Guión: Jim Lee, Brandon Choi, Chris Claremont, Jeff Mariotte, H. K. Proger, James Robinson, Steve Seagle, Eric Silvestri.
Dibujo: Jim Lee, Marc Silvestri, Ryan Benjamin, Brett Booth, Travis Chearest, Rich Johnson, Dan Norton.
Páginas: 608.
Precio: 49,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2019.
Para entender lo que sucedió en los años 90 en la industria del cómic norteamericano, WildC.A.T.S. es un título fundamental. Jim Lee era entonces uno de los reyes entre los ilustradores, que eran los profesionales que tenían entonces la sartén por el mango en las editoriales, y uno de los que con más decisión apostó por la creación de nuevas editoriales que hicieran frente a Marvel y DC. WildC.A.T.S. fue su primera creación, junto con Brandon Choi, y de alguna manera la descripción perfecta de lo que fue aquella experiencia. De lo que se trataba era de crear personajes visualmente llamativos, ellos con un desarrollo muscular que ni Arnold Schwarzenegger en el momento más álgido de su carrera como culturista y ellas con unas curvas imposibles y unos trajes que cubrieran lo mínimo. ¿Los guiones? Bueno, eso no importa demasiado mientras permitiera que hubiera constantes peleas entre buenos, malos y antihéroes, que de todo se juntaba en estas filas, porque los que mandaban eran los dibujantes y entonces creían que cualquier podía juntar cuatro letras e imaginar historias que convencieran a los lectores. Y lo cierto es que lo hicieron, por lo menos al principio. En este caso, Lee y Choi consiguieron que lo que habría sido un título del montón entre el catálogo de Marvel o DC, se convirtiera en un éxito superventas.
Hoy en día, la verdad, resulta difícil encontrar una justificación lógica para aquel desmedido éxito. La lectura de este integral del WildC.A.T.S. de Jim Lee evidencia que es un batiburrillo en el que destaca la acción, pero en el que realmente no tiene ninguna importancia encontrarle una lógica a todo lo que está pasando. Es una montaña rusa a la que hay que darle un argumento casi porque sí, porque en el fondo lo único que importa es la adrenalina. Su valor, decíamos, es editorial casi por completo. Y eso que Lee y sus acólitos fueron consiguiendo que, con el tiempo, se unieran también a su aventura guionistas de prestigio. En este mismo volumen surgen nombres como los de Chris Claremont o James Robinson, lo que da una idea del poder que consiguió Image Comics, editorial que estaba detrás de esta serie. Es verdad que hay ideas atrevidas, algún que otro personaje bien formado (quizá Voodoo o Void puedan ser las que mejor encajan en esos parámetros), pero el ruido es muy intenso y adquiere demasiado protagonismo. Lee y Choi apuestan por diálogos trillados que en nuestros días es difícil leer sin que aparezca una sonrisa en la cara, recordando tiempos en los que esto nos pareció rompedor. O al menos consiguió esa etiqueta como base de su triunfo. Eso sí, esto hay que leerlo. Es parte de la historia contemporánea del cómic de superhéroes y eso es por algo.
Decíamos que prima la parte visual, y aquí el festín es evidente para los seguidores de Lee. El dibujante que consiguió la fama por sus X-Men tenía muy claro lo que quería enseñar, incluso aunque ahora sepamos que no estaba en la cumbre de su carrera. Su apuesta era la de lo imposible, la de lo inverosímil, la de los trajes llamativos en los que la funcionalidad no contara para nada. Grandes escotes y piernas al aire para ellas, ceñidos trajes con armaduras brillantes para ellos. Y muchos golpes, peleas, rostros desencajados y escorzos para posar en lugar de pelear cada dos por tres. Y muchas páginas dobles y hasta cuádruples, constantes giros del tebeo para seguir la lectura y todo tipo de artificios que hicieran que la etiqueta espectacular fuera bien merecida. Si el término noventero significa algo en el mundo del cómic, los WildC.A.T.S de Jim Lee son la explicación perfecta para esa palabra. Y el caso es que, con el paso de las páginas y la introducción de otros dibujantes para completar el cuadro, uno va viendo también la evolución del mismo Lee como dibujante hacia alguien que no perdió nunca la espectacularidad como razón de ser pero que fue encontrando un territorio en el que permitía más comodidad, para él como creador pero también para el lector. Este s un libro pensado para apabullar, y lo hace. Es historia, sí. No necesariamente brillante, pero historia.
El volumen incluye los números 1 a 13 y 50 de WildC.A.T.S.: Covert Action Teams, 1 a 3 de Cyberforce y el especial WildC.A.T.S./X-Men: The Silver Age, publicados originalmente por Image Comics entre agosto de 1992 y junio de 1997. El contenido extra lo forman una introducción de Jim Lee, las portadas originales de Jim Lee, Marc Silvestri, un portafolio de bocetos e ilustraciones en tinta de Lee y el desarrollo del color de una portada por Alex Sinclair.
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