CÓMIC PARA TODOS

‘Una caja de galletas’, de Josep Salvia

Editorial: Diábolo.

Guión: Josep Salvia.

Dibujo: Josep Salvia.

Páginas: 130.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2018.

Hablar de Una caja de galletas es, perdónese la redundancia, adentrarse en una caja de galletas. Ese es el recipiente que mucha gente de generaciones pasadas utilizaba para guardar sus recuerdos. Y la obra de Josep Salvia ha convertido esa caja en un cómic. Ese es el objetivo y eso es lo que consigue. En la vida real, una caja de galletas no tiene orden, no tiene compartimentos, no tiene espacios separados. Lo que se encuentra en su interior es una colección de recuerdos que la persona que los rescata tiene que ordenar en base a su propia experiencia. Y con el cómic pasa un poco lo mismo. Salvia crea una suerte de batiburrillo autobiográfico en el que, básicamente, mezcla las aventuras bélicas de su abuelo, las historias que el autor escuchaba de niño, con su propia aventura personal y editorial. Tiene orden, desde luego, es imposible construir una historia si no se propone algún tipo de narrativa, pero la sensación que deja es que no lo tiene, que las cosas van sucediéndose y explicándose a sí mismas. Y eso deja un regusto muy agradable, porque parece que somos nosotros mismos los que estamos rebuscando en esa caja de galletas y encontrándonos con sorpresas inesperadas, batallitas de guerra pero también avatares editoriales, aderezados con personajes extraños y elementos cargados de realidad. La mezcla es llamativa.

Lo es, sobre todo, porque esto que Salvia llama Una historia de guerras y dibujos no busca ser un libro equilibrado. No hay necesariamente metáforas escondidas en la reunión de esos dos mundos aparentemente tan alejados, porque una caja de galletas no une a los elementos que tiene en su interior más que de una manera circunstancial. Lo que Salvia consigue es que cada episodio vaya sumando para construir, al final, dos vidas. Y no necesitamos saber todos los detalles de ambas, en realidad de ninguna de las dos, para tener una idea definida de lo que son los dos protagonistas, el joven Josep que conocemos siendo un niño, descubriendo la caja de galletas que tenía su abuelo, y con lo que le sucedió desde el comienzo de la guerra civil en 1936. Y lo divertido es que Una caja de galletas no es una idea concretada antes de crear el tebeo que finalmente hemos leído, sino una reconstrucción que el propio autor nos cuenta rompiendo la cuarta pared. Había un tebeo de guerra, que se ha convertido en algo totalmente diferente, en algo vivo, cambiante y que, en realidad, permite interpretaciones distintas según el lector que se acerque a sus páginas. Puede faltar concreción al final, cuando la revelación de la identidad del misterioso Manuel Goas se convierte en el gran clímax de la obra, pero el recorrido es muy satisfactorio.

El dibujo de Salvia es muy sugerente. Suele serlo cuando un autor apuesta por un estilo alejado del realismo para contarnos una historia real, y en este caso funciona muy bien. El dibujo, en realidad, casi actúa como parte de esa caja de galletas. El estilo es claro y reconocible, el blanco y negro funciona muy bien para los dos momentos temporales del libro, y todo esto se mezcla en una composición de página en la que se rompen las viñetas de una manera continua y diversa, enriqueciendo el resultado final. La caricatura que realiza el autor para dar vida a sus protagonistas es muy expresiva, y funciona con todos los personajes, incluso con el propio Salvia, y también con los escenarios, presentados como si fueran ciudades en miniatura. No es fácil clasificar Una caja de galletas, ni por su historia ni por su dibujo, y eso, obviamente, forma parte de las pretensiones del autor de crear una obra personal, única y seguramente en construcción hasta el último momento por los cambios que él mismo nos cuenta como parte de la narración. Y esas características hacen de esta una historia simpática, cercana, que en realidad muchos podrían contar con los recuerdos de sus abuelos y que por desgracia no escuchamos tan a menudo como sería deseable. Una apuesta valiente y personal que habla muy bien de Salvia como autor.

El contenido extra es un epílogo de Josep Salvia.

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Esta entrada fue publicada en 8 junio, 2018 por en Diábolo, Josep Salvia y etiquetada con , .

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