Editorial: Penguin Random House / Reservoir Books.
Guión: Art Spiegelman.
Dibujo: Art Spiegelman.
Páginas: 296.
Precio: 21,90 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Marzo 2019.
Hay obras de las que resulta muy complicado decir algo que no se haya dicho antes. ¿Qué se puede añadir sobre Maus que no haya servido de argumento previo a cualquiera de las miles de críticas que se han hecho ya de la obra magna de Art Spiegelman? Quizá haya que empezar por esa apelación directa que tanto repele en una crítica, la que hay que hacer al lector para que lea la obra en cuestión, para que entienda que es una de esas historias que hay que leer. Como sabemos todos, esa presunción de que en estas líneas pueda haber un consejo universal para cualquier lector es arrogante y puede generar miedos y recelos. Lo sabemos. Pero leed Maus. De verdad. Descubrirla con los ojos inocentes de quien la leyó por primera vez antes de que se convirtiera en el primer cómic, eso que se dio en te bautizar como novela gráfica, que ganó el Premio Pullitzer. Releedla, porque no envejece, y su particular manera de explicar el Holocausto judío a través de unos personajes convertidos en ratones es formidable. Y, sobre todo, sentidla. Entended que esto que se cuenta con genialidad narrativa, esta obra que sirvió para que mucha gente entendiera que el cómic es efectivamente el noveno arte, es una historia real y desgarradora, uno de los más grandes retratos que se ha hecho del momento histórico que cuenta.
La sencillez es el primer gran aliado de Spiegelman. La sinceridad, el segundo. Mezclemos ambos y lo que nos queda es un brillante relato en primera persona en el que el autor recoge los testimonios de su propio padre para crear un universo propio único. Sí, hay docenas de historias sobre la persecución de los judíos por parte de los nazis, muchas emocionan, y algunas, las escogidas, son obras de arte. Maus es una de ellas. Con un rigor cronológico espléndido que Spiegelman consigue convertir en parte de su historia presente, impresiona la facilidad con la que presente y pasado se convierten en dos caras de la misma moneda. El Vladek de avanzada edad y costumbres extrañas es la consecuencia evidente del Vladek joven que trata de sobrevivir ante la multiplicación de peligros que debe sortear junto a su frágil esposa. Es una lucha por la vida que pone la piel de gallina, una que nos enseña de una manera casi aséptica en su forma, aunque sepamos que no lo sea, lo lejos que puede llegar el ser humano cuando se le arrastra a la podredumbre del fanatismo. Es una radiografía del nazismo pero hecha a partir del objeto de su ira, y es un retrato del judaísmo europeo contado desde su punto menos orgulloso. Y siendo ambas cosas, es también un tratado sobre la naturaleza humana que se apoya en este punto de la Historia para convertirse en algo memorable.
El cómic, además, tiene otro elemento que debemos de tener en cuenta. Spiegelman es la antítesis del dibujo realista. No solo por esa brillante decisión de convertir a los judíos en ratones, a los nazis en gatos y a los polacos en cerdos. No, también al optar por una sencillez extraña en el trazo y en el diseño. Es casi figurativo, pero emociona como lo haría el dibujante más realista con la acuarela más precisa. Emociona porque su dibujo sabe darle forma a lo que quiere decir como escritor. Y por eso Spiegelman, sin necesidad de conseguir ese impacto inmediato que buscan la gran mayoría de cómics, crea arte narrativo como pocas veces se ve. Podemos fantasear lo que queramos sobre cómo podría haber sido Maus gestada de otra manera, al menos en lo visual, pero nada podrá sacarnos de la mente uno de esos títulos que forman parte de la historia por méritos propios. Qué poco nos gusta entrar en estos términos absolutos, conscientes de que cada lector es un mundo y no existe una obra indiscutible. Pero sí, leedla. Leedla teniendo en mente no solo lo que estáis leyendo, sino también todo lo que significa. Lo que quiere decir la historia que estáis leyendo en términos de memoria histórica, en el acto de justifica que supone para el genocidio judío del siglo XX. Pero también por lo que quiere decir para el cómic como medio narrativo singular y artístico.
Maus se publicó originalmente entre 1980 y 1991. No tiene contenido extra.

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.