Guion: Doug Moench, Chuck Dixon, Jo Duffy, Alan Grant.
Dibujo: Mike Manley, Graham Nolan, Barry Kitson, Jim Balent, Vince Giarrano, Bret Blevins.
Páginas: 384.
Precio: 34,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2018.
Hay en La caída del Caballero Oscuro muchos elementos que suscitan la duda del aficionado, del clásico, del contemporáneo cuando se publicó la larga historia en su momento, en la primera mitad de los 90, y también ahora mismo, décadas después. Los hay, no hay por qué ocultarlo. Pero eso no quiere decir que no se hicieran también muchas cosas de la manera adecuada en estas páginas. En el tercer volumen, ya con Jean-Paul Valley establecido como el nuevo Batman, como el sustituto de Bruce Wayne, el acierto fundamental de Doug Moench, Chuck Dixon, Jo Duffy y Alan Grant está en que el progresivo descenso a los infiernos del personaje se ilustra mediante los secundarios que más y mejor conocen a Batman, al Batman de siempre. ¿Y quién puede conocer mejor al héroe, desde diferentes puntos de vista, que el Comisario Gordon, Catwoman y el Joker? Además del primer gran paso de Valley para caer del todo en desgracia, eso es lo que vemos en estas páginas. Y eso, aunque haya defectos, por mucho que haya elementos que no convencen con la misma facilidad, siempre es interesante. Ver como personajes que no saben que Bruce Wayne es Batman se dan cuenta de lo que para el lector externo es un hecho desde el principio es francamente divertido, y lo es porque se gestiona con acierto la reacción de los tres.
Si hay un tema que se propone en La caída del Caballero Oscuro es la identidad. Y por eso eldetalle de otros personajes descubriendo que la de Batman no es la misma de siempre es tan interesante. Catwoman reacciona desde un punto de vista físico, que encuentra además reflejo en Jean-Paul Valley. El Joker, de enfado al descubrir que hay un usurpador en la identidad de su gran enemigo, al que se siente obligado a retar. Y Gordon, desde la confianza quebrada. Con ellos tenemos lo mejor de estas páginas, y quizá lo que sorprende es que estos números, al final, son los que menos consecuencias dejan. Es como si DC se hubiera planteado jugar sin riesgo con sus personajes clásicos y dejar lo fundamental de esta historia a villanos de segunda fila. Con ellos es con quienes Batman cambia y muestra una cara más violenta, aunque se vea también en la resolución de su encuentro con el Joker. Incluso es después de luchar contra segundos espadas cuando Batman ve la necesidad de mejorar su armadura y convertirla en algo todavía más ofensivo, con más armas y gadgets de ataque. En el fondo, todo está calculado, y eso resta cierta espontaneidad al relato. Si es una Caída, y eso se publicitó desde el principio, había que dar razones para ello, y por eso falta sorpresa. Catwoman y el Joker ofrecen justo eso y por eso funcionan sus apariciones.
En el apartado visual, se mantienen las constantes habituales de este tipo de eventos, que congregan diferentes series y, por tanto, un número alto de ilustradores. Puestos a escoger, siempre es una delicia recuperar los primeros números que Jim Balent hizo en Catwoman, porque sentó las bases de aventura y erotismo light que han marcado la andadura del personaje desde los años 90. Y tampoco es desdeñable el buen trabajo que hace el algo irregular Mike Manley con la armadura de Batman, a la que le da un aspecto que roza lo orgánico. Graham Nolan también está entre lo más destacado, y no solo por quedarse la historia cerrada más suculenta, la del Joker, sino porque en estas páginas demuestra por qué fue uno de los dibujantes fundamentales de Batman en estos años, eficaz en todo lo que hacía y con una muy buena presencia para el héroe, sea el Caballero Oscuro clásico o este que encarna Jean-Paul Valley. Con el tercer volumen quizá se ponen sobre la mesa las costuras que tiene un invento de esta envergadura, pero sirve también para reconocer que había algunas ideas tan atrevidas como entretenidas en este invento. No estamos ante el mejor segmento de este macroevento, pero tampoco se puede decir que no satisfaga al lector con el entretenimiento que promete.
El volumen incluye los números 501 a 507 de Batman, 669 a 673 de Detective Comics, 6 y 7 de Catwoman y 24 y 25 de Batman: Shadow of the Bat, publicados originalmente por DC Comics entre septiembre de 1993 y marzo de 1994. El único contenido extra son las portadas originales de Kelley Jones, Jim Balent y Brian Stelfreeze.
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Hola, muy buena reseña, lo estoy leyendo en este momento y te hago una salvedad: trae también un prólogo de Jorge García como contenido extra. Saludos