Guión: James Robinson.
Dibujo: Leonard Kirk y Don Kramer.
Páginas: 208.
Precio: 20,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2018.
Uno de los aspectos más agotadores del cómic de superhéroes de las últimas décadas es la necesidad de saber dónde encaja una historia para poder disfrutarla. Tener el conocimiento de todo lo previo, en una serie y en el resto del universo superheroico en el que encaja, es, dicho claramente, un engorro. Pero de vez en cuando, solo de vez en cuando, esa necesidad de saber previo queda eclipsada por un buen trabajo. Eso es lo que hace James Robinson en Cara a cara, la historia que tenía que contarnos cómo volvió Batman a la actividad después del año desaparecido que los lectores vimos en 52 (aquí, su reseña). Pero más allá de eso, Robinson se muestra como un fisionomista de primera. Nos retrata a Batman, pero también a Harvey Dent, a Gordon, a Bullock y a Robin. Y lo hace de una manera sutil, con los detalles. En las distancias cortas, de hecho, Cara a cara es superior que en su historia de fondo, una que en el fondo hemos visto ya más veces pero que en cualquier caso el escritor narra con buen pulso. Más allá de ser el Un año después de Batman, Cara a Cara es un buen tebeo, bien llevado incluso con la historia que sirve de complemento y que se integra perfectamente en la trama que establece Robinson y que sabe mostrarnos al Batman más detectivesco pero también al más humano. Y no es fácil conjugar ambas facetas.
Pero si decíamos que Cara a cara gana en los detalles es porque hay escenas que superan con creces el impacto de la trama fuerte. Esta segunda es el asesinato de varios villanos enmascarados con un método que parece incriminar a Dos Caras. Solo que Dos Caras ya no existe, Harvey Dent está curado. ¿Los detalles? La importancia de la Batseñal, la confianza de Gordon en Batman, el Caballero Oscuro recelando primero y dando una segunda oportunidad después a subordinados de Gordon como Bullock o la nueva agente Harper, las confidencias con Alfred, el flashback entre Batman y Harvey, la conversación gollumniana entre Harvey y Dos Caras, y por supuesto el final de la historia, punto imprescindible para seguir entendiendo por qué el oscuro Batman necesita un luminoso Robin en su vida. Si vemos todos esos elementos de la historia, al final da igual si Dos Caras está detrás de los asesinatos, si se trata de otro criminal o si la trama central es más o menos acertada. Por supuesto que queremos saber, y Robinson cierra bien todo lo que plantea en ese sentido, no estamos hablando de que este sea un cómic fallido en este sentido ni mucho menos, pero Cara a cara es una de esas historias en la que se degusta más lo puntual que lo genérico y que probablemente gustará más a los clásicos que sepan ver entre las rendijas que a nuevos lectores.
El arco argumental se desarrolló en las dos series principales de Batman, la que lleva su nombre y Detective Comics, lo que motivó la presencia de dos equipos artísticos diferentes. Sin embargo, el salto entre uno y otro es muy fluido, tanto que incluso puede pasar algo desapercibido. Leonard Kirk aboceta los números de Detective para que los acaben Andy Clarke, mientras que Don Kramer se ocupa de Batman. Ambos se afanan en convencer en esas dos vertientes mencionadas, la trama detectivesca y el siempre grotesco mundo de la galería de villanos de Batman, y los aspectos más humanos y cercanos que se desprenden de lo que Robinson nos cuenta. Y esto no roba tampoco la espectacularidad que necesitan algunas escenas de la historia, como la misma reintroducción de Batman y Robin, que con los lápices de Kirk y Clarke bien puede imaginar con la gran fanfarria de Danny Elfman sonando de fondo. A Robinson se le puede reprochar el uso algo accesorio de algún que otro personaje, Hiedra Venenosa sobre todo, pero el conjunto de Cara a cara convence con bastante facilidad, ejecutado con notable precisión por sus ilustradores y que sirve en su contexto, que además se explica bien y continuamente, pero también como una historia independiente que se puede leer sin ningún tipo de problema.
El volumen incluye los números 817 a 820 de Detective Comics y 651 a 654 de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y agosto de 2006. El contenido extra lo forman las portadas originales de Simone Bianchi, un portafolio de bocetos de dichas portadas y de Don Kramer para los personajes y páginas a lápiz de Kramer.
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