Editorial: Penguin Random House / Plaza & Janés.
Guión: Laura Mesa Cussó.
Dibujo: Laura Mesa Cussó.
Páginas: 192.
Precio: 14,90 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2018.
Vivimos en un mundo extraño y contradictorio. La publicidad y el entretenimiento en general no para de vender irrealidades, sobre todo físicas pero también emocionales, como los modelos a seguir, mientras que la narrativa se empeña en mostrarnos la vida tal y como es. Lo que hace años no tenía muchos visos de triunfar por carecer del glamour onírico que nos proponía la industria del espectáculo, hoy es hasta demandado. Hay muchos cómics, muchos de ellos nacidos de su éxito previo en redes sociales, que nos acercan esa realidad. Y Chica del montón no solo es una muestra más, sino que se convierta en una de las que mejor abandera esa diferencia ya desde su mismo título. La protagonista de las viñetas de Laura Mesa Cussó, quién sabe hasta qué punto autobiográfica, es justo eso, una mujer normal, con problemas cotidianos, con una vida sentimental vista desde fuera corriente, con un trabajo como lo podría tener cualquier otro. Lo que cuenta, situaciones que buscan una conexión rápida con cualquier lector que se aproxime al libro. Y ahí está su gracia, en la empatía que despierta a este lado de la página, con un simpático halo de intrascendencia que nos recuerda que la vida cotidiana, sea más o menos aburrida o emocionante, siempre tiene un encanto especial que no necesita de aditivos artificiales.
Mesa Cussó convierte Chica del montón en una suerte de cajón desastre que comienza con la explicación de lo que es ser una chica del montón, algo que solo retomará de nuevo al final del libro, pasa por explicar el paso de su protagonista por la universidad, la vida en pareja, salta después a los compañeros de piso, alejándose así de una continuidad, continúa después con las relaciones familiares y concluye con un vistazo al mundo laboral. Es decir, cosas que nos afectan a todos, situaciones que hemos vivido o que, como poco, somos capaces de comprender. Y les da forma con un dibujo directo, sencillo, claro, que potencie la comicidad de lo normal y de lo real. Chica del montón es un libro ameno, simpático y de lectura rápida, uno que se coloca en una buena posición dentro de una corriente imperante de contar la vida desde una óptica mundana, sin que eso se entienda desde un punto de vista despectivo ni mucho menos, y que potencia los valores de la normalidad, de los placeres accesibles, de los problemas del día a día y de situaciones alejadas del brillo que otrora tenía el papel cuché. Hoy parece que esto en lo que manda. Adaptarse o morir, dicen, pero este libro tiene otro mensaje más claro todavía: vivir. Sin más. Porque la vida siempre tiene sorpresas, en forma de media naranja, de serie de televisión o de contrato basura.
El libro no tiene contenido extra.
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