Guion: Michael Halperin, Karen Sargentich, Christy Marx.
Dibujo: Alfredo Alcalá, Larry Houston, Peter Ledger, Jim Shull, Bruce Timm, Charles Simpson, Mike Sekowsky.
Páginas: 252.
Precio: 27 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2018.
Segundo volumen de la Colección de minicomics de He-Man y los Masters del Universo, segunda ración de nostalgia. No habrá que aclarar a estas alturas que lo que ofrece este libro es la recopilación de los pequeños tebeos que acompañaban a las figuras de acción de Mattel, ni tampoco destacar que ese contexto determina de una manera clara lo que tenemos entre manos. No se nos pasa por la cabeza infravalorar estos cómics, pero sí es bueno tener claro el objetivo que tenían, proporcionar un disfrute adicional a quien se gastaba su dinero en el juguete. Se nota en los acabados, que habitualmente son más sencillos de los que pide un cómic comercial, y también en las historias, básicas y sencilla porque en realidad sus autores tampoco tenían mucho más espacio para urdir los planes con los que Skeletor primero y Hordak después amenazaban la tranquilidad de He-Man y sus amigos. Estos cómics eran la mejor y más agradable manera de desplegar el catálogo de personajes, figuras y accesorios de Mattel, sus autores sabían que este era su propósito y lo honraron de una manera digna y eficaz, fomentando el universo multimedia del que formaba parte incluso adaptando incluso alguno de los episodios de la clásica serie de dibujos animados que hizo por los Masters del Universo tanto como la línea de juguetes.
Michael Halperin y Christy Marx escriben casi todas las historias que tienen autor conocido. Algunas no lo tienen identificado, lo que da una idea de cómo era el trabajo que tenían encomendado, desde luego alejado del glamour de las grandes estrellas del medio y dejando así reminiscencias de aquellos tiempos en los que el cómic, y sobre todo sus autores, no tenían la categoría que afortunadamente tienen hoy. El libro, es evidente, busca glorificar este universo concreto, satisfacer los recuerdos infantiles de varias generaciones y, por qué no decirlo también ya que el cine está tardando en recuperar ese papel para la franquicia, recordarnos que aquí tenemos un universo vasto y rico que no merece caer en el olvido. Eternia y sus habitantes, incluso siguiendo las normas de marketing por las que hay que ir introduciendo nuevos personajes, vehículos y monturas para los héroes y villanos de este mundo, bien valen este paseo por el pasado, un viaje cargado de ingenuidad y buenos sentimientos, en el que no cabe la perversidad de estos tiempos más descreídos. He-Man y los Masters del Universo es una fantasía heroica limpia y aventurera, y estos cómics tienen la misión de mostrarla de esa manera, sin salirse un ápice de las directrices marcadas. No hace falta decir que eso hace que muchas de las historias puedan parecer algo blandas, pero es que ese es justo el tono que querían tener en su día, no es producto del paso del tiempo.
La gracia está en la nostalgia, desde luego, y el dibujo añade dos elementos más a tener en cuenta. Por un lado, la diversión que emana, ya para un lector más adulto e informado, de los cambios de diseño y poderes que tenían algunos personajes. Eso que siendo niños nos hacía preguntarnos por qué no se parecía el dibujo a la figura que teníamos en las manos, misterios que hoy achacamos a los plazos de producción y que están muy bien explicados en las notas a pie de página que incorpora este volumen. Por otro lado, dos nombres propios, los de Alfredo Alcalá y Bruce Timm. El primero dibuja dos historias, y nos devuelve a los tiempos en los que hacía las delicias de niños y mayores dando vida a Conan. El segundo solo hace una, pero es una auténtica rareza, uno de sus primeros cómics, anterior por supuesto a su explosión artística como uno de los artífices de Batman. The Animated Series. El grueso del libro, no obstante, recae en Larry Houston, autor de buenos dibujos, pero también de viñetas apresuradas que denotan que este cómic no dejaba de ser un extra que tenía menor importancia que el muñeco al que acompañaban. En todo caso, ¿quién puede resistirse a una buena dosis de nostalgia y a gritar aquello de «por el poder de Greyskull…»? Si habéis completado la frase, ya sabéis la respuesta a esa pregunta.
El contenido extra lo forman las cubiertas originales y dos entrevistas con Larry Houston y Christy Marx.
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