Título original: Avengers: Infinitty War.
Director: Anthony y Joe Russo.
Reparto: Josh Brolin, Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Tom Holland, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan, Tom Hiddleston, Idris Elba, Peter Dinklage, Benefict Wong, Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Vin Diesel, Bradley Cooper, Pom Klementieff, Karen Gillan, Gwyneth Paltrow, Benicio del Toro.
Guión: Christopher Markus y Srephen McFeely.
Música: Alan Silvestri.
Duración: 149 minutos.
Estreno: 27 de abril de 2018 (Estados Unidos y España).
Diez años de espera nos han conducido a esto. Cuando Iron Man (aquí, su crítica) supuso el pistoletazo de salida al universo cinematográfico de Marvel, puede que no mucha gente se diera cuenta de que se estaban poniendo los cimientos de algo histórico. Nunca se ha visto un proyecto como este. Uno que suponga la confluencia de 18 películas, de una veintena de personajes protagonistas y que sea parte de algo esencialmente grande y al mismo tiempo un canto de amor épico al mundo del superhéroe. Eso es Vengadores. Infinity War, mucho más que una simple película por el mundo del que forma parte y las incontables dificultades que conlleva. Hace no tantos años, se consideraba que una película de cómic quería abarcar demasiado cuando juntaba a dos o tres héroes y el mismo número de villanos. Los hermanos Russo, responsables de que Marvel encontrara un tono diferente a partir de la magnífica Capitán América. El Soldado de Invierno (aquí, su crítica), han abrazado la película coral más grande de la historia, el crossover definitivo, en cine, el mayor evento del cine de superhéroes y quién sabe si algo inigualable en cuanto a su escala. Es el prólogo climático definitivo, porque Infinity War sirve como punto de llegada de todo lo que hemos visto, pero sobre todo como inicio de lo que está por venir sin renunciar por ello a una intensidad increíble.
Hay tanto que ver y que sentir en Infinity War, que es una de esas películas de las que podríamos estar hablando durante horas. Para empezar, tiene el mérito indudable de ser la respuesta definitiva a quienes creen que Marvel se ha limitado a repetir fórmulas durante estos diez años de vida de su universo cinematográfico. Con Infinity War han creado la película definitiva del villano, aquel que llevamos esperando desde hace seis años, cuando se coló en la sensacional escena postcréditos de Los Vengadores (aquí, su crítica). Y sí, es el punto en el que converge todo lo que hemos visto. No hay duda de que disfrutaremos más y encontraremos más detalles si hemos visto todo lo anterior. Pero Inifinity War es una película que se sostiene admirablemente bien. No hay que haber visto Civil War (aquí, su crítica) para comprender la dispersión de los héroes o sus situaciones personales, ni Spiderman. Homecoming (aquí, su crítica) para entender la relación entre Peter Parker y Tony Stark, tampoco Guardianes de la Galaxia (aquí, su crítica) para comprender el papel que juega cada uno de sus integrantes en el grupo. Todo se cuenta con elegancia, en detalles, sutilezas y momentos que lo único que hacen es reforzar el gran trabajo que se ha hecho y que deja todo el espacio del mundo a la épica, a la grandiosidad y al espectáculo a nivel superlativo.
No vamos a desgranar el papel de los personajes, porque eso ayudaría a desvelar sorpresas que no hay ninguna razón para no disfrutar de la manera en los que los hermanos Russo las han dispuesto, pero sí es elogiable el equilibrio que han conseguido los directores. Todo tiene su lugar. Hay algún que otro momento previsible, pero el viaje que nos proponen es emocionante a todos los niveles, en la manera en la que se despliega en la pantalla una épica descomunal y casi inabarcable, que prácticamente exige un segundo visionado. Y probablemente más. Es evidente que la forma en la que se corona esta película no tiene el mismo efecto que podría haber tenido de no haber caído en este resabiado estado en el que entramos al cine creyendo que lo hemos visto todo y con sorpresas anuladas por esa absurda moda de destripar películas. Pero Infinity War se sostiene como un megaespectáculo de gran categoría, que satisface el ansia de ver lo que el cómic lleva haciendo décadas y que el cine, por falta de tecnología, ambición o incluso talento no se había atrevido a hacer. Qué manera de honrar a casi todos los personajes, de coronar diez años de ilusiones y de dejar a la mayoría de los espectadores con el corazón en puño antes de encarar la inevitable secuencia postcréditos. Esto, amigos, es Marvel.
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