Editorial: Alfaguara / Penguin Random House.
Guión: Sylvia Douyé.
Dibujo: Paola Antista.
Páginas: 48.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2019.
Puede que siempre haya sido así, pero vivimos en unos tiempos en los que todos los medios narrativos buscan personajes y franquicias que puedan extenderse en el tiempo y, cómo no, dar el salto entre ellos. El cómic no es ajeno a esa tendencia y Magalina es una agradable demostración de que es así. Sylvia Douyé y Paola Antissta nos cuentan aquí la historia de una niña, cuyo nombre es el mismo de la serie que se inaugura con este álbum, que quiere estudiar animales míticos y legendarios en una escuela con un reducido número de estudiantes. Desde que Harry Potter convirtió en tendencia la idea de situar el centro de las aventuras de un grupo de jóvenes en el marco de un excéntrico lugar de estudios, han sido muchos los intentos de explorar esta vía. Esta, pensada para lectores infantiles, es divertida e imaginativa, bastante certera a la hora de jugar con los arquetipos en base a los cuales construye Douyé la personalidad de cada uno de los chicos protagonistas y con ritmo alto que actúa de antídoto contra el aburrimiento de los inquietos lectores a los que va a hacer frente. Quizá el gran problema al que pueda hacer frente es que algunas deducciones no están realmente al alcance del lector que busca. Otras sí, y esas son las que dan a Magalina un encanto bastante singular que no cuesta imaginar en la gran pantalla o en una serie de animación.
Eso, el hecho de que los más pequeños puedan razonar junto a Magalina algunos de los misterios que esconde la historia, y el dibujo de Antista, tremendamente agradable ya desde la portada, que prácticamente podría ser la presentación de una revisión infantil o juvenil de cualquier cuento ideado por Neil Gaiman. Y sí, en esa línea, es casi imposible no pensar en Coraline cuando miramos a Magalina. Sea o no una influencia directa en el trabajo de Antista, y realmente eso no le resta ni un ápice de mérito a lo que nos ofrece, sí nos da una idea clara de los objetivos que tiene este cómic y de dónde están sus principales aciertos. Con sus personajes de grandes ojos, la ilustradora encuentra un estilo desenfadado que encaja muy bien en la fantasía juvenil que propone Magalina, y los escenarios saben ser lo suficientemente tétricos y misteriosos sin necesidad de alejar a los lectores más jóvenes con un terror excesivo. Puede que haya algo de ingenuidad en todo el planteamiento de la serie, y que eso haga que se pierda un poco de ambición, pero tiene partes muy interesantes y una estructura de muy fácil acceso para lectores de cualquier edad, tanto por la presentación de sus personajes como por los temas de fondo que se deslizan en esta primera entrega. Buen arranque de una prometedora serie juvenil.
Vents d’Ouest publicó originalmente el primer álbum de Sorceline, Un jour je serai fantasticologue!, en abril de 2018. No tiene contenido extra.

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