CÓMIC PARA TODOS

‘As enemigo. Amor por la guerra’, de George Pratt

Editorial: ECC.

Guión: George Pratt.

Dibujo: George Pratt.

Páginas: 128.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2018.

Lo deslumbrante y lo tópico se dan la mano en As enemigo. Amor por la guerra. George Pratt es un dibujante excepcional, y a la vez un narrador notable. Su recuperación de Hans von Hammer, personaje creado por Robert Kanigher y Joe Kubert, tiene trazas notables, y a la vez momentos en los que se asoma a la irregularidad. Lo primero viene dado por su apabullante destreza a la hora de componer imágenes crudas, bellas, impactantes y memorables, con una puesta en escena sensacional y una gran cantidad de recursos para que, en lo visual, no se pueda poner ni un solo pero Amor por la guerra. Pero su mensaje antibelicista es lo que cala solo por momentos. La historia, que nos muestra a un Von Hammer crepuscular, narrando su vida y las sensaciones que la guerra produjo en él a un escritor interesado en su figura por razones no solo profesionales, tiene altibajos. Por momentos entusiasma, pero en otros nos alejamos demasiados de lo que precisamente hace especial a su protagonista, el aire, su avión y el combate aéreo. Y es así donde Pratt hace un esfuerzo enorme por mantenerse firme, por encontrar escenarios que se ajusten al mensaje que quiere lanzar en la obra y que tiene ciertos problemas precisamente porque no hay una coherencia férrea entre lo que vemos y lo que sabemos.

Pratt encuentra un buen escenario para su historia, uno cargado de una melancolía que ayuda al mensaje antibelicista de la obra, pero que a la vez también provoca que el final de la obra sea algo brusco. Es lo que en el fondo quiere contar Pratt, de eso no hay duda, y por eso mismo hay que aceptarlo como válido. Pero para llegar hasta ese punto final Pratt necesita que Amor por la guerra no sea solo una historia sobre Von Hammer. Ahí es donde la obra entra en terrenos complicados. Funciona bien porque el fondo es muy atractivo, porque sabe conjugar conflictos diferentes del siglo XX para mostrarnos que el absurdo de la guerra no depende de las épocas o de los bandos. En el fondo falta un foco claro. La información que Pratt se guarda para dar sentido a la historia al final redunda en lo obvio, y aunque eso mismo hace que siga al pie de la letra el manual antibelicista que emplea también cae en el lugar común. Incluso aunque la lectura cumpla siempre con todos los objetivos, que lo hace, estamos siempre a la espera de que haya alguna gran revelación, o que cambie el ritmo, o que pase algo diferente a lo previsto. No sucede y quizá eso empeña un tebeo que, en otro contexto, podría haber sido una historia única. Es más fácil entrar en el juego de Pratt de cada uno de los capítulos que componen la obra que en su conjunto.

Dicho esto, lo que hace de Amor por la guerra una obra especial no está tanto en lo que cuenta sino en cómo lo cuenta. Las acuarelas de Pratt son una barbaridad. Cada una de ellas tiene un sentido del gusto exquisito, tanto las que se mueven en escenarios bélicos como las que buscan rincones mucho más íntimos, las que nos enseñan la dureza de la guerra y la que quieren sacar la oscuridad del alma de los protagonistas, con los secretos que esconden. Funcionan en la adrenalina del aire, la misma que el propio Von Hammer confiesa sentir en los pasajes finales del libro, y también en el ominoso escenario de la cama del hospital, rodeado de la negrura de lo que parece aventurar un desenlace fatal en cualquier momento. No son solo acuarelas, son auténticas representaciones de estados de ánimo, y eso, en materias tan trascendentales como la guerra o la vida, acaba resultando fundamental para que el libro sea una auténtica pieza de arte. Lo es mucho más en su aspecto visual que en su historia, pero eso, al fin y al cabo, hace que devoremos las páginas con los ojos desde el primer vistazo. Lo que después saquemos del relato es un añadido, un extra, algo que Pratt suma a un libro que, por encima de cualquier otra cosa, es una experiencia sensorial de primer nivel y que, efectivamente, hace justicia a la historia del personaje cuando se lo propone.

DC Comics publicó originalmente Enemy Ace: War Ydill en 1990. El contenido extra lo forman una introducción de Joe Kubert y una galería de bocetos de George Pratt.

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Esta entrada fue publicada en 25 enero, 2019 por en DC, ECC, George Pratt y etiquetada con , , .

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