Guión: Kagura Uguisu.
Dibujo: Kagura Uguisu.
Páginas: 192 / 176.
Precio: 8 euros cada uno.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Octubre / Noviembre 2018.
Podríamos decir que el principal enemigo de Dystopia, el primer ciclo de Beatless, es la indefinición, pero lo es casi de la misma manera en que eso se convierte como el principal surtidor de temas que aborda la historia. Menuda contradicción tenemos para empezar a analizar este manga con el que Kagura Uguisu, basándose en diseños de personajes de Redjuice, traslada a las viñetas la novela de Satoshi Hase. Lo que tenemos entre manos es una historia de ciencia ficción ambientada en el siglo XXII. No obstante, no parece hacer grandes diferencias con nuestra realidad salvo por un detalle, los EIH, inteligencias artificiales con aspecto humano que se ocupan de las tareas cotidianas. El escenario está claro, pero Beatless es mucho más impreciso a la hora de tratar ciertos temas. Es la historia de un adolescente que adopta a una EIH, una de indudablemente atractivo aspecto, después de toparse con ella y contener una extraña plaga. A partir de ahí, Hase y Uguisu tocan materias muy sugerentes, la relación que puede haber entre un humano y estos androides, el manido debate sobre el alma de la máquina, también una intriga conspiratoria y terrorista e incluso un análisis sobre el poder de las redes sociales y la moda. Pero dentro de todo esto, ¿de qué va realmente Beatless? Ahí es donde radica la dificultad de este manga.
Terminado el primer ciclo que suponen estos dos volúmenes, la respuesta a esta pregunta sigue aún en el aire. Y no por falta de posibilidades, porque hay que reconocer que la historia plantea muchos temas de apasionante debate, temas que expone con precisión, pero quizá se queda sin saber cómo sentenciarlos, cómo darles un final, e incluso la manera más adecuada de relacionarlos para que la historia fuera más completa. Ahí es donde Beatless no consigue por el momento todos los objetivos que puntualmente, en cada uno de sus capítulos, sí puede dar por conseguidos, incluso de manera notable. Convence cuando tiene que ser un relato pequeño e íntimo, también cuando alcanza un clímax de acción desbocada, desde luego en su faceta de fantasía erótica juvenil, a la que nos invita dando las más sugerentes y explícitas formas femeninas a estos androides. Pero al final uno termina Dystopia fascinando por el escenario pero sin saber cuál es el mensaje real, pensando en todas las posibilidades que tiene este universo y el hecho de que, en el fondo, la irregularidad es la nota predominante. No es, ni mucho menos, que no se disfrute de la lectura, pero es como si faltara algo, algo que se echa de menos cuando uno se replantea un tema expuesto tres o cuatro capítulos antes, en el primer libro cuando estemos ya en el segundo, y sobre todo al final de estas dos entregas.
Como la belleza tiene que ser, por fuerza, una de las características de Beatless, y esto no lo esconde Uguisu en ningún momento, el dibujo tiene que entenderse por fuerza como uno de sus puntos más logrados. Muy buena la interpretación que la autora hace de los diseños de Redjuice para que la historia vaya cobrando vida de una manera creíble. Lleva el escenario de ciencia ficción a una cotidianidad afable de una manera acertada, y consigue que Lacia, que así se llama la EIH protagonista, encaje en todos los escenarios que plantea el relato, incluso en el más adolescente de convertirla en un efímero icono de moda, algo que en realidad no tiene mayor recorrido en la historia pero que le sirve a Uguisu para deleitarse en su belleza física. Más interés tiene, por ejemplo, la manera en la que dibuja a este personaje cambiando entre la más absoluta frialdad y unas emociones humanas irreales. Sirve eso también para entender esa característica principal de Beatless que mencionábamos, y es que tiene la capacidad de llegar tan lejos como pretendía, pero de una forma algo efímera e irregular. Nada que entorpezca una lectura que es dinámica y entretenida, pero que supedita demasiado a lo que se pueda conseguir en un segundo ciclo el juicio de valor sobre estas dos primeras entregas, hasta aquí menos completas de lo que seguramente podrían que haber sido.
Beatless comenzó a publicarse en la revista Newtype en 2012 y Kadokawa editó los dos volúmenes de Dystopia en septiembre de 2012 y enero de 2013. No tiene contenido extra.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.