Guión: Frank J. Barbiere.
Dibujo: Víctor Santos.
Páginas: 160.
Precio: 17,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2018.
Decir que Bonnie y Clyde es una de las películas más influyentes del Hollywood de los años 70 es una obviedad rotunda, aunque tampoco conviene que lo olvidemos. Sam Peckimpah creó una historia de amor violento basada en hechos reales, en una pareja de atracadores que camparon a sus anchas por Estados Unidos hasta su trágico final. No fueron los únicos. Violent Love nos cuenta otra de esas historias, pero en este primer volumen no es todavía algo análogo a Bonnie y Clyde. Aquí, en realidad, manda Bonnie. O, mejor dicho, Daisy Jane. El amor del título ya se intuye, pero hasta aquí ese amor es todavía el de una hija hacia su padre. Violent Love es una historia de venganza. Cruenta, dura y cargada de odio e ira. Sam Peckinpah estaría muy satisfecho viendo el relato de Frank J. Barbiere y puede que todavía más del dibujo de Víctor Santos. Entre ambos trazan una historia de un brutal sabor americano, un thriller de indudable factura setentera, lo que tiene incluso más mérito en su faceta gráfica porque implica aceptar una manera de narrar que hoy, en el género que la popularizó, el cine, está ya en desuso. Y casi parece mentira que Barbiere adopte la forma de un cuento para hacernos llegar esta historia, contada por un hombre de avanzada edad a una joven, casi una niña, como si fuera una batallita de un abuelo.
Tiene mérito contar una historia en la que no dejan de pasar cosas a un ritmo frenético, casi catártico, y que a la vez notemos un ritmo pausado y sin que nada parezca demasiado apresurado. Un amor peligroso, que así se titula este primer volumen, no es más que una introducción. Así es como está planteado y con ese fin ejecuta Barbierie todo lo que pone en las páginas. Por eso decíamos que esta, de momento, es la historia de Daisy. Ahí está también Rock Bradley, y una serie de personajes que encajan en un mundo realista y a la vez inverosímil, pero todo gira en torno a Daisy, en establecer el origen del relato, el porqué de todo lo que sucede a continuación. La pausa que se da Barbierie en el relato es lo que hace que vayamos viendo una evolución fascinante a todos los niveles. Es casi imposible de creer que la Daisy que arranca la obra sea la misma que vemos al final del volumen. O que el maravilloso tono ominoso que planea sobre la historia, el mismo que Peckinpah dio a sus crepusculares filmes, desemboque en una revelación tan sorprende como la que hay al final de este primer volumen. Es verdad que toda la pausa y la inabarcable violencia que hay en estas páginas pueden ser también un escollo. Pero Violent Love es lo suficientemente moderna, sin perder su buscado aroma clásico, como para que nadie se pierda por el camino.
Santos es, además, la garantía de que permanecemos atrapados en las garras de esta perturbadora historia. Para empezar porque es un Santos que demuestra un nivel de madurez soberbio. En Violent Love no necesita mostrar la experimentación o las sombras de otros de sus trabajos anteriores. Por mucho que sea un maestro que sabe deslizar esos recursos cuando el tebeo lo necesita, no es eso lo que la historia demandaba de una forma incesante. Lo que pedía es una puesta en escena brillante, que triunfa desde un arranque que no duda en invitarnos a pensar en el cine de los 70. Y a partir de ahí pide entender la crudeza de la historia, pero sobre todo la transformación de la protagonista y de su mundo. Es una obviedad, lógicamente, decir que Violent Love es violenta. Está en su título y en su sinopsis. Pero sí que es interesante destacar que la violencia de Santos nos captura desde aspectos a veces hasta opuestos a los que mostraba, por ejemplo, en Polar (aquí, aquí y aquí, sus reseñas). Y qué decir de la narración secuencial de Santos. De esas páginas con viñetas de reducido tamaño que juegan a su antojo con el tiempo. Hay tanto que disfrutar en el dibujo del español que sólo queda quitarse el sombrero y anhelar que el segundo volumen llegue pronto. Porque si mantiene el nivel de este primer libro, tendremos entre manos una serie de las grandes.
El volumen incluye los cinco primeros números de Violent Love, publicados originalmente por Image Comics entre noviembre de 2016 y marzo de 2017. El contenido extra lo forman las portadas originales de Víctor Santos y dos páginas de bocetos.
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