Guión: Kabi Nagata.
Dibujo: Kabi Nagata.
Páginas: 144.
Precio: 12 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Febrero 2018.
La tentación de comparar Mi experiencia lesbiana con la soledad, obra autobiográfica de Kabi Nagata, con Pagando por ello (aquí, su reseña), relato igualmente en primera persona de Chester Brown, es bastante comprensible. Pero más allá del hecho de contar una situación de índole sexual, no hay en realidad un paralelismo tan claro. Es verdad que tanto Brown como Nagata hacen pivotar sus historias sobre vivencias sexuales, pero en realidad ahí acaba todo. Brown habla de placer, más o menos culpable, pero placer. Nagata habla de sufrimiento. Y más que sufrimiento sexual, personal. El sexo es una consecuencia, es la catarsis sobre la que quiere explicar su situación, pero el manga es un grito desgarrador y catártico sobre cómo es y cómo se siente la autora. Hay frustraciones personales, familiares, laborales, vitales y, sí, sexuales. Nagata se lanza a un valiente ejercicio de autoanálisis que precisamente por ser tan sincero puede generar cierto rechazo identificativo. No será fácil que se den todas las mismas circunstancias en un lector, pero la que coincida implica un mal momento, porque el relato es muy duro. Mucho más de lo que podría pensar y, desde luego, mucho más de lo que implica un primer encuentro sexual lésbico, que es lo único que adelanta la cubierta de esta obra que merece la pena descubrir, aunque solo sea por la forma en la que se abre la autora.
Ese es el primer aspecto elogiable. Si no es fácil desnudarse de una manera tan abierta en círculos cerrados, hacerlo de una manera tan pública tiene que ser aún más complejo. No es que falten historias de este tipo en la narrativa moderna, y el cómic estás siendo un medio muy destacado en esa labor, pero siempre se acaban encontrando elementos interesantes que marcan diferencias. No es una historia sobre salir del armario como lo era Piruetas (aquí, su reseña) o una de enamoramiento como El azul es un color cálido (aquí, su reseña). El sexo aquí es la forma de abrirse al mundo y el hecho de que sea una relación pagada con otra mujer, además de mostrar un aspecto social de Japón que en Europa se ve de una manera muy distinta, es una muestra psicológica más de la protagonista-narradora. Lo que nos propone Nagata es una inmersión traumática, casi enfermiza, en su propia personalidad, en sus miedos y sus traumas, en sus problemas personales, en situaciones de las que no sabe salir incluso aunque tenga ayuda, en su ausencia de amigos o cariño, incluso de afecto por sí misma. No hay pasaje que no sirva para que lo pasemos mal, al menos hasta que la experiencia sexual del título, junto con algún otro elemento, comienza a insertar algo de optimismo en su vida. Porque también la hay en esta montaña rusa emocional que nos plantea.
No deja de ser curioso que para una historia tan cruda Nagata haya escogido un bitono de rosa y blanco para ilustrar su ya de por sí simpático estilo de dibujo. Y más que curioso, acertado, porque al final plantea una dicotomía muy interesante en lo cromático, con el efecto de encontrar una tonalidad visual totalmente opuesta a la tonalidad narrativa. Y lo mismo sucede con la idea de encorsetar la historia en páginas compuestas casi siempre de la misma manera, cuatro viñetas alargadas por página, como si la vida de la protagonista fuera una película que vemos a través de sus ojos. Visualmente, Mi experiencia lesbiana con la soledad es un manga tremendamente imaginativo. Y lo es incluso aunque pueda no parecerlo, porque sabe hace de lo cotidiano algo especial y diferente. De hecho, acaba convenciendo mucho más desde este aspecto porque su historia tiene cierto caos acumulativo. Se van sumando problemas y circunstancias cuya resolución no termina de verse. Es verdad que siendo algo autobiográfico esto se queda en una situación menor e incluso lógica, y que por eso es tan fácil dejarse llevar por tan crudo retrato de una persona, que lo es antes que personaje, con la que a lo mejor mucha gente puede sentirse identificada por uno u otro motivo. Y reconozcámoslo, siempre se agradece que un autor desnude su alma de esta manera.
East Press publicó originalmente Sabishisugite lesbian fuzoku ni ikimashita report en 2016. El volumen no tiene contenido extra.
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