CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. La caída del Caballero Oscuro. Prólogo’, de Doug Moench y Chuck Dixon

Editorial: ECC.

Guion: Doug Moench, Chuck Dixon.

Dibujo: Tom Grindberg, Jim Aparo, Michael Netzer, Tom Mandrake.

Páginas: 296.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2018.

Hay una evidente paradoja en La caída del Caballero Oscuro (aquí, reseña de su primer volumen), y es que el ideado como enemigo definitivo de Batman, Bane, necesitó que el protector de Gotham estuviera en el mayor estado de agotamiento para derrotarle. El enemigo definitivo es menos definitivo si necesita de tanta ayuda para superar al héroe. Lo bueno es que DC sí planteó ese deplorable estado de forma del héroe de una manera coherente, y eso es lo que vemos en este volumen 0 que sirve de prólogo a lo que fue el mayor cambio vivido por Batman en su historia. Lo que vemos en estas páginas es la preparación de dicho evento, villanos menores en su mayoría que ponen a prueba a un Bruce Wayne exhausto y los primeros pasos de Bane en Gotham, ya con figuras más reconocibles como el Acertijo o Killer Croc para calentar motores y ponernos en la senda de la trama que acabaría con Jean Paul Valley vistiendo el manto del murciélago. En estos números se siembran semillas más que arrojar conclusiones, y su alcance se queda en la explícita función de prólogo que se nos anuncia desde el principio. No viene mal su lectura antes de entrar en La caída del Caballero Oscuro, pero tampoco son números imprescindibles para entender el conjunto del macroevento al que preludian, como prueba el hecho de que estuvieran inéditos en España.

Todo lo orquestan entre Doug Moench y Chuck Dixon, tipos que conocen de sobra a Batman y que han explorado muchos rincones de su personalidad y su mundo. Por eso, lo que leemos aquí encaja con mucha naturalidad en la tradición del personaje y, sobre todo, en sus facetas más oscuras sin necesidad de caer en elementos abiertamente adultos y casi excluyentes de otras interpretaciones. Vemos aquí su obsesión en la lucha por el crimen, algo que roza la inconsciencia precisamente por el carácter menor de los villanos a los que hace frente, la dificultad para delegar responsabilidades o confiar de verdad en sus aliados, la siempre interesante relación que mantiene con Alfred, e incluso el constante tira y afloja con el que se asoma a la Policía de Gotham, con figuras dispuestas a apoyarle como el comisario Gordon, y otras que luchan abiertamente contra los métodos del Caballero Oscuro, en este caso Sarah Essen. Tiene también cierta gracia que el número más significativo de este volumen sea aquel en el que Batman desparece de la escena, aquel en el que Robin adiestra a un Jean Paul Valley en el que ya se aprecian los rasgos psicóticos que acabarán provocando que su Batman sea un completo fracaso. Todo bastante obvio en más de un sentido, pero a la vez bastante eficaz, como se espera de los dos escritores que se ocupan de estos números.

En el dibujo no cabe esperar demasiadas sorpresas. El mítico Jim Aparo es el nombre más destacado de este volumen, por categoría y por números de páginas, aportando un estilo siempre reconocible y que nunca dejó de funcionar, aunque sea con la cierta sensación de que su tiempo de esplendor con el personaje ya no era este. Eso se aprecia, por ejemplo, en la comparación con los números que dibuja Michael Netzer, con un trazo bastante más arriesgado y un diseño de la capucha de Batman bastante particular que busca un impacto distinto al tradicional. Aparo, en todo caso, tiene aquí la misma brillantez que tuvo siempre en la puesta en escena y también en la forma en la que era capaz de dar fuerza a determinados momentos de sus escenas de acción. La nota de rareza en estas páginas la pone Tom Grindberg, que mezcla unos toques mignolescos a la hora de aprovechar sombras y siluetas con una anatomía particular y extraña que no siempre funciona igual de bien. Tom Mandrake firma el número restante con solvencia. No es este prólogo de La caída del Caballero Oscuro un volumen especialmente memorable, ni por sus historias, ni por sus villanos, ni tampoco por el dibujo, pero se lee con la fluidez que tenía Batman en aquellos años y sí pone bases de cierta solidez a los atrevidos cambios que estaban a punto de llegar a los mitos del personaje.

El volumen incluye los números 484 a 490 de Batman y los 654 a 658 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 1992 y marzo de 1993. El contenido extra lo forman una introducción de Fran San Rafael, las portadas originales de Michael Golden, Ed Hannigan, Sam Kieth, Kelley Jones y Travis Chearest y un portafolio con diseños de Graham Nolan.

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