CÓMIC PARA TODOS

‘Objetivo Hedy Lamarr’, de Ricardo Vilbor y Ángel Muñoz

Editorial: Grafito.

Guión: Ricardo Vilbor.

Dibujo: Ángel Muñoz.

Páginas: 104.

Precio: 16 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Enero 2019.

Hay figuras que, por mucho que el nombre pueda sonar, no son tan conocidas como tendrían que serlo. Hedy Lamarr es una de ellas. La sugerencia, lo que sugiere indudablemente Objetivo Hedy Lamarr, es investigar sobre ella. Mujer, actriz e inventora en un tiempo en el que ni siquiera la actitud que esta mantuvo ante la vida era demasiado políticamente correcta. Una figura interesantísima. Y, cómo no, tenía que llamarla atención del mundo del cómic, era algo inevitable y lo sorprendente es que no hayamos tenido antes una aventura como esta. En Objetivo Hedy Lamarr, Ricardo Vilbor, con dibujo de Ángel Muñoz, juega con Hedy de una manera admirable, imaginando una historia de ficción, en la que se convierte en la clave para acabar con la Segunda Guerra Mundial y por eso todo el mundo quiera hacerse con ella, pero en la que va insertando pequeñas píldoras de realidad, detalles biográficos y documentados. Y de esa manera nos vamos viendo atrapados en un tebeo divertido, simpático, inteligente de muchas maneras para que esto sea una historia que perfectamente pudo ser algo real y que sabemos que no lo es, una imaginada en sueños de celuloide en blanco y negro, por mucho que sea un tebeo en color, y con el sabor de aventura clásica que da la presencia de nazis, de espías, de agentes secretos y de tantos otros detalles.

La cuestión es que bien podríamos catalogar Objetivo Hedy Lamarr como uno de esos tebeos sin pretensiones que en realidad dejan un resultado muy por encima de esa etiqueta. Y eso, en primer lugar, es mérito de Vilbor. Construye una aventura clásica que rezuma amor por el cine clásico, más allá de que este sea el escenario del que parte su historia, y también por la figura a la que convierte en protagonista, por la que se nota una gran admiración. Lógica, si se conoce la biografía de Lamarr. Ahí, de nuevo, está la sugerente invitación a sumergirnos en la realidad después de haber pasado por la ficción. Más cosas, que las hay. El enredo que imagina Vilbor es por un lado divertido y por otro con las dosis suficientes de drama como para que realmente sintamos el peligro, necesario para que la acción funcione. El escritor juega con una cantidad importante de diálogo, que es lo que le sirve para que conozcamos a la protagonista, su contexto y el propio conflicto que lo mueve todo. Lamarr, lejos de ser una damisela en apuros, es una protagonista fuerte e intensa, inteligente y decidida, pero que se mueve, como el lector, en un escenario en el que no se sabe muy bien en quién se puede confiar. Y esa es la gracia de toda la trama, que está montada de una manera muy hábil y llegando a una conclusión muy acertada, en un buen clímax.

Si decíamos que hay un indudable mérito en Vilbor a la hora de aumentar las miras iniciales del tebeo, lo mismo se puede decir del dibujo de Muñoz. Parte de un estilo aparentemente sencillo y clásico, uno que deliberadamente obvio el blanco de los ojos para crear esa magnífica mezcla de realidad y fantasía que encaja fácilmente con las sensaciones del cine que sirve para homenajear. Con ese punto de partida, poco a poco va afianzando la idea de que es un trabajo mucho más sólido de lo que puede parecer a simple vista sin perder para nada ese toque de encantadora ingenuidad que hay en sus páginas ya desde el diseño inicial de los personajes y la sensualidad que inunda la ilustración de la cubierta, una en la que tenemos hasta el detalle tan perseguido en nuestros días de un cigarrillo encendido. Aunque pueda parecer paradójico, con el color de Abel Pajares lo que se consigue es la sensación de estar viendo una película en blanco y negro. Más ilusión de estar ante algo que quiere ser clásico. Y esa no se pierde en ningún momento, y es lo que convierte Objetivo Hedy Lamarr es una lectura trepidante, ágil y muy entretenida, una que hace justicia a su protagonista, a su época y a sus pretensiones. Que las tiene, desde luego que sí, aunque al principio pueda pasar por una lectura ligera, que también lo es pero que no se detiene ahí.

El contenido extra lo forman una introducción de Clara Grima, una biografía de Hedy Lamarr con bocetos de Ángel Muñoz y el proceso de una página.

m-hedy-lamarr-objetivo-2019-grafito-7381kf

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 25 febrero, 2019 por en Ángel Muñoz, Grafito, Ricardo Vilbor y etiquetada con , , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías