CÓMIC PARA TODOS

‘Z’, de Valentín Ramón

Editorial: West Wind Comics.

Guión: Valentín Ramón.

Dibujo: Valentín Ramón.

Páginas: 96.

Precio: 14 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2018.

De vez en cuando aparecen cómics de tan difícil clasificación que no parece quedar más remedio que quererlos a simple vista. No hay casillero, género o parecido que pueda prepararnos para lo que nos prepara Valentín Ramón en Z. Empecemos por su título, la mejor pista que vamos a tener sobre su contenido. La última letra del alfabeto desde hace tiempo nos remite inevitablemente al género zombi. Pero reducir este Z a eso sería cometer un error. Porque más que el fondo, detectivesco, político y social, con atentados, acción y deducción para deleite de los que buscan narraciones diferentes, la definición de la obra está en su forma. Ramón nos ofrece una obra sin palabras. O, mejor dicho, sin palabras con nuestras grafías más conocidas. Porque los personajes hablan. Poco, pero hablan. Y lo hacen de una manera tremendamente imaginativa que convierte esta en una obra que exige al lector una inmersión concentrada para no perder detalle. El peso narrativo recae en un dibujo de un nivel de detalle asombroso, cautivador con cada línea, con cada gesto de los cadavéricos personajes a los que seguimos y de una complejidad enorme, de las que casi exige un álbum de gran tamaño para apreciar cada pequeño detalle y un repaso posterior a cada viñeta para, de nuevo, no perdernos ningún detalle.

El reto que propone Ramón es divertido desde el principio. No hay palabras, ni siquiera una sinopsis a la que agarrarse, aunque sí se puede encontrar fácilmente por Internet. Hay signos. Hay lenguajes gráficos. Hay onomatopeyas. Y ya. Lo mejor es que esta resulta la mejor manera de zambullirse en la experiencia que propone. Aún así, o quizá sería mejor decir en base a eso, va tejiendo una historia en un mundo de muertos en vida, un mundo en el que el progreso y la violencia se van dando la mano de una manera insospechada y muy difícil de anticipar. Si antes hemos utilizado la palabra reto para definir a este cómic es porque lo es, y de los grandes, pero un reto positivo, de los que entretiene y satisface, no de los que convierte la lectura en una labor para eruditos. Z pide a gritos una lectura sosegada, sin distracciones, sin más ruidos alrededor que los que surgen de las viñetas, porque es la mejor manera de ir entendiendo lo que sucede en las páginas de esta original obra. Ramón propone una corriente que arrastra a quien se aventura entre sus páginas, y es fácil sentir que lo mejor es dejarse llevar. Hay un hilo que lo conduce todo, pero Z tiene la virtud de satisfacer incluso si lo perdemos en algún momento a causa de la ausencia de diálogos que refuercen el contenido o de que el amplio detalle de cada dibujo provoque una momentánea abstracción de la historia.

Porque el dibujo de Ramón tiene esa capacidad, y de hecho pide un regreso continuo a cada ilustración, de manera individual y como parte de este singular todo. Más que un blanco y negro, hay que hablar de un gris dominante que influye sobre la propia historia. Y más que de un dibujo deslumbrante, que lo tiene, habría que hablar de una narrativa brillante. No es nada fácil hacer un tebeo mudo. Y no es nada fácil convencer cuando ese tebeo mudo exige tanto del lector. Pero Z lo hace porque explica muy bien su mundo desde las dos perspectivas que está obligada a satisfacer desde el punto de vista visual. La primera, el trazo, sobresaliente desde la misma concepción de los personajes y el mundo en el que se mueven, hasta el punto de que se intuye una segunda obra, un making of, para conocer todos los entresijos de su creación. La segunda, el movimiento, porque los personajes transmiten, sus acciones se entienden sin el refuerzo de las palabras, y aunque sean zombis y calaveras Ramón consigue que haya una interacción emocional con los actores de este singular tebeo. Desde luego, si alguien está buscando una apuesta sugerente y diferente, de las que invitan a subrayar el nombre de un autor para el futuro, Z es su tebeo. No es complaciente y probablemente la diferencia aumenta el nivel de dificultad, pero el riesgo compensa.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 15 junio, 2018 por en Valentín Ramón, West Wind Comics y etiquetada con , .

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