Guion: Asahiro Kakashi.
Dibujo: Asahiro Kakashi y Tsukasa Kiryu.
Páginas: 178.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Agosto 2018.
Sobra decir que La metamorfosis, de Franz Kafka, no es la inspiración de Sí, soy una araña, ¿qué pasa?, pero es fácil caer en la tentación de recurrir a ese clásico de la literatura para comprender la fascinación que produce esa turbia transformación de un ser humano es un insecto. En este caso, un arácnido, pero las sensaciones no tienen por qué ser muy diferentes. Okina Baba escribió las novelas y Asahiro Kakashi se ha encargado de transformarlo en manga a partir de los diseños de Tsukasa Kiryu. Lo que entre todos nos sirven es la rocambolesca historia de una estudiante de instituto que, de repente, se transforma en una pequeña araña. Dicho así, parece la aceleración del proceso que nos contaba Kafka, pero nada que ver. Lo que Baba y Kakashi nos ofrecen es un juego de rol. No seguimos a una araña, sino a una jugadora que explora escenarios, suma puntos y consigue habilidades siendo una araña. Tal cual. Al final del primer volumen no hay explicaciones sobre esa transformación y el objetivo de la misma o sobre los culpables de que una chica vea cómo su vida cambia por completo, por lo que, en realidad, es un descubrimiento mutuo por parte de protagonista y lectores. Y eso, para qué negarlo, tiene cierta gracia, aunque al mismo tiempo también parezca una forma de posponer las necesarias explicaciones para entender lo que está pasando.
Pero vayamos por partes. Lógicamente, hay muchas cuestiones que se juzgarán mejor con el avance de las páginas y el devenir de los episodios. Otras, que son aciertos o errores que ya estaba en las novelas. Lo cierto es que hay un problema claro en este primer volumen de la serie y una manera muy evidente de enmascararlo. El problema es que, al menos por ahora, no tiene relevancia alguna la personalidad o la identidad de la protagonista. Da igual que sea una chica o un chico, que tenga 15 o 45 años. Lo único que cuenta es su proceso de aprendizaje, eso no es del todo positivo pero esa es la manera en la que Kakashi avanza. Es un juego de rol, por lo que cada página es una lucha por la supervivencia y cada hallazgo una página del manual de instrucciones que casi nadie lee antes de comenzar a jugar. Desde esa perspectiva, Sí, soy una araña, ¿qué pasa? es un reto divertido y juguetón, que engancha con relativa facilidad, incluso aunque las estructuras se empiecen a repetir una vez superado el ecuador del volumen y sea ya necesario el cambio que obligue a afrontar retos nuevos y diferentes. El ritmo alto y la obligación de ir aprendiendo las normas de este universo son la base de la diversión, pero es verdad que esa fórmula no puede sostenerse mucho más allá de lo que se ha hecho en este primer libro.
Un aliado evidente de la serie está en el sencillo, claro y directo dibujo de Kakashi. Si la idea es la de sentir que uno está en un juego, este camino desde luego parece el más eficaz. Después de un prólogo en el que no llega a verse rostro humano alguno, un recurso que añade algo de inquietante a la situación de la protagonista porque todo son sombras, damos el salto al universo de la araña. Huyendo del realismo visual, Kakashi consigue que tengamos esa misma sensación de estar viviendo una aventura de extrañas reglas que vamos asimilando poco a poco y con las claves virtuales pero de aspecto algo retro. Eso nos invita a pensar, más que en una moderna consola, en una vieja máquina de salón recreativo. Y hay otro detalle divertido en la serie. Muchas veces sorprende la gran expresividad que se puede lograr con tan pocas líneas y con unos rasgos muy simplificados. Si eso puede aplicarse a personajes humanos, mucho más a arañas y otros animales, pensados aquí para que funcionen desde el primer vistazo. Eso lo tiene ganado Si, soy una araña, ¿qué pasa?, y por eso es una lectura tan fácil y amena. Pide a gritos algo más, que de algún paso hacia adelante para que vivamos algo más allá de pasar de nivel o de aumentar una habilidad, pero por ahora basta con lo que Kakashi nos ha ofrecido.
Kumo Desu Ga, Nani Ka comenzó a publicarse en 2016. El único contenido extra es un epílogo de Okina Baba.
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