Guión: Alan Moore.
Dibujo: Travis Chearest, Ryan Benjamin, Jason Johnson, Dave Johnson, Kevin Nowlan, Scott Clark, Aaron Wiesenfeld, Jim Lee, Richard Bennett, Mat Broome, Pat Lee, Rob Stotz.
Páginas: 400.
Precio: 35,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2018.
Los 90, esa década vilipendiada por el lector de cómics de superhéroes. Los 90, un periodo en el que se hicieran más obras destacadas de lo que pudiera parecer, pero en la que incluso los grandes nombres de la industria cayeron en ciertos pecados que ahora se ven con ojos cargados de sorpresa. Alan Moore, uno de los genios indiscutibles del medio, renovador del cómic, también entró en la guerra contra las dos grandes editoriales y también cometió esos pecados. Su WildC.A.T.S. viene a confirmar que no es oro todo lo que reluce y que tampoco hay que despedazar todo lo que uno se encuentra dentro de una etiqueta. Porque sí, WildC.A.T.S., por mucho que lo escriba Moore, es el clásico tebeo de los 90 en el que superhéroes hiperdesarrollados y superheroínas físicamente imposibles abrazan con firmeza el carácter del antihéroe, se comportan como ególatras narcisistas y se lían a mamporros cada vez que pueden. Y sí, el hecho de que lo escriba Moore hace que haya algo más por debajo de esa superficie y veamos, de verdad, personajes con problemas. La firma de Moore hace mucho en un tebeo y probablemente eso consigue que su WildC.A.T.S. entre en terreno un poco diferente, pero si pensáramos que este es el Moore de Watchmen (aquí, su reseña) estaríamos muy equivocados. Al final, es una muestra de versatilidad.
El escritor busca un punto conflictivo. Si no, no sería Moore, eso es obvio. De lo que nos habla es de la reconstrucción del grupo. Plantea escenarios múltiples, incorpora nuevos personajes y aumenta el alcance de WildC.A.T.S. de una manera bastante notable. ¿Se reconoce a Moore en este batiburrillo de personajes y acción? A ratos. Desde luego, para este universo Wildstrom que crearon Jim Lee y Brandon Choi es un auténtico lujo, y las historias encuentran caminos que van mucho más allá de las peleas, los golpes y los vestuarios imposibles. De todo eso hay, por supuesto, porque de lo contrario no estaríamos hablando de lo mismo. Y en el fondo la esencia no se toca. Es decir, Moore no se embarca en una tarea de reivindicación como hizo por ejemplo con Supreme (aquí, reseña de su primer libro), y se le nota la socarronería que desborda con respecto al género de superhéroes con las continuas bromas que hay con respecto a los nombres de los personajes. Moore consigue contar una historia con estos personajes, sin mostrar un verdadero aprecio por ellos pero sin caer en la falta de respeto sin sentido, porque en el fondo de lo que se trataba aquí era de echar un cable a ese grupo de autores que habían plantado cara a Marvel y DC con personajes que, tampoco hay que negarlo, acabaron influyendo y mucho en los superhéroes más conocidos.
Lo curioso es que WildC.A.T.S. formaba parte de una revolución en la que el poder estaba en manos de los dibujantes y aquí de lo que se trata es de promocionar a un escritor. A Moore, nada menos. Pero este volumen, aunque no aparezcan en la portada, también es un muestrario de ilustradores bastante interesante para comprender cómo funcionaba el cómic en los años 90. Travis Chearest es quien lleva la voz cantante de este musculado grupo de personajes, pero se cuelan otros muchos nombres, incluyendo el de Jim Lee, uno de los artífices de esta pretendida revolución de la industria. Y dentro de ese marco, este WildC.A.T.S. de Alan Moore es uno de esos libros que merece la pena revisar. Puede que no sea la quintaesencia de nada, ni una revolución de ningún tipo, pero los 90 existieron y no tiene sentido que, a estas alturas, sigamos pretendiendo que fue una era oscura que merece ser arrasada por completo. ¿Que Moore es más Moore cuando se adentra en otros terrenos? Desde luego. ¿Que WildC.A.T.S. no deja de ser uno de esos placeres culpables a los que recurrir de vez en cuando para saciar las ganas de leer uno de esos tebeos imposibles en los que no dejan de suceder cosas ni desfilar personajes visualmente impactantes y que físicamente rozan el absurdo? También.
El volumen incluye los números 21 a 34 y 50 de WildC.A.T.S., WildC.A.T.S.: Homecoming y WildC.A.T.S.: Gang War, publicados originalmente por Image entre julio de 1995 y junio de 1998. El único contenido extra son las portadas originales de Jim Lee, Travis Chearest, Lee Bermejo, Carlos D’Anda, Scott Clark, Ryan Odagawa y Mat Broome.
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