Guion: Mai Ando.
Dibujo: Mai Ando.
Páginas: 192.
Precio: 7,50 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Julio 2018.
El shojo tiene unas normas tan claras que hay que asumir, probablemente con más certeza que en otros géneros del manga, que quien se adentra en sus páginas es porque conoce perfectamente esas reglas. En Jugando a las casitas, Mai Ando se amolda con mucha comodidad a esas características, por lo que se puede decir sin miedo que este volumen es una apuesta ganadora dentro de su terreno. Lo que nos ofrece la autora son cinco pequeños relatos sobre primeros amores adolescentes que se mueven entre el tópico que encierra cada uno de ellos y lo agradable que resulta que juntos conformen una especie de antología de historias breves tan variadas como parece posible sin necesidad de buscar casos extravagantes ni salirse de las relaciones heterosexuales que protagonizan sus romances. No hay nada ajeno a ese escenario cotidiano en este volumen porque Ando apuesta por lo más accesible y clásico, por el romance adolescente más evidente y por la comedia que provoca el enredo casual, por aquello que, en realidad, pueda provocar la identificación inmediata del lector con los personajes, sean masculinos y femeninos. Esa es la gracia de Jugando a las casitas, que Ando sabe mezclar las altas dosis de azúcar que necesitan estas historias con la diversión que emana de las confusiones o, por qué no decirlo, del carácter de algunos de sus personajes.
En el primer relato, el que da título a este recopilatorio, Ando imagina a chica que no tiene claro hasta qué punto respetará un chico, un año mejor que ella, la promesa de casarse que ambos hicieron siendo niños. A mi lado realmente estás tú entra de lleno en las vergüenzas y en los estereotipos, en la pose que tiene que tener el capitán del equipo de fútbol y en el miedo que ella puede tener ante la popularidad de su amado. ¡Nunca me resisto! nos lleva de la mano de una chica que hace lo imposible para que su novio se comporte como tal y rompa la imagen de despreocupación que tiene con ella. Castillo de fuegos, castillo de besos es, probablemente, la más romántica de todas las historias, la que juega no solo con hechos sino con iconografías y momentos especiales. Y en ¡No pases de aquí! Ando se acerca a esa delicada frontera que hay entre el amor y el odio, mostrándonos a una joven que se resiste a los intentos de un chico de acercarse a ella, en lo que para él parece un reto más de conquista. Con esquemas más o menos similares, la autora sabe sacar el partido que necesita cada uno de los relatos, encuentra diferencias y juega bien con los cambios de registro. Todo es muy realista y cercano, romántico por encima de todo y sin necesidad de buscar unas truculencias que, la verdad, el género no necesita.
El dibujo de Ando es, siguiendo esa misma línea, cálido y cercano, sus personajes explotan la belleza y la juventud siempre desde una estética manga bastante reconocible y clara, porque de lo que se trata es de que los lectores se encuentren cómodos y vivan estas historias como propias. Los rasgos cómicos de los que dota a sus protagonistas cuando la historia lo requiere refuerzan esa idea. Y la magia edulcorada con la que Ando rodea los momentos más románticos y sentimentales, muchas veces permitiéndose en ellos las viñetas más grandes de sus historias, son el colofón perfecto al sentido que tienen estas historias. El foco de la autora está siempre en los personajes, y el escenario solo le interesa cuando tiene una función definida, como por ejemplo al final de Castillo de fuegos, castillo de besos, y por eso es tan importante su acierto en lo emocional y en la expresividad de los rostros. Sin eso, el poder romántico que tienen estas historias no sería el mismo. Jugando a las casitas es justo eso, delicioso y muy azucarados momentos en la vida de personajes jóvenes, que sueñan con un amor romántico y tradicional y que lo consiguen. Los finales felices, de vez en cuando, son necesarios para que el lector también salga de estos mundos imaginarios pero realistas con una sonrisa en la cara.
Los relatos aparecieron publicados originalmente en la revista Sho-Com en 2015. Shogakukan publicó originalmente Shinkon Gokko en 2016. No tiene contenido extra.
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