en la presentación de un universo, porque hay muchas historias contadas a través de cualquier medio que triunfan y, así, animan a sus creadores a darles continuidad, en el mismo medio y en otros. Pero la pregunta, y a la vez obstáculo, surge ahí. ¿Deben los nuevos productos derivados satisfacer a quienes han admirado la obra original o tratar de abrir la puerta a nuevos públicos? Viene esta cuestión a cuento por The Evil Within, precuela en cómic del videojuego de 2014 que ya tiene también una secuela en ese mismo medio audiovisual. Y la respuesta en este caso es la primera. The Evil Within, el comic, apuesta por los ya convencidos, sobre todo por un final bastante anticlimático y que se presta a la conexión directa con el videojuego pero no sirve de una manera tan eficaz a la hábil presentación de la historia. Porque hasta llegar allí, y aunque se pueda tener cierta y lógica sensación de que al profano le falta información que tendrá el ya versado en este universo, la puesta en escena es directa y eficaz. Es una historia de terror puro y duro, un ejercicio de huida casi jugable para salvar la vida mientras se trata de entender el escenario psicológico en el que se suceden las trampas mortales.
Es curioso que Ian Edginton sepa aplicar al relato un tono continuo de clímax ya desde la primera escena, a la que saltamos sin explicaciones y sirve como preludio del altísimo ritmo que tiene toda la miniserie, y que sin embargo no sepa encontrar la manera de coronar el relato de la misma manera. Es como si se le hubiera gastado la adrenalina que tenía para este esfuerzo y los remanentes de la misma los dejara ya para la experiencia del videojuego. Hasta llegar a ese punto sí es cierto que Edginton sabe recrear un entorno de pesadilla psicológica bastante logrado. Puede que sea un punto demasiado fantástico, no tanto por los hechos sino por las transiciones, como para que lleguemos a dudar de la realidad de lo que estamos viendo, algo que sin duda habría beneficiado mucho al resultado final, pero es lo suficientemente eficaz como para que nos lancemos de la mano de Dana y sus acompañantes a esta pesadillesca huida. Porque de eso se trata, de correr, de escapar, de sobrevivir a trampas y amenazas. Es obvio que Edginton ha querido que el cómic sea, en ese sentido, una extensión directa y clara del videojuego. Quienes no hayan tenido el mando en el videojuego, probablemente pensarán que les falta algo esencial para disfrutar de todo el camino, pero no está mal andado.
En el dibujo, Alex Sánchez se ocupa del grueso de la miniserie, dejando el tercer número en manos de Ed Anderson, y las sensaciones que deja son curiosas. Hay un cierto tono de obra primeriza que se quiere compensar con una textura brumosa y propia del sueño desasosegante en el que estamos viviendo durante estos números. Eso también se nota en la puesta en escena de algunos momentos que están pensados para impactar incluso por encima del significado que tienen en la historia, casi como una reivindicación artística más allá de lo que necesite la narración del momento. Pero es un trabajo resultón incluso con sus defectos, que cumple con lo que se le pide, que es dar continuidad al tono del videojuego, incorporando elementos de terror que funcionen de manera independiente y personajes que se sostengan por sí solos. Puede que sea ahí donde más fallen tanto Sánchez como Anderson, también Edginton, porque más allá de la necesaria implicación con los protagonistas que se deriva de los peligros mortales con los que se han encuentran no genera esta historia la suficiente empatía con ellos, ni siquiera cuando se nos va contando el motivo que cada uno de ellos tiene para vivir esta pesadilla. Estamos, por tanto, ante un tebeo pensado para el aficionado completista de The Evil Within, y que, por convicción, no va mucho más allá.
El volumen incluye los cuatro primeros números de The Evil Within, publicados originalmente por Titan entre octubre y diciembre de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales.

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