CÓMIC PARA TODOS

‘Zorglub 1. La hija de Z’, de José Luis Munuera

Editorial: Dibbuks.

Guión: José Luis Munuera.

Dibujo: José Luis Munuera.

Páginas: 64.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2018.

Lo que podría haber sido un tebeo más o menos simpático con la etiqueta “Desde las páginas de Spirou”, se convierte en manos de José Luis Munuera en uno de los tebeos más divertidos e imaginativos de los últimos tiempos. Zorglub es una gozada. Así, sin más. La hija de Z, que así se titula el primer álbum de lo que ojalá sea una serie larga y longeva si sigue manteniendo el formidable nivel de estas primeras páginas. Munuera coge los tópicos de cualquier historia en la que un padre protector vigila a su hija adolescente a todos los niveles, desde el chico con el que sale hasta el gran secreto, porque siempre tiene que haber un gran secreto, que no sabe cómo contarle. Y todo en un envoltorio trepidante, con un ritmo formidable, con un humor no solo narrativo sino también visual absolutamente brillante y que nos proporciona un final satisfactorio para que La hija de Z pueda ser un relato cerrado. Pero se llega al final rogando que no lo sea, con ganas de que haya muchas más cosas por venir y que todavía tengamos mucho por ver de Z y de Zandra. Porque el primero funciona muy bien en Spirou, y Fabien Vehlmann y Yoann nos lo han demostrado recientemente con el uso que han hecho del villano en la serie del botones más famoso del cómic francobelga (aquí, reseña de La cara oculta de Z), pero sacarla de su entorno y darle un escenario tan acertado como este es algo que no todo el mundo puede hacer.

Munuera lo hace, como cabía espera de alguien que maneja tan bien tantos registros al mismo tiempo. Después de haber disfrutado tanto con Los Campbell (aquí, reseña de su primer álbum), no es ninguna sorpresa lo que vemos en La hija de Z, pero el concepto de la serie es todavía más arriesgado. No es que Spirou no sea una comedia, lo es, pero en realidad estamos cambiando a Z de bando. Es un villano, pero ya es uno simpático, con un lado bueno y con alguien de quien preocuparse. Y Zandra es un personaje igualmente delicioso. Es la clásica adolescente rebelde, pero a la que Munuera sabe aprovechar en toda su extensión. No solo por la idea original, sino también por los giros argumentales que tiene este primer álbum y que, lógicamente, no vamos a desvelar, aunque sea tentador para entrar en un análisis más detallado de los logros del autor. Lo que sí está fuera de toda duda y se tiene que decir en cualquier repaso de este arranque de Zorglub es la enorme diversión que proporciona la historia. Pero Munuera no solo domina el humor sino que lo hace, y he ahí la dificultad, con los personajes que pone sobre el tablero. Esta historia solo podrías ser La hija de Z. No es Los Campbell o cualquier otra cosa trasladada a este escenario preciso. Es, sencillamente, la mejor manera de empezar un viaje sin límites.

Y en eso también tiene mucho que decir el Munuera dibujante. No vamos a descubrirle ahora en esta faceta, eso está claro, porque la manera en la que interpreta el slapstick, el humor visual, el chiste puntual, es impresionante desde hace ya bastante tiempo. Podría ser divertido solo por los diseños, que lo es, pero Zorglub va mucho más allá. No hay guiño (los cinéfilos con los que arranca y acaba el álbum son desternillantes), broma o escena de acción en la que no podamos deleitarnos todo el tiempo que queramos, porque Munuera demuestra un control espectacular sobre todo lo que nos enseña. Formidable su revisión de Z, pero aún mejor es su interpretación de Zandra. Se podría decir que la hija eclipsa al padre, pero tampoco sería correcto. El equilibrio es espléndido, y por eso es tan divertido todo. ¿Y la escena onírica? Un pequeño gustazo que se marca Munuera y que se le compra con una facilidad tremenda. Con todo se tiene más o menos la misma sensación. Hay muchas cosas con las que disfrutar en La hija de Z, y da la sensación de que este es uno de esos tebeos que enamoran a niños y adultos por igual y que va a mantener intactas sus cualidades por muchos años que pasen y por muchas veces que se quiera leer. Esto es Munuera en estado de gracia y a nosotros, a este lado de la página, nos queda lo más sencillo: disfrutarlo.

Dupuis publicó originalmente Zorglub. La fille du Z en junio de 2017. El álbum no tiene contenido extra.

Image and video hosting by TinyPic

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 23 abril, 2018 por en Dibbuks, Dupuis, José Luis Munuera y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías