Editorial: Penguin RandomHouse / Grijalbo.
Guión: Maestra de Pueblo.
Dibujo: Cristina Picazo.
Páginas: 112.
Precio: 15,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Noviembre 2018.
Era evidente que, en caso funcionar bien, Maestra de Pueblo podía convertirse en una serie. Solo un año después del primer libro, Con L de novata (aquí, su reseña), nos llega este segundo, Estado civil: opositora, un título bastante clarificador de lo que nos vamos a encontrar de nuevo en esta secuela. María, nuestra sufrida pero simpática protagonista, opta a una plaza fija en las oposiciones, y su estudio lógicamente se produce mientras sigue aceptando suplencias en colegios que le quitan tiempo para dedicárselo a sus apuntes. La historia, que para muchos será personal, tiene su gracia porque cualquiera que tenga la menor idea de cómo funcionan unas oposiciones puede entender lo estresante que tiene este período en la vida del docente. Maestra de Pueblo y Cristina Picazo pueden no tener aquí la frescura del primer libro, lo cual resulta inevitable, y el tema puede no ser tan bonito como el del título original de la serie, que no dejaba de ser la primera experiencia como profesora de la protagonista, pero siguen acertando a la hora de entretener al mismo público al que convenció la primera propuesta de las autoras. Y es hay pocas cosas que puedan unir emocionalmente que unas oposiciones. Seguro que el opositor que tengamos cerca (o uno mismo), leyendo este libro, da fe de ello.
Estado civil: opositora puede tener el mismo problema que tiene el estudiante de oposiciones en la vida real, que no es otro que el que tiene María en el tebeo. Y ese, obviamente, es no llegar a todo con el acierto con el que se desea. Maestra de Pueblo es consciente de que hablar solo de oposiciones puede resultar aburrido e irreal, porque no hay opositor que solamente estudie… y si lo hay no es base sólida para un libro. Por eso introduce al grupo de estudio, a las amigas y a los niños de los colegios en los que va cogiendo suplencias mientras llega el momento de acudir al tribunal. Y la cosa es que ahí, lejos del teórico tema central del libro, es donde están los momentos más divertidos. Se presupone que la fase opositora es imprescindible en la vida del maestro, y seguro que la vivencia personal del lector que haya pasado por ello sumará simpatías hacia la obra en tanto se identifique con ella. Pero, hablando claro, lo que divierte de Maestra de Pueblo es verla ejercer de maestra, con los niños, con los demás profesores o con los demás elementos que forman parte del día a día escolar. Y de todo eso hay un poco menos en este segundo libro de lo que lo había en el primero. Lógico, por otra parte, porque se busca complementar la vida de la protagonista con sus estudios opositores. Eso sí, la naturalidad en el proceso narrativo que hay en el libro no se puede negar tampoco.
Ni tampoco hay que ocultar lo bien que contribuye el simpático dibujo de Cristina Picazo a que el libro sea tan cercano como el primero. La expresividad de María, la que centra tanto las escenas realistas como las que no lo son, es clave para que el libro sea tan divertido como lo es este. Su economía de líneas es evidente, encaja en la tradición de un tebeo humorístico-realista que está muy de moda en estos días, y sirve para que todos los hechos que se recogen en las viñetas sean simples y fáciles de comprender en un primer vistazo. No le hacen falta complicados diseños o fondos elaborados para dar vida a la historia que quiere contar, y eso también es agradecido. No hay nada en Estado civil: opositora que distraiga de las intenciones iniciales, que no pasan por otros escenarios que no sean los de la empatía directa, sencilla y personal del lector con la protagonista. Lo dicho, las oposiciones unen y negarlo sería ridículo, tanto como rechazar que este segundo volumen de Maestra de Pueblo tiene un público objetivo un poco más restringido que el primero, aunque al final, como ya pasó con el inicio de la serie, cualquiera pueda entrar con cierta facilidad en este universo docente y divertirse con las peripecias de la protagonista. Todos somos humanos.
El volumen no tiene contenido extra.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.