Guion: Juanra Fernández.
Dibujo: Mateo Guerrero.
Páginas: 48.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2018.
Con este cuarto álbum, Ludi Romani, finaliza Gloria Victis, la historia de romanos que nos han ofrecido Juana Fernández y Mateo Guerrero y que tan eficazmente ha cumplido con todo lo que prometió en su arranque (aquí, su reseña). Y eso que el final no es exactamente lo que cabía esperar, sobre todo cuando la historia se acercaba más decididamente a la senda mostrada por Ben-Hur. No va tan lejos como el relato que William Wyler inmortalizó en el cine y elude un gran clímax en las carreras que han sido escenario principal de la obra, lo que garantiza en este número final unas altas dosis de sorpresa. No en cuanto a lo que cuenta, porque hace tiempo que quedó claro que Gloria Victis era más una historia de venganza que una de épica, aunque reúna ambos elementos con bastante habilidad, pero si en cuanto a los caminos que transita para llegar a ese asumible y necesario duelo final. El resultado de todo ello, tanto de este último número como de la serie en su conjunto es muy satisfactorio y entretenido, además de una forma espléndida de recordarnos que no hay géneros muertos, solo en un desuso. Y eso es algo que, con relatos de este calibre, es difícil de entender. Roma funciona aquí como lo ha hecho siempre, en sus épocas de esplendor y también cuando se convierte en una rareza como en nuestros días.
En realidad, pasa un poco como con el western, que se usa en tan contadas ocasiones ahora mismo que cuando asistimos a uno de sus relatos lo hacemos con una expectación diferente. Gloria Victis es, así, un soplo de aire fresco que sabe combinar la necesaria construcción de unos personajes interesantes con el uso de un escenario que tiene que evocar aquello con lo que hemos crecido, recordándonos el aspecto del viejo peplum cinematográfico. Lo bueno del trabajo de Fernández es que nunca se olvida de lo primero, y eso pone en valor lo segundo. Aelio es un espléndido protagonista que ha ido evolucionando de una manera muy bien descrita, al compás de lo que le dictaba su mundo y los eventos que sucedían a su alrededor, y el escritor ha tenido el acierto de mover con precisión todas las piezas necesarias para que su personaje principal destaque. Habría sido fácil dejarse llevar por los tópicos y por el escenario, pero en Gloria Victis es el conjunto lo que funciona. Es una historia de romanos de las de siempre, pero a la vez tiene una fuerza propia y personal, un buen ritmo y las suficientes sorpresas como para que su episodio final se lea con el mismo agrado que los tres álbumes precedentes. Hay muchas maneras de apelar a públicos clásicos y contemporáneos, Fernández logra que Gloria Victis sea una de esas maneras.
Con ese objetivo logrado, es evidente que el guion es un caramelo para un ilustrador. Mateo Guerrero ha sabido interpretar la historia desde el principio de una manera brillante y su conclusión no rompe en absoluto esa percepción. Al contrario, la refuerza porque sigue sacando partido de todos los elementos que hay en la historia. Domina bien las secuencias de acción, sea con caballos o de combate cuerpo a cuerpo y siempre buscando puntos de vista interesantes para la narrativa, y hace lo propio con las muchas escenas dialogadas y de ritmo mucho más pausado que tiene la historia. En otras palabras, Guerrero muestra un nivel muy alto y regular, con personajes carismáticos, escenarios muy detallados, y sabiendo dar el cierre que necesitaba Gloria Victis y que de hecho proporciona Fernández. No es que hayamos escatimado elogios en los tres primeros álbumes de esta serie, pero su fin proporciona la excusa para que los reiteremos. Si alguien está ávido de encontrar una buena historia de romanos y siente que Gladiator fue la última vez que disfrutó con una, aquí tiene un espléndido tebeo para recuperar esas sensaciones. Y quien, simplemente, quiera una buena historia de venganza sin especial deseo en un escenario u otro, también. El género no delimita, sino que enriquece.
Lombrad publicó originalmente el cuarto álbum de Gloria Victis, Ludi Romani, en septiembre de 2017. No tiene contenido extra.
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