Guión: Pepe Gálvez.
Dibujo: Alfonso López.
Páginas: 96.
Precio: 18 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Febrero 2019.
Si existe un género negro español como tal, si realmente la idiosincrasia social y narrativa de un país pudiera colarse entre la esencia de un género, Llegará el invierno bien podría abanderarlo perfectamente. Como apunta Andreu Martín en el prólogo, esa medalla tiene que colgársela el Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, el que ya desde su mismo nombre nos alertó de que esa cercanía no solo era posible desde un punto de vista formal o narrativo, sino que además iba a permitir la creación de grandes obras. La de Pepe Gálvez y Alfonso López rinde homenaje a esa forma de en render el género negro con una historia sencilla pero llena de vida, con protagonistas alejados de glamour o de estereotipos físicos deslumbrantes y con un ritmo alto y acertado. Los prejuicios tendrían que haberse hecho añicos hace algunos años, pero persisten, y es por eso que hay que empezar hablando así de Llegará el invierno, recalcando su carácter patrio y no exento por ello de alto nivel creativo. Pero sería bueno que eso lo tuviéramos claro antes de empezar a leer, porque esa es la mejor manera de entrar en un universo en el que merece la pena perderse para degustar una notable historia de género que, partiendo de los lugares comunes del género, incluso de ciertas dosis de patetismo, se va logrando una personalidad destacable.
Hay muchas razones para entender la historia de Gálvez de esta manera. Algunas, como la elección de protagonistas de vidas a priori hasta anodinas, de los que podríamos ver en cualquier bar de cualquier ciudad española y de cierta edad, alejados del brillo de la juventud, pueden parecer más o menos tópicas, pero en realidad no lo son. Quizá el cine y la literatura sí hayan encontrado ahí un cierto nicho que explotar, pero el cómic lo hace con memos frecuencia, y por eso sigue siendo llamativo. Los héroes de Gálvez, que en realidad no son héroes, son comunes creíbles y cercanos. Sí, hay algunas mujeres de físico deslumbrante en el epicentro del relato, pero están lejos de la femme fatale clásica con el cigarrillo humeante, se trata de prostitutas de un local cualquiera. Son relaciones palpables las que se establecen entre los personajes, y eso se nota no solo en los diálogos, muy acertados, sino también en esas historias que cada personaje tiene por detrás, apenas pequeñas pinceladas que hablan de su personalidad más que del contexto en el que se desarrolla el misterio. Porque misterio hay. Se trata de deshacer el lío en el que se ha metido Javier por una mujer. Hasta su nombre es cercano y exento del glamour del noir americano. Y de evitar que los malos le encuentren antes que los buenos, que de eso sí que hay en este cómic.
Sí hablamos de un noir a la española, y lo hacemos con orgullo y sin un ápice de sorna, es porque el resultado es muy bueno, es obligado dar a López el mérito que tiene en eso. La clave está en que no son dibujos obvios. Eliminemos el contexto, suprimamos los diálogos, y ahora imaginemos lo que López nos quiere contar. Lo vemos. Pero además también nos permite imaginarlo. Y bien podríamos imaginar que este trazo tan sugerente podría adecuarse a otros géneros e historias. En esta, sobresale, cambia los estados de ánimo con soltura, aporta mucho carisma a los protagonistas, y en contra de lo que suele ser habitual en el género no necesita apoyarse en bellezas femeninas más o menos obvias para sustentar el relato aunque precisamente comience mostrándolas. Llegará el invierno no es de partida un arquetipo, y desde ahí ya empieza a ganarnos, pero curiosamente acaba siendo un emblema claro de género, uno ideado con cariño y precisión, y que incluso saber hacer virtud de la sencillez que tiene su historia. Quizá no sea fácil imaginar nuevas aventuras de este trío de mosqueteros sin más ambiciones que vivir, pero esta se basta para dejar un sabor de boca muy agradable y para demostrar que aquí y de esta manera se pueden conseguir cómics que sobresalgan en géneros que hemos tenido que conquistar.
El único contenido extra es la introducción de Andreu Martín.