CÓMIC PARA TODOS

‘Lago de fuego’, de Nathan Fairbairn y Matt Smith

Editorial: Norma.

Guión: Nathan Fairbairn.

Dibujo: Matt Smith.

Páginas: 168.

Precio: 19,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2018.

¿A quién no le gusta una buena historia de monstruos? Y aún más, ¿quién no disfruta el doble cuando esa historia de monstruos está ambientada en el escenario adecuado? Pues justo eso es lo que pasa con la trepidante y muy entretenida Lago de fuego, que es una estupenda historia de monstruos, una en la que Nathan Fairbairn ha dado con el espacio y el momento perfectos para contarla y que tiene en Matt Smith un dibujante de lujo. Es verdad que, en el fondo, no estamos ante una historia innovadora. Reconozcamos que no es tampoco una misión fácil dar con una que merezca ese adjetivo desde que el Alien de Ridley Scott cambiara las reglas del juego para siempre. Y es obvio que Lago de fuego le debe mucho a Alien, y más incluso a Aliens. Pero al mismo tiempo sabe encontrar su camino propio, y eso es algo que se agradece y que ayuda a que las sensaciones finales que deja el tebeo sean tan buenas. Sobre todo porque, además del buen acabado visual de Smith, hay un tema evidente en la obra que es la fe, en su vertiente más religiosa pero también como motor de nuestras vidas. Eso, aunque parezca un tema secundario ante una historia de monstruos como esta, es lo que da fuerza a los personajes y autenticidad y emoción a su lucha por la vida ante estos bichos alienígenas de los que en realidad no sabemos nada.

Eso parece una obviedad perdida en nuestros días, pero es una de las bases elementales de las buenas historias de monstruos de siempre. ¿Para qué perdernos en profusas y meticulosas explicaciones sobre el origen de las criaturas si simplemente con verlas actuar tenemos todo lo que necesitamos para la historia? Ese es el primer acierto de Fairbairn. El segundo, y quizá el fundamental, es que nos está contando una historia de monstruos sin darles a los monstruos el papel principal. Os suena, ¿verdad? Alien o La cosa eran así. Si uno va a seguir un camino, aunque sea desde una senda paralela, mejor seguir el que marcan los mejores, y eso es lo que hace el escritor. La fe cristiana, en plena Edad Media, es el elemento que termina por convertir Lago de fuego en una idea espléndida. Sus protagonistas son cruzados, sus secundarios son hombres y mujeres de Dios, cada uno a su manera, y la introducción de una muchacha cátara da a la historia ese toque de herejía contra el poder establecido que otorga a las criaturas un poder mucho más intenso que el de su capacidad de masacrar a un pueblo entero. El tópico, que tiene hasta parecidos con el Cowboys & Aliens cinematográfico (aquí, su reseña), es el mayor enemigo de Lago de fuego, y hay que reconocer que no siempre lo esquiva, pero aún así el resultado es francamente disfrutable.

Smith también hace que la sensación al terminar el libro sea la de haber asistido a un entretenimiento de calidad. No es fácil colocar criaturas salidas del imaginario más reconocible de la ciencia ficción en un escenario nada tecnológico, y más cuando se rehúyen esos aspectos durante casi toda la obra. Smith no tiene el recurso de mostrar naves, metal y rayos láser de diferentes colores. Y por eso sale tan bien que lo mejor del tebeo sean los personajes. Ellos sostienen la historia mucho mejor que los bichos que amenazan sus vidas, también en cuanto a su aspecto visual. De hecho, puestos a encontrar una flaqueza en el dibujo quizá sean las propias criaturas, cuyo movimiento no siempre parece tan fluido como el de los personajes humanos. No quiere decir que haya que despreciar sus continuas apariciones, ni mucho menos, eficaces y solventes, pero valen más los gestos humanos, las conversaciones íntimas y personales y la determinación interior de cada uno de los actores de este drama de acción. Eso es lo que convierte Lago de fuego es tebeo con una vía propia y que deja la impresión de que se trata de un buen trabajo, de uno que se puede imaginar contado de otras maneras, con otros lenguajes, quizá incluso el del cine por lo bien cerrado en sí mismo que queda el relato, y de uno que seguramente se podrá leer en unos años con la misma satisfacción.

El volumen contiene los cinco números de Lake of Fire, publicados originalmente por Image Comics entre agosto y diciembre de 2016. El contenido extra lo forman las portadas originales de Matt Smith, Chris Burnham, Yanick Paquette, John Paul Leon, Tom Fowler, Bryan Lee O’Malley, David López, Chris Sweizer, Matthew Dow Smith Troy Nixey y Mike Hawthorn, y un portafolio de bocetos y diseños de Smith.

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Esta entrada fue publicada en 14 diciembre, 2018 por en Image, Matt Smith, Nathan Fairbairn, Norma y etiquetada con , , .

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