Guión: Peter J. Tomasi.
Dibujo: Patrick Gleason, Cliff Richards.
Páginas: 176.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2018.
Si hay un escenario que merece la pena explorar partiendo de la muerte de un Robin, es ver la reacción de Batman. Matar a Damian Wayne ofrece incluso una oportunidad mayor que la que supuso el asesinato de Jason Todd en Una muerte en la familia (aquí, su reseña), porque en este caso sí hablamos de un Robin que es hijo biológico de Bruce Wayne, lo que añade un factor extra al contundente cóctel que se ofrece. Si alguien recuerda al Batman de Año tres y Un lugar solitario para morir (aquí, sus reseñas), y teniendo en cuenta que aquellos son tebeos de los años 80, sobra decir que Réquiem por Damian es un tebeo todavía más intenso, porque los tiempos para el superhéroe requieren una gravedad mayor que la que había entonces. En este caso, Peter J. Tomasi no explora tanto el dolor por la pérdida, sino la obsesión por la recuperación. No es que Batman sea incapaz de lidiar con un suceso tan traumático, es que se niega a aceptar que sea algo irreparable, lo que supone un peculiar guiño a un lector que está ya más que acostumbrado a ver cómo sus héroes favoritos regresan de la tumba. Es verdad que el carácter extremo de la historia puede llegar a dificultar que reconozcamos al Batman de siempre, el mismo por ejemplo que impedía las antinaturales resurrecciones de Ra’s Al Ghul, pero eso no está méritos al invento de Tomasi.
La clave y lo mejor de este arco argumental de Batman y Robin está en que cada capítulo enfoque el estado emocional de Bruce Wayne desde los personajes que más cerca han estado siempre de él. Y quien habría dicho que el propio Señor de la Noche abriría esa peculiar galería que continúa con Tim Drake, el tercer Robin, Jason Todd, el segundo, Barbara Gordon, Batgirl, Selina Kyle, Catwoman, y finalmente el Robin original, Dick Grayson. Y todo ello con la memorable presencia de Alfred, como en tantos cómics de Batman uno de los elementos que le da credibilidad, cohesión y categoría, y la introducción en la continuidad de una manera muy inteligente de Carrie Kelly, la Robin que se inventó Frank Miller para El regreso del Caballero Oscuro (aquí, su reseña). Puede gustar más o menos el concepto, puede este Batman contemporáneo resultarnos menos atractivo que el de otras épocas, pero no se puede negar que Tomasi tiene razones muy potentes para convencernos con esta historia que tiene un final abierto, que no arroja conclusiones y que tiene toda su fuerza en el ya comentado planteamiento, ese que hace que Batman se convierta en un ser todavía más obsesionado que de costumbre, y que en este caso vuelca su dolor en la acción por algo que ha sucedido muy recientemente, no un trauma de la niñez como vemos con frecuencia.
Con un acertado intermedio de Cliff Richards, el número en el que coge el protagonismo Batgirl, el dibujante principal del relato es Patrick Gleason, que durante bastante tiempo ha sido uno de los dibujantes que más ha retratado a este Robin y que ahora se enfrenta al reto de dibujar una historia sin él. Lo que mejor habla de su tarea es el primero de los números que conforman este volumen, el más contundente de todos, el que explora el dolor interior de Batman sin necesidad de un solo diálogo. Es ahí donde el dibujo de Gleason, siempre interesante, alcanza sus mayores logros. Es donde la mezcla entre acción y emoción, motor indiscutible de la historia, alcanza su grado más perfecto, siendo tan espectacular como requiere y a la vez convirtiéndose en un buen retrato de la mente de Batman en este punto tan dramático de su carrera. Aunque sólo sea por eso, porque se trata de acontecimientos trascendentes, y por mucho que sepamos que los efectos de la muerte en el cómic de superhéroes distan mucho de ser permanentes, Réquiem por Damian es un tebeo de bastantes aciertos y que se convierte en una lectura necesario para quienes disfrutaran del Batman de Grant Morrison, el que introdujo a Damien Wayne, y el de los Nuevos 52, del que está aventura firma parte.
El volumen incluye los números 18 a 23 de Batman and Robin, publicados originalmente por DC Comics entre marzo y agosto de 2013. El contenido extra lo forman las portadas originales de Patrick Gleason y Mick Gray, y el guion del número 18 con las páginas entintadas.
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