Guion: Olivier Bocquet.
Dibujo: Brice Cossu.
Páginas: 56 cada uno.
Precio: 14 euros cada uno.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo / Septiembre 2018.
La prehistoria es ese período histórico que todo niño pequeño adora. Es así, y es algo que no admite discusión. Por la razón que sea, cuando somos peques nos fascinan los dinosaurios, los cavernícolas y todo lo que tiene que ver con esa época tan lejana. Por eso, es un escenario ideal para montar una historia como la de Frnck, que en dos álbumes ya se ha ganado el derecho a seguir entreteniéndonos todo lo que quieran Olivier Bocquet, su escritor, y Brice Cossu, su dibujante. Además, hay mucho de profético en los títulos de estos dos primeros álbumes. El origen de los inicios es una muy buena manera de hablarnos del viaje en el tiempo que emprende nuestro joven protagonista cuando se dispone a dejar el orfanato para buscar a sus padres desaparecidos y acaba topándose con una tribu de hombres prehistóricos, mientras que El bautismo de fuego es la demostración de que la serie puede funcionar de muchas maneras, evolucionando y sin necesidad de estar siempre recurriendo al misterio que le da sentido a su arranque. Frnck suma ya así dos álbumes muy entretenidos para públicos de cualquier edad, escritos con mimo y buenos recursos y dibujados de una manera muy propia del cómic francobelga. Sí, la prehistoria engancha, pero si encima nos la cuentan así, sin vocales en su lenguje, es más fácil todavía perderse en el tiempo.
Bocquet es un escritor hábil porque entiende algo que resulta esencial en este tipo de tebeos: no se centra en el público infantil y juvenil. ¿Qué supone eso? Que ni los lectores más jóvenes ni los de más edad va a sentir que se les toma por tontos, que es lo que suele pasar cuando se intenta cuidar demasiado a unos sin tratar de perder a los otros en la búsqueda de un equilibrio artificial y, por tanto, imposible. Aquí, el equilibrio llega de manera natural. Hay mucha diversión en ver a un chaval pedido en un mundo prehistórico, tratando de sobrevivir en un mundo lleno de peligros y de enseñar a los hombres y mujeres de la época las bondades de la evolución y de la civilización, también del lenguaje… y de las vocales, sí. El choque cultural es tan evidente que podría pensarse que los chistes salen solos. Y no es así. Bocquet es inteligente porque se vuelca en crear un fondo atractivo, con pausa, misterio y desarrollo de personajes, y a la vez, en explotar la comedia de una manera brillante, haciendo que sea tan divertido lo que vemos como lo que se omite, a veces por elipsis temporales y a veces porque coloca la cámara en un punto concreto. Todo son herramientas narrativas que el escritor utiliza con mucho criterio. Y luego tiene una imaginación que completa la obra con mucho nivel. Los conejos de El bautismo de fuego son la prueba más desternillante en este sentido.
Si el guion es notable, el dibujo es sencillamente sobresaliente. Cossu lo borda porque nada de lo que pone en las viñetas resulta extraño. Y mira que la historia lo es y que aparecen mil cosas que tendrían que chirriarnos. Pero nada. Ni los tigres de dientes de sable, ni los mamuts, ni tampoco las brutales muecas de incredulidad de los supuestamente salvajes ante cada enseñanza civilizada de Franck. Nada de nada hace dudar de la eficacia de Cossu, que firma una serie divertidísima en todos sus aspectos, y que da la sensación de que podría asumir cualquier reto que le lanzara Bocquet en el futuro para seguir haciendo que la serie crezca. La riqueza de los recursos que tiene como ilustrador y lo bien que entiende todo lo que Bocquet pone en su guion hace que estos dos álbumes sean un torrente de diversión. Su dominio de la comedia es muy alto, tanto como la forma en la que captura la época salvaje que nos describe, con unos escenarios maravillosos y coloridos. Y así, la verdad, da gusto ir pasando páginas para comprobar cómo sobrevive Franck en este mundo tan hostil como divertido. Esas dos sensaciones las entienden tan bien Bouquet y Cossu que lo único que nos queda es esperar un tercer álbum que, si sigue la progresión que vemos hasta este punto, parece una apuesta más que segura.
Dupuis publicó los dos primeros álbumes de Frnck, Le début du commencement y Le baptême du feu, en marzo y agosto de 2017. No tienen contenido extra.
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