Guión: Enki Bilal.
Dibujo: Enki Bilal.
Páginas: 184.
Precio: 35 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2018.
Hay autores que apuestan por un universo personal, que no les importa arriesgarlo todo, incluso el respaldo de los lectores, a fin de que en sus páginas esté exactamente lo que desean contar. Enki Bilal es uno de esos autores y La trilogía Nikopol es una de esas obras. No es nada fácil lanzarse a un análisis detallado de un cómic de este calibre y con estas pretensiones, porque su propia gestación es una carrera de obstáculos para hacerlo. Podemos empezar diciendo que es la primera obra como autor completo de Bilal, y que es a la vez un trabajo dilatado en el tiempo, lo que dado el carácter de su creador implica que no es la misma cabeza pensante la que da origen a su primer libro, La feria de los inmortales, que la que alumbra el último de ellos, Frío Ecuador, porque doce años les separan. Y ese tiempo, en un autor como Bilal, es todo un mundo. Por eso, aunque se reconocen como parte del mismo universo, y de hecho las leemos en orden cronológico, cada uno de los tres álbumes que componen este integral tiene identidad, protagonista y narrativa propios y no intercambiables. Y todo lo que leemos da que pensar. No es La trilogía Nikopol un tebeo que deje indiferente o que pueda leerse y olvidarse, incluso aunque el lector no termine de conectar con una sensibilidad tan especial como la del autor que aquí nos ocupa.
El dilema está en cómo analizar Nikopol. ¿Por separado o como conjunto? Bilal abre ambas vías, pero da la sensación de que todo tiene más sentido de manera unitaria. Su plan es definir un universo futurista cercano, y precisamente por esa cercanía algo imposible, tan imposible como por ejemplo lo podía ser Blade Runner. No es que haya una conexión directa, pero no es mala comparación la establecida con la película de Ridley Scott. Y tampoco se puede desligar este cómic del espíritu de Metal Hurlant, sobre todo en su primer álbum, que casi parece un episodio perfecto para la película de Heavy Metal (aquí, su crítica). Busca y consigue perplejidad con la presencia de los dioses egipcios como parte de este mundo futurista, una extravagante fusión de lo viejo y lo nuevo, y una muy buena manera de hablar de temas actuales. Actuales cuando apareció el primer álbum y que sigue plenamente vigentes hoy. Cuando llega el segundo álbum, lo que entusiasma es el cambio de ritmo, de tono, de protagonista y de armas narrativas. Y cuando llegamos al tercero, quizá el más maduro de todos, la versatilidad es tan grande que ya asumimos como normal todo lo que nos arroja Bilal. La trilogía Nikopol está muy lejos de ser una lectura fácil y tiene muchas capas debajo de su estructura de ciencia ficción.
Esa cubierta es, de hecho, lo más llamativo visualmente. Bilal tiene un estilo muy marcado, figuras de enorme expresividad, aspecto sucio, el que contagia a su futuro imaginado, y ya desde el principio es fácil entender las normas que él mismo se impone para desarrollar un universo que sabe moverse entre lo tradicional del género y lo provocador, incluso aunque sea a través del sencillo camino que marca el desnudo femenino. Sabe jugar con lo real y con lo que no lo es pero lo parece, y quizá sea ese el principal encanto de su propuesta, al menos en lo que a su dibujo se refiere. También a nivel visual se entiende que hay una evolución en Bilal, una evolución en matices que sirven para construir un estilo propio y personal, siempre con ese trazo sucio y una apuesta por la atmósfera que no tiene problema alguno es sacrificar algo de realismo para que el conjunto sea siempre sorprendente. Si Bilal es una referencia sobresaliente del cómic europeo de la última década del siglo XX, La trilogía Nikopol es, sin ningún género de duda, la obra que establece ese carácter de imprescindible. Más accesible que sencilla pero muy gratificante, es una obra que merecía este volumen integral que se publica por primera vez y que, de alguna manera, enriquece la propuesta y permite ese análisis conjunto que el autor pide a gritos.
El volumen incluye los tres álbumes de Nikopol, La foire aux immortels, La femme piège y Froid Équater, publicados originalmente por Les Humanoïdes Associés en julio de 1980, abril de 1986 y agosto de 1992. El contenido extra es un portafolio de bocetos.

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