Guión: Stan Sakai.
Dibujo: Stan Sakai.
Páginas: 672.
Precio: 35 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2018.
Leer Usagi Yojimbo en esta suerte de omnibuses nos hace comprender algo que es fundamental a la hora de valorar la obra magna de Stan Sakai: es una historia que no deja de creer. En número de personajes, en emociones personales y también en la escala del mundo que representa. No hay más que ver el segundo de los tres volúmenes que comprende este segundo libro de Usago Yojimbo Saga, Segadora, un relato en el que Usagi no es el protagonista durante buena parte de sus páginas, que de hecho cuenta con cuatro prólogos que están llamados a explicar mitos japoneses de una forma tan extraordinariamente entretenida como si fuera una de las habituales correrías del protagonista. No hay límites para Sakai, que una vez más, con estas más de 600 páginas, pone en evidencia el formidable trabajo que hay en una serie que, por su estilo de dibujo, probablemente engañará a quienes no se hayan dejado atrapar todavía por este fascinante universo. Usagi Yojimbo, y podemos decirlo todo lo alto y claro que queramos, no es un tebeo juvenil. Es un tebeo con mayúsculas. Da igual que sean ambiciosos relatos largos o pequeñas historias cortas, no hay nada que no funcione con una precisión envidiable, ningún personaje al que no deseemos ver de nuevo y ninguna aventura que no se puede leer dentro de años con la misma vigencia.
En muchas ocasiones, la clave para la supervivencia de personajes como Usagi suele estar en la variación, en dejar que diferentes autores nos enseñen de qué puede ser capaz. Pero Sakai no suelta a su personaje y mantiene viva su llama, de una manera probablemente comparable solo a otros héroes como Hellboy, aunque Mike Mignola de vez en cuando sí deja a otros jugar con sus juguetes. Sakai, en cambio, sabe adaptarse por sí mismo a diferentes tipos de historia. En extensión, desde luego, pero sobre todo en tono. Si Usagi es un personaje formidable, una de las mejores interpretaciones que ha dado el mundo de la cultura popular sobre el bushido y el mundo de los samurái, donde más triunfa el autor es a la hora de crear secundarios que le sirvan en este viaje. Los más recurrentes, como Gen, pero en general cualquier que se cruce con Usagi. El caso es que, en algunas ocasiones, se puede considerar que esos personajes nacen de arquetipos, pero la manera de utilizarlos es tan brillante que las debilidades no se notan, gracias también a que el escenario cambia. Usagi es nómada, pero a la vez le sienta bien un escenario fijo por un tiempo. Segadora es, en todo caso, el relato maestro de este segundo volumen, por ambición, por épica y por dramatismo. Puede que sea lo más violento y siniestro que se ha visto en la serie hasta este punto y la muestra más perfecta de que, siendo una lectura para todo tipo de lectores, no es solo para los más pequeños.
Y es que Usagi Yojimbo es, claramente, una de esas series con las que podemos romper todos los tópicos habidos y por haber sobre el dibujo. Tener un estilo sencillo o incluso juvenil no es síntoma de que un adulto vaya a aburrirse. Para nada. Pensarlo, después ya de cuatro grandes volúmenes en la historia de este conejo samurái es hasta ofensivo. Que uno de los introductores de este volumen sea el mismísimo Will Eisner, uno de los autores que ha ayudado a definir el alcance adulto del cómic, tendría que ser una pista definitiva sobre el alcance del cómic que tenemos entre manos. Y de nuevo hay que dirigirse a Segadora para entender el auténtico alcance de este desarrollo de la serie. Usagi ha protagonizado muchos duelos a muerte, pero quizá no uno tan dramático, intenso y crudo como el que hay en esas páginas, sobre todo por el tipo de enemigos que utiliza para que la tarea esté a la altura. Este segundo volumen de Usagi Yojimbo Saga no solo confirma que estamos ante una serie absolutamente maravillosa sino ante una adaptable a lo que Sakai nos quiera contar junto con las aventuras de un ronin, haciendo que una serie de acción con personajes antropomórficos sea en realidad mucho más que eso y se convierta en una lectura imprescindible para entender el cómic moderno.
El volumen incluye los números 7 a 30 del tercer volumen de Usagi Yojimbo, publicados originalmente por Dark Horse entre noviembre de 1996 y julio de 1999. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Stan Sakai, introducciones de Lynn Johnston, Will Eisner y Max Allan Collins, y notas de Sakai sobre cada uno de los relatos.
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