Guión: Tiziano Angri.
Dibujo: Tiziano Angri.
Páginas: 132.
Precio: 12,50 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Mayo 2018.
Para entender tebeos como La única voz hay que asumir que vamos a presenciar algo raro, extraño y turbio. Pero hablamos de tebeos como La única voz cuando, en realidad, no hay una estantería en la que se puedan encontrar libros análogos a este. No los hay, como no los hay para otros tantos títulos, porque Tiziano Angri ofrece algo único y peculiar. Puede que precisamente por eso no sea la mejor elección para todo tipo de públicos, pero el que entre lo va a disfrutar mucho. La historia de Angri está ideada de fin a principio. El autor plantea un trauma físico, una tara auditiva y un personaje extraño que la sufre desde niño. Después nos conduce por un presente que resulta todavía más estrambótico, casi el producto de una alucinación enfermiza. Y finalmente une los puntos que ha dejado que el lector intuya, pero nunca anticipe. Sí, es un tebeo extraño, que se nutre de la fascinación de la rareza y de un grupo de personajes que parecen sacados de un manicomio. Angri, en realidad, nos hace partícipes de una ensoñación turbia que no sabemos muy bien a dónde nos conduce pero que de alguna extraña manera tampoco podemos abandonar. Será porque su violencia es muy íntima, porque sus personajes viven al límite o porque, simplemente, lo raro nos atrae. Quién sabe. Pero el caso es que Angri engancha con esta locura inclasificable.
La única voz arranca con un prólogo curioso. Se trata de conocer al protagonista y de entender el problema que tiene, porque eso es lo que hace que a partir de ahí entendamos su manera de actuar. Con lo que sorprende Angri es con la capacidad que tiene para entretenernos desde ese prólogo y hasta el clímax, porque por momentos no es nada fácil atar cabos. Pero al final sí, cuando concluye esta novela gráfica todo queda claro. O, al menos, tan claro como puede quedar una experiencia de esta naturaleza. Hay que recordar que Angri se regodea en la rareza y lo hace con convencimiento. No quiere ser común. Por eso, partir de la alteración de uno de los sentidos es el comienzo perfecto para una historia que intenta trastocar todo lo cotidiano, y eso incluye las relaciones personales que hay entre los diferentes actores. Angri no tiene reglas convencionales, y eso se nota al mismo nivel en las secuencias alucinógenas y en las pretendidamente realistas. Eso hace que el autor se cuele en rincones muy privados de la mente humana, retratando y traumas y miedos de todo tipo que van encajando de una manera peculiar, diferente y, sí, rara. Es raro un personaje con una hipersensibilidad auditiva. Es raro otro que quiere operarse para terminar de convertirse en mujer. No debieran serlo, pero son raros.
Y en esa rareza, Angri se desenvuelve con un dibujo que acentúa esas características. Sus personajes son cabezones y exagerados, sus visiones son truculentas y todo lo que vemos en la página nos obliga a fruncir el ceño mientras pensamos qué estamos viendo exactamente. El dibujo no aclara ese dilema, entre otras cosas porque es el complemento perfecto de la particular historia de Angri. Seguramente se podría haber dibujado de mil maneras, pero esta es la adecuada, es la que acepta sin miedo la propuesta y la que se añade con elegancia a un proyecto que quiere ser de todo menos elegante. Son las paradojas que deja La única voz, un tebeo que plantea tantas situaciones que rozan lo enfermizo que tendría que resultar desagradable, pero consigue no serlo. Cómo lo hace, y cómo nos impulsa Angri a seguir pasando páginas hasta entender lo que está sucediendo es algo realmente complicado de explicar. Pero lo hace. Con su blanco y negro, con sus códigos visuales marcados y extremos y con unos personajes que no destacan precisamente por ser simpáticos o despertar empatía. No, no hay nada de eso en estañe tebeo, y aún así se entiende. En sus normas, desde luego, pero triunfa. Como decíamos, es lo que tiene apostar por un entorno tan extraño, que tiene un riesgo pero que da también una personalidad inquietante.
Coconino Press publicó originalmente L’unica vocce en septiembre de 2015. No tiene contenido extra.
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