Guion: Xavier Dorison.
Dibujo: Mathieu Lauffray.
Páginas: 272.
Precio: 39,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2019.
Long John Silver. Es inevitable que, al pronunciar ese nombre, volvamos atrás la mirada y recordemos cualquiera de las versiones de La isla del tesoro, preferiblemente la novela original de Robert Louis Stevenson, que nos entretuvo en nuestros años juveniles, porque es ahí y seguramente con él cuando se forjó nuestra imagen del pirata clásico. Long John Silver, la obra de Xavier Dorison y Mathieu Laufray, es un salto importante con respecto al retrato que trazó Stevenson. Para empezar, el pirata lleva unos años retirado cuando arranca una historia que, durante muchos momentos, ni siquiera es la suya. Para continuar, el tono es muy distinto y esta es una obra tenebrosa, ominosa y con pocos resquicios para la aventura clásica. Dorison se mueve bien en ese escenario, y no se puede negar que su Long John Silver es una carta de amor al personaje, al género y, de alguna manera, también a lo que se convierte en su objetivo en esta aventura. La presencia de esta serie, reunida en este volumen integral, es soberbia gracias al brutal trabajo de Laufray, que hace realidad todos los escenarios y personajes con los que el escritor arma una historia densa, compleja y muy violenta, como en realidad tendrían que ser las de piratas de verdad. ¿Y cuál es la esencia del pirata? No es lo que nos muestra Dorison exactamente, porque su Long John Silver es un retrato crepuscular.
Es decir, el protagonista está lejos de su plenitud pero aún le vemos como un personaje y calculador, avaricioso y decidido, carente de escrúpulos para alcanzar sus objetivos. Y, además, pese a colocar su nombre en el título, hay una elevadísima cuota de protagonismo que se queda Lady Hastings, una mujer que juega en unos niveles de frialdad brutales en cuanto a sus movimientos pero que, como se ve sobre todo en el álbum final, es un torrente de emociones muy distintas entre sí. La mezcla es poderosa pero es verdad que excede con mucho las pretensiones de dar una continuación natural y completamente fiel al final abierto que Stevenson creó para Silver en La isla del tesoro. Por eso no se puede entender esta serie solo como un homenaje al pirata, aunque desde luego tenga muchos elementos que justifican esa concepción, y por eso Dorison nos pide que entremos en el relato, y sobre todo que lleguemos a su final, con la mente muy abierta. Estamos ante un viaje siniestro en el que no hay medias tintas y deja la sensación de que su conclusión abre el debate y hasta la confrontación de una manera muy evidente. ¿Es lo que cabía esperar? Probablemente no, pero tiene un ritmo endiablado y, en el fondo, es lo que se nos ha prometido. Si se relee la obra, no hay engaño algo.
Donde no hay discusión alguna, o al menos no hay muchos motivos para ella, es en el magnífico dibujo de Lauffray. BD en estado puro, de corte clásico cuando la historia lo exige, pero sabiendo entrar en la espectacularidad de la propuesta de Dorison desde la piratería pero también desde la mitología, encontrando la rudeza del pirata y su vida, pero también todo lo que ofrecen los demás elementos de la historia, el retrato victoriano de Lady Hastings o la tenebrosa brillantez de los vestigios precolombinos que se convierten en la excusa principal del relato. Brillan con luz propia los flashbacks y relatos dentro de la historia, pero también las escenas de un mar endemoniado y nunca en calma, como también el retrato de todos los personajes, con especial mención para los protagonista. Tiene un dibujo formidable, dicho sin ambages ni medias tintas. Por eso este es, efectivamente, un libro para disfrutar con los ojos y para devorar cada una de las ilustraciones con las que Lauffray da vida a este relato de una manera irrepetible. Long John Silver puede no ser redonda del todo, no lo es muy probablemente por las expectativas que despierta tener como teórico protagonista a uno de los más notables piratas de la ficción que por lo que realmente ofrece la serie, pero da sobradas razones para disfrutar salvajemente de su propuesta.
El volumen incluye los cuatro álbumes de Long John Silver, Lady Vivian Hastings, Neptune, Le Labyrinthe d’Émeraude y Guyanacapac, publicados originalmente por Dargaud en mayo de 2007, octubre de 2008, mayo de 2010 y abril de 2013. El único contenido extra es una galería de bocetos e ilustraciones de Mathieu Lauffray y un portafolio de ilustraciones de Nicolas Nemiri, Robin Recht & Delf, Ralph Meyer, Enrico Marini, Nicolas Barral, Juanjo Guarnido, Éric Henninot, Patrick Pion, Pierre Alary, Nicolas Keramidas, Denis Bajram, Matthieu Bonhomme, Alex Alice y Olivier TaDuc.

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