CÓMIC PARA TODOS

‘Saint Cole’, de Noah Van Sciver

Editorial: La Cúpula.

Guión: Noah Van Sciver.

Dibujo: Noah Van Sciver.

Páginas: 116.

Precio: 13,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Marzo 2018.

Nos gustan las etiquetas y a Saint Cole le podemos poner muchas antes de empezar a adentrar en su universo. Noah Van Sciver es un autor indie y, lógico, su obra también lo es. Podemos hablar de realismo sucio, como se hace en la solapa, y en realidad lo es. Pero trascendamos las etiquetas y centrémonos en el contenido, porque eso es lo que definitivamente la va a dar valor a la obra. Desde luego, esta es de las que nos van a hacer pasarlo mal. Porque la vida, así vista, es una mierda, y Van Sciver no solo no lo oculta sino que en la primera página ya nos presenta a su protagonista lamentándose de haberlo arruinado todo. ¿Qué es todo? Pues lo dicho, una vida de mierda. Joe, la elección del nombre más común y anodino que se puede encontrar tampoco parece casual, vive con su novia y su bebé, pero apenas les ve porque no para de trabajar, al contrario que ella. Joe tiene un problema con el alcohol que no quiere reconocer. Y el estado de nervios en el que vive se agudiza con la visita de su suegra, que se ha quedado sin un lugar donde vivir y que terminará de complicar su existencia. Realismo, sin duda. Lo sucio habrá que esperar al interior para verlo, pero es realmente sucio. Van Sciver baja hasta las cloacas de la vida cotidiana y nos arrastra hasta un punto de miseria cínica e irónica que se completa con un gran final.

Se puede decir, con facilidad, que Saint Cole es un descenso a los infiernos. Lento en su narrativa pero imparable en su ritmo. Cada pequeño detalle es un paso más hacia el abismo, y eso se nota ya desde su ominoso comienzo. En realidad, desde la misma concepción porque el personaje que idea Van Sciver no es simpático. La identificación con él se puede producir con los detalles, con situaciones que pueden afectarnos a cualquiera, sea en el ámbito laboral, en la vida de pareja, en el terreno económico o en la relación con la familia. Pero Joe no es un personaje de conexión inmediata ni fácil. Ahí radica el mayor mérito de Van Sciver, que nos engancha de una manera bastante natural con un personaje que puede provocarnos rechazo en muchos momentos, sea por sus fantasías sexuales con una becaria adolescente, por lo fácil que se deja arrastrar por la bebida o por la forma en la que arriesga en todo momento un trabajo en el que tiene posibilidades de progresar. El torbellino emocional que idea el autor es de primer orden. Sin más artificios narrativos que contar toda la historia como un largo flashback desde esa escena inicial, Van Sciver nos lleva a su mundo, a su terreno y a sus inquietudes con una historia aparentemente sencilla pero que reta al lector a decidir qué haría en cada instante, desde su personalidad y desde la del protagonista.

El dibujo de Van Sciver es el toque que nos lleva directamente a ese realismo sucio del que hablábamos al principio sin que tengamos ninguna duda sobre el tono emocional de la obra. Blanco y negro, sí, pero no uno elegante. No es un thriller noir lo que estamos viendo sino, de nuevo hay que decirlo, una vida de mierda. Y esa cotidianidad que desprende el trazo del autor ayuda a que nos sintamos así. La apuesta es la de mostrar la realidad de una manera bastante aséptica, pero de vez en cuando Van Sciver introduce algún filtro a esa realidad que ayuda mucho a que Saint Cole se convierta en una experiencia angustiosa. Si no lo fuera, la obra habría fracasado. Pero lo que vemos en estas páginas es una caída en desgracia no del todo pesimista. Por eso el dibujo se mueve bien entre tonalidades más claras y más oscuras. Por eso tiene el final que tiene. Y por eso hay tantas cosas que enganchan en Saint Cole. No es una obra para pasar el rato, pero sí una que obliga a pensar en lo fácil que se puede ir una vida por el retrete en el momento en el que dejamos de pensar en las consecuencias de nuestros actos. Es lo que hace Joe, esa es la espiral a la que nos arrastra Van Sciver, y ese es el viaje que nos propone un tebeo que nos garantiza una inmersión absoluta en la mente de un tipo anodino y no especialmente simpático pero que acaban enganchando. Avisados quedáis.

Fantagraphics publicó Saint Cole en febrero de 2015. El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 7 junio, 2018 por en Fantagraphics, La Cúpula, Noah Van Sciver y etiquetada con , .

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