Guión: Toni Kudo.
Dibujo: Toni Kudo.
Páginas: 48.
Precio: 5,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2018.
Continúan las aventuras de Superbarna, y lo hacen ya en su sexto número con una esas sorpresas que da gusto encontrarse en un cómic y que, por supuesto, no vamos a desvelar aquí, porque el autor, Toni Kudo, ya la explica de una manera completa e interesante en el propio tebeo. La sorpresa es, de hecho, el cliffhanger con el que nos engancha para que sigamos ahí, a la espera de la resolución de esta historia en dos partes de esta peculiar superheroína. Kudo sigue desplegando aquí las armas que utiliza desde el primer número (aquí, su reseña) y nos muestra un tebeo de superhéroes desenfadado y divertido, que coge un poco de aquí y un poco de allá para contar una historia en la que se siente cómodo, la de una superheroína que nace de la imaginación de su alter ego masculino, con todo lo que eso conlleva. El tópico se convierte en chiste y la ruptura de la cuarta pared se convierte en elemento recurrente para ponernos en situación. Kudo se permite el lujo hasta de dar voz al lector en una delirante conversación a tres bandas con la protagonista y el narrador. Es uno de los recursos que utiliza para seguir haciendo de este un tebeo ligero, ágil, se lectura sencilla y entretenimiento alto que, precisamente por su amor al género al que homenajea, se gana con facilidad el cariño del lector.
El dibujo de Kudo quiere ser tan simpático como el propio tebeo, busca provocar ese efecto y lo consigue casi siempre. Lo hace, como lo viene haciendo desde el principio, desde un diseño colorista y que no esconde sus influencias, precisamente porque su creación tiene como base la imaginación de un fanboy. A veces da la sensación de que, con algo de tiempo dedicado a los fondos, a los escenarios, el resultado podría ser mucho más espectacular, pero la sencillez es una de las señas de identidad de este tebeo, sincero y directo en todo momento. Sabe jugar además la baza de tomarse en serio el dibujo de la heroína y algo más en broma el de los momentos en los que ella no está presente. No se puede obviar tampoco a la hora de hablar del dibujo esa sorpresa de la que hablábamos al principio, porque se nota el cariño que le ha puesto Kudo para que nos llegue de una manera adecuada. Y no, no la vamos a desvelar porque queremos que su impacto en el lector sea el mismo que ideó el autor. Superbarna sigue siendo de esta manera una serie consciente de sus posibilidades y de sus límites, que colma sus pretensiones sin necesidad de elevar de una manera artificial el listón de la ambición y que sabe pisar con firmeza el terreno por el que transita, sabiendo proporcionar al lector el buen rato que se busca al adentrarse en un tebeo de esta naturaleza.
El contenido extra lo forman un epílogo de Toni Kudo, una galería de bocetos y un listado de curiosidades.