CÓMIC PARA TODOS

‘El fotógrafo de Mauthausen’, de Salva Rubio y Pedro J. Colombo

Editorial: Norma.

Guion: Salva Rubio.

Dibujo: Pedro J. Colombo.

Páginas: 168.

Precio: 27 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2018.

Obras como El fotógrafo de Mauthausen demuestran la gran materia prima que tiene el cómic español y lo difícil que es crear una industria propia. La historia que nos ofrecen Salva Rubio y Pedro J. Colombo, españoles ambos, es la del único testigo español en los juicios de Nurenberg, los que sirvieron para cerrar la página del nazismo tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, pese a ser una de esas historias propias que una industria tendría que contar y a tener autores españoles, no es un tebeo editado originalmente en España. Sirva este pesar como muestra de lo difícil que es para nuestros creadores publicar en nuestro país, aunque las nuevas tecnologías hagan hoy mucho más fácil su vida y el trabajo con editoriales de otros países, y que esto sea, como va a ser, lo único negativo que haya en estas líneas. El fotógrafo de Mauthausen es un tebeo magnífico, un reto constante al espíritu del lector, acostumbrado si se quiere a historias duras y complejas que acontecen en escenarios como este campo de concentración nazi de tan trágico recuerdo, pero que provoca emociones genuinas. No es fácil salirse del tópico o incluso de la sensiblería cuando se aborda un relato de esta naturaleza. Pero cuando se consigue, el aplauso está más que justificado. Puede que sea una obra que no haya alcanzado la fama que merece, pero tiene muchos elementos positivos que destacar.

La humildad es el primero. Rubio, historiador y escritor, habla desde el principio de la dificultad de conjugar realidad y ficción. Esa prueba la supera, no obstante, en cada escena. No hay nada que chirríe, nada que pudiéramos entender como fuera de lugar en el contexto histórico y nada que pudiera sobrar en el relato de ficción. El equilibrio es modélico. Lo es porque la narración es muy hábil y espléndida es la forma en la que Rubio traza la personalidad de Francisco Boix, nuestro protagonista, y la manera en la que evoluciona ante el duro trance que vive en Mauthausen. Lo fácil es hacer una historia de buenos y malos, y el escritor esquiva ese peligro con una habilidad increíble, dejando en el tercio final dos de esas escenas que hacen tambalear hasta las creencias más firmes y que demuestran el sinsentido que se apodera del ser humano cuando la guerra está de por medio. Viendo la cantidad de texto que tiene el cómic, se agradece la manera en la que Rubio crea su guion para que este deje respirar a Colombo y que nunca se pierda de vista que esta es la historia de un fotógrafo. Y da gusto que haya un vaivén emocional tan grande, que la seguridad sea una ilusión y que haya tantos giros imprevistos en el relato, por mucho que en el fondo podamos saber cómo acaba todo antes incluso de asomarnos a estas páginas.

Colombo, además, comprende perfectamente todas las oportunidades que le da Rubio. Siempre tiene algo más de mérito que un ilustrador que tiende a la caricatura sea capaz de recrear una historia, no ya real, sino tan intensamente dramática como esta. No olvidemos que, como Boix, somos testigos del mayor horror del siglo XX. La doble página con la que nos adentramos en Mauthausen es ominosa, despierta una sensación de angustia que el ilustrador es capaz de reproducir en varios momentos del relato. Su puesta en escena es impresionante, y entiende a la perfección ese carácter de foto fija imprescindible en la narración de quien vive de la imagen congelada. El fotógrafo de Mauthausen tiene así mucho de álbum fotográfico sin perder por ello brillantez en su narrativa, lo que da al libro un carácter muy especial. El color de Aintzane Landa sirve para confirmar todas esas buenas sensaciones y para asimilar que el proceso de creación de este cómic suma para que la experiencia sea en todo momento la que el libro tenía desde el principio. Es una obra sobre la irracionalidad humana pero también sobre el deseo de vivir. Y que este cómic se haya convertido en realidad honra la necesidad de que ambas cuestiones queden continuamente retratadas en la ficción. La primera para prevenirnos sobre ella, la segunda para perpetuarla. Un espléndido cómic.

Lombard publicó originalmente Le photographe de Mauthausen en septiembre de 2017. El contenido extra lo forman una introducción de Salva Rubio y un completo portafolio con fotografías y dibujos sobre los hechos reales en los que se basa la historia.

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Esta entrada fue publicada en 28 agosto, 2018 por en Lombard, Norma, Pedro J. Colombo, Salva Rubio y etiquetada con , , .

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