Guión: Greg Rucka, Shea Fontana, Vita Ayala, Michael Moreci, Collin Kelly, Jackson Lanzing, Tim Seeley.
Dibujo: Liam Sharp, Bilquis Evely, Mirka Andolfo, Claire Roe, Stephanie Hans, David Lafuente, Christian Ducce.
Páginas: 136 / 128.
Precio: 13,50 / 12,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero / Febrero 2018.
Con el fin de la segunda etapa de Greg Rucka al frente de Wonder Woman, que vemos en estos números sexto y sétptimo de la serie, podemos al fin hacer un balance con todos los datos en la mano. No es malo, por mucho que al principio despertara las lógicas dudas por insistir en recon tarnos un origen mil veces narrado previamente, y además con insistencia en los últimos años. Pero la historia ha ido mejorando con los números por dos razones. Primero, porque ha sabido hacer de Themyscira, más que un escenario, un objetivo mítico. La vinculación de Diana con su isla natal es muy profunda y trastocarla, incluso arrebatársela, es un movimiento tan audaz como lleno de posibilidades que, en el tramo final de la etapa, se han aprovechado de una manera notable. En segundo lugar, porque Rucka, además de Diana, ha querido dar un protagonismo absoluto a otras tres piezas: Steve Rogers, Cheetah y la doctora Cale. Y los tres tienen exactamente el papel que necesita la historia. Incluso podríamos citar una tercera razón, y es que la insistencia ha hecho que, al final, la narración doble, del pasado y del presente, ha acabado con convencer bastante más de lo que parecía al principio, porque nos ha mostrado un viaje emocional que tenía una base muy importante en los primeros tiempos de Diana en el mundo de los hombres.
Rucka no ha querido enfrentarse a Brian Azzarello y su celebrada etapa mitológica para tratar de averiguar cómo continuarla, sino que ha buscado caminos diferentes, y eso siempre se agradece. Y ha profundizado en la vertiente más femenina de Wonder Woman sin necesidad de que parezca algo forzado. Es verdad que puede no haber tanta personalidad o, dicho de otra manera, momentos magnéticos que se nos claven en la memoria como sí puede suceder en la aproximación al personaje de George Pérez, el mencionado Azzarello, John Byrne o Phil Jiménez, pero el mérito de Rucka ha sido el de intentar tocar todos los aspectos posibles y hacer que su conjunción final sea acertada. ¿Convence en sí mismo contar de nuevo cómo cae Steve Rogers en Themyscira y es rescatado por Diana? No, pero es importante para entender el momento emocional que hay entre ambos y que supone, además, el epílogo a esta etapa. ¿Otra vez hay que ver cómo se transforma Cheetah? Suena a claro déjà vu, pero es un motor importante para entender no solo a este personaje, sino también a la doctora Cale. Y no olvidemos lo bien que cierra Rucka su aportación con elementos míticos como el lazo o analizando el carácter de la misma Wonder Woman, trazando un paralelismo sutil e inteligente con la situación de la mujer en el mundo actual.
Tiempo habrá para analizar la etapa de Shea Fontana, pero es también importante decir que arranca aquí, en el tramo final del séptimo número, y con ella el dibujo de Mirka Andolfo, que desde que se cuela en uno de los últimos números escritos por Rucka se puede decir que tiene una pinta fabulosa y que le da un estilo que recuerda de alguna manera a lo que hizo Babs Tarr en Batgirl (aquí, reseña de su primer número). Ella es uno de los muchos ilustradores que pasan por estos dos números, en los que vemos algunas de las mejores páginas de Bilquis Evely en Wonder Woman por la sinceridad que desprenden sus rostros pero también por la forma en la que entiende la violencia que se apodera de Cheetah, el toque sobrio, adulto y muy acertado de Liam Sharp, probablemente el dibujante más emblemático de la etapa de Rucka, o unas páginas de Nicola Scott que sobresalen con una naturalidad bestial gracias a lo bien que ilustra las diferentes personalidades de Diana, Superman y Batman en un primer encuentro sensacional. Gracias a todos ellos, Wonder Woman mantiene un aspecto visual formidable, alglo que venimos disfrutando desde el salto a los nuevos 52 con el formidable trabajo de Cliff Chiang y que Renacimiento no nos arrebata. Acaba una etapa y empieza otra, y lo hace con el cosquilleo de la emoción que siempre se necesita en las transiciones.
Estos dos volúmenes contienen los números 20 a 27 de Wonder Woman, el Annual número 1 y Wonder Woman: Steve Trevor, publicados originalmente entre abril y julio de 2017. El único contenido extra son las portadas originales de Bilquis Evely, Nicola Scott, Liam Sharp, Jesús Merino y Paul Renaud.
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