CÓMIC PARA TODOS

‘Black Dog. Los sueños de Paul Nash’, de Dave McKean

Editorial: ECC.

Guión: Dave McKean.

Dibujo: Dave McKean.

Páginas: 120.

Precio: 17.95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2018.

Antes de evaluar Black Dog, primero toca entrar en antecedentes. Paul Nash es un pintor londinense que nació en el siglo XIX, desarrolló su obra en el XX y retrató como pocos el ambiente de la City londinense durante la Primera Guerra Mundial. Dave McKean es un ilustrador especial, autor de obras tan rotundamente personales como Cages (aquí, su reseña) y de las míticas portadas del Sandman de Neil Gaiman (aquí, reseña de su primer libro). Que el segundo sea el artífice de un homenaje al primero tan extraordinario como es Black Dog. Los sueños de Paul Nash nos recuerda lo maravilloso que puede ser el encuentro de dos mentes de semejante nivel creativo, aún con más de medio siglo de distancia, el tiempo que hay entre la muerte de Nash, en 1946, y el momento en el que se publica este libro, ya en la segunda década del siglo XXI. Se anticipa en el título, pero es algo que cualquier que conozca a McKean sabe, estamos ante un libro de enorme fuerza onírica, casi de pesadilla, puesto que los mencionados sueños de Nash se acercan a esa frontera con frecuencia. Y también sobra decir que hay un alto componente de erudición en la obra que invita al lector a sumergirse también en la trayectoria de Nash. Quien lo haga antes de entrar en Black Dog, probablemente encontrará detalles que el profano no detectará.

Sea como fuere, Black Dog es una lectura contenida y cerrada en la que McKean no sólo quiere contarlos la vida de Nash, sino que también pretende reflejar el complejo imaginario visual que tenía el pintor en su cabeza. Y lo consigue con talento. A McKean, a veces un tanto irregular cuando escribe, no se le puede juzgar con severidad en este caso, puesto que tiene guías y límites que honra y respeta, las de la propia vida del artista al que homenajea y que encuadra en los 15 capítulos de la obra, que interpreta como episodios más o menos cerrados pero que en conjunto suponen un retrato honesto, complejo y singular. No es Nash una figura fácil, pero es que McKean tampoco merece ese adjetivo como autor, y quizá por eso hay tanta naturalidad en la forma en la que el segundo se acerca a la personalidad del primero y nos la comunica a quienes no conocemos a ninguno de los dos más que por su obra. Quizá también por esa razón Black Dog es un libro que invita a adentrarnos a la vez en el alma del protagonista y en la del autor. Lógicamente, es imposible saber qué pensaría Nash de este retrato vivo que plantea McKean sobre él, pero es fácil imaginar que lo aceptaría como una espléndida fotografía en movimiento de todo aquello que le incitaba a pintar, y todo lo que se plantea en esta obra se antoja tan complejo como era el mundo interior del homenajeado.

En todo caso, y como decíamos más arriba, donde McKean suele deslumbrar sin reservas es en su dibujo. Black Dog es una sensacional muestra de su capacidad como artista, pero en la que además añade una característica que no explora con demasiada frecuencia, el cambio de estilo y de herramientas de dibujo. Black Dog es, en ese sentido, una sorpresa continua y constante, un experimento narrativo de primer nivel y cargado de una versatilidad que casi le da el tono de una antología más que el de un retrato personal y en el que nunca sabemos qué nos vamos a encontrar al volver la página. Puede que aparezca una deslumbrante splash doble que nos recuerda el brillante surrealismo pictórico de Nash, puede que tengamos una imaginativa secuencia de viñetas que nos lleve a un plano mucho más íntimo y personal. De lo que no hay duda es de que McKean ha creado un libro para relamerse, para degustar con calma y probablemente mirando al mismo tiempo un libro sobre Nash o fuentes accesibles en Internet para encontrar los puntos de unión entre el trabajo de estos dos brillantes artistas. No cometamos el error, eso sí, de quedarnos solo en la faceta visual del trabajo de McKean, porque, aunque sea la que sobresale y la que normalmente aúpa su obra a un nivel superior, en este caso su pericia escrita está a una altura casi parecida.

Penguin publicó originalmente Black Dog: The Dreams of Paul Nash en octubre de 2016. El contenido extra lo forman introducciones de Jenny Waldman, Julie Tait y Aileen McEvoy y un portafolio de bocetos y descartes de Dave McKean.

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Esta entrada fue publicada en 6 julio, 2018 por en Dave McKean, ECC y etiquetada con , .

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