Guion: Isabel Kreitz.
Dibujo: Isabel Kreitz.
Páginas: 308.
Precio: 27,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Enero 2018.
Gracias al neorrealismo italiano cinematográfico, nos acostumbramos a ver estampas de la posguerra tras el triunfo aliado sobre el fascismo y el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, pero la misma época en Alemania no la vemos con tanta frecuencia. No, al menos, desde un punto de vista costumbrista y a pie de calle, sino más bien como historias de espías o de gente que quiere cruzar el Muro de Berlín. Pero lo que vivió la población en su lucha diaria, alejada de cuestiones políticas o de libertad, eso no es un tema recurrente en la ficción contemporánea. Esa es la gran aportación de Pólvora mojada, novela gráfica en la que Isabel Kreitz coge la novela autobiográfica de Konrand Lorenz y suma su historia a su particular universo realista, en el que ya vimos en trabajos como la sobrecogedora Haarman (aquí, su reseña) y la pausada e inteligente El caso Sorge (aquí, su reseña). La diferencia entre esas dos obras y la que nos ocupa está en que aquí el protagonismo recae en personas normales, en que todo transcurre en las calles, en que los temas pasan por ser los que ocupan a personas que sobreviven con poca cosa y con los que vivir el miserable día a día, y sobre todo en la forma en la que conecta los dos momentos temporales en los que Lorenz se asoma a la vida de sus protagonistas.
Kreitz se convierte en testigo privilegiado de la vida complicada de unas personas, pero el gran logro de Pólvora mojada está en la manera en la que nos mete en sus pensamientos cotidianos. Todo el mundo se busca la vida. Hay más o menos ingenuidad en los personajes, y eso se acentúa también por el hecho de arrancar la historia también desde el punto de vista de unos niños, pero en todos ellos hay un instinto de supervivencia acusado. Eso, claro está, dicho desde una perspectiva cotidiana. No es Pólvora mojada una historia de guerra, pero sí de posguerra. No se trata de salir de la miseria o esquivar balas, sino de acostumbrarse a cómo es la vida en estas circunstancias. Los niños juegan y fantasean, los adultos buscan la forma de hacer dinero. Y en cada secuencia se tienen esas sensaciones. Es verdad que en algún momento cuesta trazar la línea de puntos para unir todo lo que estamos viendo, pero es igualmente cierto que la intención de Lorenz, como la de Kreitz en esta adaptación al cómic, es pintar un mosaico, un retrato social más que particular con el que enseñarnos como era la Alemania menos glamourosa de aquellos años, aquella en la que no hay secretos, espías ni tramas. Y en eso, estamos ante un cómic bastante modélico, que cumple con mucha eficacia con su propuesta.
Eso, además, encaja con las virtudes de Kretiz como ilustradora. La manera en la que sus lápices retratan la realidad manteniendo ese sabor a carboncillo es espléndida, y se disfruta en cada página. Sus personajes son expresivos, tienen vida en cada gesto, en cada movimiento, y están asacados directamente de la realidad, con sus imperfecciones y sus rasgos distintivos. Y eso hace que historia como esta se adapten a su estilo como anillo al dedo, porque es donde mejor luce el esfuerzo de Kreitz de transportarnos a una realidad pasada. En ese sentido es donde también se puede destacar todo lo bueno que hace para que sus escenarios tengan la misma vida que sus personajes, y por eso Pólvora mojada es una sobresaliente inmersión en el escenario y en las vidas que propone. Hay que tener claro, eso sí, que vamos a leer una historia que, en realidad, no tiene principio ni final, en la que se trata de capturar un ambiente y unas vivencias sin prisa alguna en su retrato, y en el que una pequeña anécdota puede llevarse el tiempo que en otro tipo de relatos tendría el cambio más trascendental de su historia. Pólvora mojada no es eso. Tiene su propio ritmo, uno que invita a centrarse en cada secuencia sin pretender que acabe o que enlace con la siguiente, porque de eso ya se encarga el cauce natural de las cosas que estamos viendo.
Carlsen publicó originalmente Rohrkrepierer en agosto de 2015. No tiene contenido extra.
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