Guión: Ron Marz, Dan Jurgens, Geoff Johns, Karl Kesel.
Dibujo: Bill Willingham, Fred Haynes, Darryl Banks, Joe St. Pierre, Dan Jurgens, Shawn Martinbrough, Mark Bright, J. H. Williams III, Mike McKone, Stuart Immonen.
Páginas: 384.
Precio: 34,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2018.
La muerte de cualquier superhéroe es algo ya tan corriente que mencionar algo así ya no tiene el efecto dramático que en realidad debiera tener. La muerte de Superman (aquí, su reseña) tuvo la culpa, porque hubo quien se creyó que, efectivamente, el Hombre de Acero iba a quedarse en la tumba después de aquel histórico relato. Pero no. Como ya sabemos de sobra, las muertes en el cómic casi nunca son definitivas, por lo que cuando alguien decide matar a uno ha de guardarse muy bien las espaldas. El personaje tiene que morir bien, pero a la vez dejar una buena puerta abierta a su regreso. La muerte de Green Lantern nos ofrece eso, aunque lo haga de una manera irregular, con momentos tremendos y otros un tanto reiterativos. La de Hal Jordan es una muerte bien orquestada que, seguramente no es casualidad, parte de la defunción de Superman. La destrucción de Coast City es el desencadenante que hace que Jordan renuncie a los ideales de los Green Lantern Corps, abrace una nueva identidad y deje libre el anillo que le dio su poder para que haya un nuevo Lantern en la Tierra, Kyle Rayner. Sí, pasan muchas cosas en este volumen, y pasan además antes de que Geoff Johns reinventara a su antojo la mitología de Green Lantern, por lo que hay que darle un mérito añadido a estas historias, sobre todo a la inicial, Crepúsculo Esmeralda.
Ron Marz se encarga de escribir el primer y más importante acto de esta historia, el descenso a los infiernos de Jordan, su dolor por Coast City, un combate interior que su anillo manifiesta de forma física recuperando lo que ha perdido y dándole un toque emocional brillante. Parallax ha nacido. Marz, además, orquesta el inicio de su sustituto, Kyle Rayner, al que define bien, aportando más diversidad a los ya variopintos Lanterns de la Tierra. Dado que Jordan quería arreglarlo todo, es un movimiento hábil colocarle en el centro de Hora cero, el enésimo intento de DC de corregir todos los problemas de continuidad que Crisis en Tierras infinitas (aquí, su reseña) debía haber resuelto. La gracia de todo esto es ver a Hal como el malo de la película. Y aunque el esquema es el mismo una y otra vez, enfrentando a Jordan y Rayner continuamente, hay momentos emocionantes que compensan los errores. De lo que se trata en este segmento de la historia es de cimentar una despedida a la altura. Resuelto el gran secreto del final, que tampoco se esconde mucho en el tono de la historia, Marz sí logra lo fundamental, que sea un instante emocionante. Que en este libro se sienta la importancia de Hal como héroe y lo trascendente que es que deje de serlo es el gran triunfo de una historia que, por mucho que trastocara la esencia del personaje, es todo un homenaje a su figura.
Eso se siente en muchos momentos, porque incluso en los instantes más oscuros se siente la luz de Green Lantern, pero especialmente en el número final, un homenaje en toda regla al personaje. En estos tiempos, DC estaba más preocupada por el impacto de sus historias que en lograr que el dibujo fuera antológico, quizá por el hecho de que la dolorosa marcha de tantos nombres destacados en la revolución que se produjo en los años 90 tuvo un impacto más v grande de lo que admitieron. Ahora, con años de distancia, se comprueba lo que sucedió entonces. No es que los números incluidos en La muerte de Green Lanterns no sea eficaces y profesionales. Pero no enamoran como lo habrían hecho de haberse pensado para ello. Y eso que hay dibujantes hoy muy conocidos como Bill Willingham, J. H. Williams III o Stuart Immonen, lejos todos ellos de ser las figuras que son hoy en día. Pero no es la obra maestra que podría haber sido. Todos, eso sí, honran a Green Lantern, algunos incluso con momentos culminantes como Daryl Banks, que se queda con la presentación de Rayner y la despedida final de Jordan, con lo que es fácil asimilar La muerte de Green Lantern como uno de estos tebeos que supieron encajar en su momento y todavía hoy se entienden con la misma energía de aquel momento.
El volumen incluye los números 0, 48 a 51, 62 a 64 y 80 a 81 de Green Lantern y los números 0 y 1 de Zero Hour, publicados originalmente por DC Comics entre diciembre de 1993 y octubre de 1996. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Darryl Banks, Mark Bright, Dan Jurgens, J. H. Williams III, Mike McKone y Stuart Immonen, y textos de Jorge García.
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