CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Ghost World’, de Terry Zwigoff

Título original: Ghost World.

Director: Terry Zwigoff.

Reparto: Thora Birch, Scarlett Johansson, Steve Buscemi, Brad Renfro, Pat Healy, Illeana Douglas, Bob Balaban, Stacey Travis, Teri Garr., Dave Sheridan, Tom McGowan, David Cross.

Guión: Daniel Clowes, Terry Zwigoff.

Música: David Kitay.

Duración: 112 minutos.

Estreno: 20 de julio de 2001 (Estados Unidos), 4 de enero de 2002 (España).

Trasladar a Daniel Clowes a otro lenguaje que no sea el del cómic tiene sus dificultades, pero Ghost World es una de esas películas que se pueden considerar parte del grupo de las buenas adaptaciones. La película, como el cómic (aquí, su reseña), es un cínico retrato de la adolescencia que tiene sus límites en su falta de convencionalidad, pero el filme tiene la virtud de ir creando una continuidad que las viñetas no necesitaban. Allí bastaba con una sucesión de acontecimientos, de escenas, de gags si es que se puede utilizar ese término en este tipo de comedia amarga y realista. El mérito que tiene el filme, coguionizado por el propio Clowes, está en la cohesión que va dando al relato para que todos los personajes, sin excepción, vivan una clara evolución, desde las dos protagonistas, Enid (Thora Birch) y Rebecca (Scarlett Johansson) hasta el anciano de la parada del autobús que ya no existe, que con una elegancia descomunal es quien acaba sentenciando el mensaje de la película. Las oportunidades llegan, aunque en la adolescencia no seamos capaces de saber cuáles son las que más nos convienen y cuáles son las que nos van a hacer daño. Aunque su propia extravagancia puede hacer que algunos espectadores, como ya sucedía cuando se trataba de sus lectores, puedan no conectar con los personajes, no se puede negar lo certero del análisis que propone.

No deja de tener su gracia que en el momento en el que se estrenó la película, Birch fuera más popular que Johansson, hoy una superestrella de Hollywood que ha encontrado su hueco en el mundo del cómic adaptado con Marvel. La primera fue una de las dos adolescentes de American Beauty, mientras que la segunda, pese a haber trabajado con Robert Redford en El hombre que susurraba a los caballos, no había despuntado aún con Lost in Translation. Las dos, aunque más la primera por carisma y por tiempo en pantalla, ella es la verdadera protagonista de Ghost World, consiguen que la historia sea muy cercana. No son adolescentes normales, Enid más que Rebecca, y sin embargo Ghost World tiene la fuerza de hacer que hablen en nombre de un colectivo al que, bien visto, no representan. Ni siquiera hay un comportamiento homogéneo entre ellas dos, y quizá por eso enganchan con semejante facilidad. Puede que su lenguaje, sus aspiraciones y hasta su forma de ser puedan interpretarse mejor desde un punto de vista localista y americano (sucede con otros personajes como el chalado de los nunchakus) pero si nos vamos al espíritu más que a la letra veremos que casi todo es fácilmente trasladarle a la adolescencia de cualquier parte del mundo globalizado en el que vivimos.

Es cierto que, de alguna manera, el filme de Terry Zwigoff puede resultar algo menos ambicioso y hasta menos indie que el cómic en que se basa. No sería injusto decirlo. Pero eso mismo es una baza que puede jugar a su favor. El carácter independiente de Ghost World está en sus personajes, en su patetismo (es fácil centrarse ahí en el personaje en el que interpreta Steve Buscemi, uno de los grandes aciertos del filme, la estampa más absoluta del perdedor, tan rotunda que hasta se le da una divertida escena postcreditos para resarcirse). La historia es lo que convierte este ejercicio de cinismo adolescente en algo un poco más accesible. Y el mensaje final es menos Clowes que su obra tebeística pero al mismo tiempo algo inevitable en el tiempo que construye la película, que es el verano después de graduarse en el instituto de dos chicas de un pueblo sin nombre. Ghost World, también la película, pude entrar con la mente abierta y dejarse llevar por una avalancha emocional que, de alguna manera, cubre todo el espectro de relaciones posibles, el de las mejores amigas, el de la familia y el de las relaciones sentimentales. Y desde puntos de vista muy amplios. No está pensada para cambiar el mundo, pero sí para hacernos reflexionar un poco. O para recordar cuando aquellos problemas eran también los nuestros.

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Esta entrada fue publicada en 15 junio, 2018 por en Cine y etiquetada con , , , .

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