Guión: Bastien Vivès, Alexis Bacci.
Dibujo: Bastien Vivès, Alexis Bacci.
Páginas: 200.
Precio: 13,45 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Marzo 2019.
Cuando Last Man cambió de tercio y de escenario temporal al final de su sexto volumen (aquí, su reseña), confirmó lo que ya se veía desde el principio pero todavía no se había explorado: la enorme riqueza de su universo. Last Man Stories es un paso más en ese camino, porque de lo que se trata en este volumen escrito y dibujado por Alexis Bacci y Bastien Vivès que lleva por título Noche de partido es precisamente de expandir el universo. Vaya por delante que aquellos que aquellos que admiren a Richard Aldana y su misteriosa aura de toda la serie de Last Man (aquí, reseña de su primer número) van a llevarse una contundente dosis de desmitificación. Y sí, todo esto podía intuirse con lo que fuimos averiguando de él, pero verlo es otro cantar. Richard, en todo caso, no es centro ni protagonista de Noche de partido, que se centra en las peripecias de un equipo de Violent Ball, deporte de este universo teóricamente futurista que parece ser la evolución salvaje y de poco nobles normas de lo que hoy es la Lingerie Bowl, un fútbol americano con mujeres en lencería. Permítase el uso del adjetivo admirando su adrenalina, pero la cosa no es tan excitante como lo es el Last Man regular, y se abandona con más facilidad a un desenfreno violento en el que puede pasar cualquier cosa y en el que todo está pensado para despertar sonoras carcajadas de admiración.
No se puede decir que esto no sea Last Man en estado puro, no, al menos no el Last Man en el que derivó tras salir de su escenario original, pero es verdad que la serie ha encontrado un camino muy memorable siguiendo a unos personajes muy concretos y a su evolución natural dentro de este mundo y salirse de él siempre es complicado. Es igualmente cierto que Noche de partido no trata de reinventar nada, solo colocarse en el lado más gamberro de esta creación, y por eso se acepta muy fácilmente toda la barbaridad que contiene y el hecho de que no sea más que un episodio cerrado y concreto dentro de este algo más grande del que forma parte. No es en absoluto imprescindible para entender nada del universo de Last Man, pero es divertido, es una manera tan desenfadada como desenfrenada de asomarnos a los rincones del vicio y la corrupción de este mundo al que nos asonamos por necesidad en el transcurso del viaje de Vivès, Balak y Sanlaville, creadores de esta historia. Al final su propia intrascendencia es el mayor enemigo, pero es tremendamente divertido por lo loco que es todo lo que nos cuentan, con su violencia sensual, con su sexo ocasional, con las drogas que aderezan este mundo y con un misterioso vigilante llamado el Cuervo y que casi parece sacado del Murderville de Vicente Cifuentes (aquí y aquí, reseñas de sus dos primeros volúmenes).
Con tanto desenfreno, la verdad es que se echa algo en falta el elegante dibujo que ha tenido siempre Last Man. No es que Noche de partido suene mal en su ejecución gráfica, ni mucho menos, pero tiene otros objetivos y adecua el estilo a esa propuesta ligeramente diferente que nos hace este one-shot. Encaja en este universo, pero como algo diferente. Casi todo es más grotesco, quizá también porque Last Man apostaba por el misterio y por la belleza del combate, mientras que Last Man Stories arranca centrándose en un mundo mucho más siniestro y desfasado, uno lleno de personajes que no se mueven precisamente por altruismo, de excesos continuos a todos los niveles y en el que la violencia más gratuita y gráfica ocupa un lugar predominante ya desde la primera secuencia. Por eso, lo que marca visualmente este volumen es una particular mezcla entre la belleza física de Crystal y la brutal transformación física de Casey. Como todo está tan descontrolado, es realmente fácil olvidarse de pequeñeces y disfrutar del conjunto, siempre que tengamos claro que este es un complemento que enriquece pero no está pensado para completar los preceptos más esenciales de la serie original. Es, simplemente, como ir a visitar el rincón más exagerado y algo olvidado de un mundo singular. Teniendo eso claro, divierte lo suyo.
Casterman publicó originalmente Lastman Stories: Soir de match en enero de 2018. No tiene contenido extra.
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