CÓMIC PARA TODOS

‘Hungry Ghosts’, de Anthony Bourdain y Joel Rose

Editorial: Medusa.

Guión: Anthony Bourdain, Joel Rose.

Dibujo: Alberto Ponticelli, Vanesa del Rey, Leonardo Manco,Mateus Santolouco, Sebastian Cabrol, Paul Pope, Irene Koh, Francesco Francavilla.

Páginas: 128.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2018.

Fantasmas y comida, esa es la sugerente mezcla que nos ofrecen los escritores Anthony Bourdain y Joel Rose en Hungry Ghosts, un tebeo que es un clarisimo homenaje a los relatos de terror anteriores al Comics Code Authority y con un toque que nos recuerda también a antologías de género de origen japonés, ya que el manga se suele asomar al horror con muchos menos prejuicios que el cómic norteamericano. Aquí hay pocos limites, en cuanto a las historias y también en lo que se refiere a lo visual, y eso es una buena noticia para los amantes de este tipo de libros. Esto, por decirlo de una manera directa, es droga dura. Olvidemos las sutilezas y los juegos de sombras. Hungry Ghost es contundente y salvaje. Y se agradece por su sinceridad. Por esa misma razón, lógicamente, no es un tebeo para todos los públicos, pero el target evidente lo va a disfrutar. Su carácter de antología excluye la reiteración y contar con diferentes dibujantes para cada segmento hace que la variedad se apodere del coctel de una manera tan sencilla como lógica. Lo único que podemos decir es que no os aconsejamos que os pongáis a comer durante la degustación de este plato que cocinan Bourdain y Rose, porque se os puede indigestar el experimento. Cuando lo acabéis os podéis lanzar a las recetas que acompañan este viaje, pero no sería buena idea hacerlo antes.

No, la anterior no es una frase hecha. Bourdain y Rose nos dan efectivamente las recetas de los platos que acompañan a estos relatos porque su objetivo es aterrorizar a nuestra mente pero también deleitar a nuestro paladar de la manera más impensable con un cómic en las manos. Lo importante es ajustarse bien el cinturón y sumergirse en un mundo, en varios mundos por su carácter de antología, en los que el hambre y la gula son los síntomas de que algo va mal. Hay, además, terrores muy distintos entre sí. Nada tiene que ver lo soez de El furúnculo del abdomen con la poesía que emana de La mujer de nieve o la salvajada poco gastronómica y muy sexual de Los piratas, pero en el fondo sí hay nexos entre los diferentes relatos. No hay muchos personajes admirables, ninguno heroico, pocos amables, y sí asistimos a un carrusel de protagonistas que, de una manera o de otra, provocan el mal que recae sobre ellos en forma de criaturas nacidas precisamente del imaginario del terror japonés. Hay así una mezcla curiosa entre esa forma de entender el terror, la del manga, probablemente más actual para la mayoría de los lectores, y el culto a las viejas revistas americanas del género, incluso a series de televisión como Historias de la cripta o Creepshow, títulos que uno sabía que no iban a dejar finales precisamente felices a sus relatos.

Lo único feliz aquí está en la colección de dibujantes que desfila por estas páginas para dar forma a Hungry Ghosts. Nueve en total y cada uno de ellos dando un toque personal a sus relatos. No hay excepción, todos asimilan bien el escenario que les toca y son capaces de enmarcarlo en el relato que sirve de base, una cena ofrecida por un millonario de origen ruso en la que los invitados cuentan estos mismos relatos que nosotros leemos como parte de un juego macabro. Quienes quieran buscar belleza aterradora seguro que escogerán el trabajo de Irene Koh en La mujer de nieve como el más destacado. Quienes quieran algo más atmosférico optarán quizá por los lápices de Alberto Ponticelli en El esqueleto hambriento. Los apasionados del toque más realista como preludio del impacto pueden quedarse con lo que hace Sebastian Carol en Bien profundo. O puede que, buscando algo tremendamente loco, nos quedemos con Las cabezas, con dibujo de Mateu Santolouco. Pero el caso es que todo funciona muy bien y satisface las pretensiones, los nueve se complementan como si fueran platos de un menú degustación en el que las sensaciones van a ser de todo menos placenteras. Por eso es tan divertido mezclar algo pensado para disfrutar, la comida, con un marco, el terror, en el que tenemos que pasarlo mal.

El volumen incluye los cuatro números de Hungry Ghosts, publicados originalmente por Dark Horse entre enero y mayo de 2018. El contenido extra lo forman las portadas originales de Paul Pope, las recetas de los platos que aparecen en el libro y una guía de espíritus.

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