Director: Shane Black.
Reparto: Robert Downey Jr. Gwyneth Platrow, Don Cheadle, Guy Pearce, Ben Kingsley, Rebecca Hall, James Badge Dale, Stéphanie Szolstak, Jon Favreu, Paul Bettany, Ty Simpkins, William Sadler, Miguel Ferrer.
Guion: Drew Pearce, Shane Black.
Música: Brian Tyler.
Distribuidora: Disney.
Duración: 131 minutos.
Estreno: 3 de mayo de 2013 (Estados Unidos), 26 de abril de 2013 (España).
Si hay una película capaz de generar opiniones encontradas en el universo cinematográfico de Marvel esa es Iron Man 3. Casi todas nos permiten intuir a simple vista a qué tipo de público van y qué buscan. Pero esta es distinta. Resulta evidente que darle a Shane Black el trabajo de Jon Favreau busca encontrar algo distinto a Iron Man 2 (aquí, su crítica) y que a la vez nos devolviera la frescura de Iron Man (aquí, su crítica). Y eso lo consiguió por una vía pensada para contentar al fan, la revisión de Extremis, uno de los cómics del personaje más populares de los últimos años, y otra pensada para confundirle y hasta para cabrearle. Lo dejaremos ahí por si todavía queda alguien que no la haya visto, pero digamos que la irreverencia con la que pone en entredicho muchos años en viñetas es algo totalmente intencionado y provocador. Así es Black. No se puede negar que sus estratagemas funcionan, por inconcebibles que en algún caso puedan resultar para el aficionado al cómic o incluso para el de las películas, pues Iron Man 3 está si no pensada al menos si ejecutada para ser un final perfecto para el personaje protagonista… que Marvel desde luego no estaba dispuesto a aceptar tan pronto. Su conclusión, además de algo apresurada, ha sido abiertamente replicada por las siguientes películas Marvel casi como si no hubiera existido.
Lo discutible de Iron Man 3, por tanto, está en lo analizable más allá de la película, porque resulta igualmente evidente que por sí sola funciona muy bien. Es un reto diferente para Tony Stark, que le hace plantearse su pasado y su futuro, y en el que hay buenos villanos. Es verdad que hay tramas forzadas, como la crisis que Tony y Pepper parecen vivir sin que en realidad haya causas aparentes, o incluso que hay personajes que entran y salen de la historia como si estuvieran de prestado cuando cuentan y sobraran cuando no. No, Iron man 3 dista de ser perfecta, pero es condenadamente entretenida en todo lo que propone, en la forma en la que la personalidad de Stark sigue siendo tan magnética como el primer día, independientemente de que sea en su relación con Pepper o con un chaval en el que de alguna manera se ve reflejado, y también en escenas de acción atrevidas y alocadas, como sacadas de un cómic de hace muchos años, caso de esa delirante acrobacia aérea que tiene que protagonizar Iron Man para salvar las vidas de un puñado de personas en caída libre. Y es, a la vez, una de las películas que se han atrevido a tratar el terrorismo en la pantalla como hacía muchos años que no se hacía. Si en algún momento nos paremos analizar como el trauma del 11-S afectó al cine, es posible que Iron Man 3 sea considerada una de las películas que mejor define su superación.
Y, claro, luego está Robert Downey Jr. Dentro de los incontables aciertos de casting que ha tenido Marvel para montar su universo, este es el fundamental, por ser el primero pero también por ser el mejor. El solo sería capaz de hacer atractiva la más insulsa historia de su personaje, pero hay más razones, también en el reparto, para disfrutar de Iron Man 3. Ben Kingsley, aún en el centro de la polémica, tiene que ser una de ellas, y más para aquellos que disfruten de la película en versión original. Aunque hay muchas escenas de acción y muchas sorpresas, el espectáculo de Iron Man 3 está en el clímax final, cuando se produce un descomunal despliegue de armaduras que, aunque anticipado por los trailers, no deja de ser menos deslumbrante. Puede que toda la valentía que tiene la película en algunos momentos le falte precisamente a la hora de llegar al final, y puede que en el fondo Black solo buscara que nos lleváramos las manos a la cabeza de cualquier manera. En cualquiera de los casos, Iron Man 3 tiene muchísimas cosas que alabar y unos cuantos elementos con los que debatir de manera interminable. Y eso, en el fondo, no puede ser malo. Desde luego, supone que Black nos da mucho de qué hablar. Si es para bien o para mal ya dependerá de cada fan, pero la película merece ser vista… y hasta reivindicada por ello.
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