Guión: George Pérez, Keith Giffen, J. M. DeMatteis y Cary Bates.
Dibujo: Chris Marrinan y Tom Grummett.
Páginas: 272.
Precio: 27 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2017.
Cuando un autor se ocupa de una serie como autor completo y de repente deja una de las dos funciones principales, la serie, de alguna manera, se resiente. Puede que no sea más que la sensación del lector y que, en realidad, no haya tanto salto, pero es innegable que esas impresiones son muy reales. George Pérez sentó cátedra en Wonder Woman cuando cogió la serie para su reinvención en la segunda mitad de los años 80 (aquí, reseña de su primer volumen). Lo hizo en su historia, en la faceta más mitológico del universo DC, pero también con su formidable estilo de dibujo. En Secretos en la arena es justo eso lo que deja, le pasa el testigo de los lápices a Chris Marrinan. Y aunque su trabajo, si el término existiera, es muy georgeperezesco, sin plantear una ruptura clara, es obvio que el nivel no es tan alto. Entre eso y que los primeros números son un pequeño galimatías para quien no tenga más conocimiento del evento de turno que alteraba la continuidad normal de la serie, en este caso Invasión, resulta algo más lenta la incorporación del lector a la historia. Entre Cheetah y las nuevas amazonas con las que se encuentra Wonder Woman en un nuevo escenario la cosa va mejorando y el volumen va mejorando. No es el colofón perfecto a la etapa de Pérez, que mantuvo la labor argumental pero no el guion final, pero tiene cosas muy buenas.
Y las tiene incluso en los números más complicado, los que se mezclan con Invasión, porque ahí da gusto ver cómo Pérez nos muestra las diferentes maneras de afrontar un encuentro con Diana, desde el cinismo casi machista de Guy Gardner hasta la admiración que roza la idolatría de Rocket Red. Eso, es verdad, son pequeños detalles, pero que marcan mucho la narrativa de Pérez. Al final, en su etapa de lo que se trata es de percibir a Wonder Woman como la figura especial que es, y eso lo va enseñando de muchas maneras. A través de los secundarios, pero también con los escenarios que plantea. Ese nuevo grupo de amazonas es, con diferencia, lo mejor de este volumen, porque es lo que le sirve a Pérez para destacar las características de su entorno más habitual sin necesidad de reiterar de nuevo el aspecto bucólico y a la vez guerrero de Themyscira. La comparación, por las nuevas reglas de comportamiento de este otro grupo, y el cambio de entorno le sirven francamente bien a Pérez para seguir profundizando en este mundo. Y Cheetah, por supuesto. Es una de las villanas principales de Wonder Woman, y su presencia, además de una manera tremendamente salvaje, es fundamental para que estas páginas se lean con la misma admiración que el resto de la etapa de Pérez.
Pero volvamos al gran salto que hay en este volumen dentro de la etapa de George Pérez en Wonder Woman, su ausencia en el dibujo. Como se ha dicho antes, no hay ruptura. Con un breve interludio de un entonces primerizo Tom Grummett, el encargado de aportar sus lápices, Marrinan, se ciñe a la guía visual de Pérez. Su Wonder Woman es muy parecida a la del escritor. Su mundo, también. Sin grandes alardes, cumple bastante bien el cometido encomendado y sabe aprovechar las oportunidades que le da la parte de la historia que le toca dibujar. Pérez, de hecho, se lo pone fácil. Le brinda parte del universo DC, le coloca a Cheetah para que se luzca y le da nuevas amazonas para que pueda divertirse con el diseño y con los cambios con respecto a las de Themyscira. Y simplemente con esos detalles y sabiendo seguir el camino ya marcado en los números anteriores basta para que el sabor de boca sea bastante bueno. La etapa de George Pérez en general merece tantos elogios que incluso en sus números menos espectaculares consigue que el aficionado se meta muy fácilmente en el relato y en la propia piel del personaje protagonista. Es inevitable pensar cómo habrían sido estos números con el propio Pérez dibujando, pero nunca desde una perspectiva negativa o que lastre el resultado final.
El volumen incluye los números 25 a 35 de Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 1988 y agosto de 1989. El único contenido extra son las portadas originales de George Pérez.
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