Título original: Weird Science.
Director: John Hughes.
Reparto: Anthony Michael Hall, Ilan Mitchell-Smith, Kelly LeBrock, Bill Paxton, Robert Downey Jr., Robert Rusler, Suzanne Snyder, Judie Aronson, Vernon Wells, Britt Leach, Barbara Lang, Ivor Barry, Ann Coyle, Doug MacHug, Pamela Gordon.
Guión: John Hughes.
Música: Ira Newborn.
Duración: 94 minutos.
Distribuidora: Universal.
Estreno: 2 de agosto de 1985 (Estados Unidos), 15 de noviembre de 1985 (España).
¿John Hughes adaptando un cómic? Sí y no. La mujer explosiva es una película que escribe y dirige el rey de la comedia gamberra adolescente de los años 80, con lo que es algo puramente personal. Pero la película sí se hizo comprando los derechos de un pequeño relato corto que apareció publicado en 1951, en el quinto número de Weird Science, que es el título original de la película de Hughes, que aquí en España quiso aprovechar la popularidad de Kelly LeBrock para convertirse en La mujer explosiva. Son muchos los cambios que hay con respecto al original de las viñetas, que era una historia de ciencia ficción pura y dura, que contaba el viaje al futuro de un hombre habitualmente despreciado por las mujeres pese a su galante aspecto, y que allí, en esa sociedad teóricamente más avanzada, se encontraba con que era posible comprar kits para crear a la mujer ideal. Hughes lleva esta idea a su campo y hace que los protagonistas sean dos adolescentes de incipientes y poco refrenados deseos sexuales que, ante el continuo rechazo social que sufren, tienen la idea de crear a una mujer perfecta a la que atribuyen los rasgos de las modelos de playboy, la mente de científicos como Albert Einstein y casi se podría decir que las ideas locas del propio Hughes como cineasta. ¿El resultado? Una película menor pero muy, muy propia de su artífice.
En otras palabras, sabemos exactamente lo que nos vamos a encontrar en el planteamiento. Quizá no tanto en el desarrollo, porque Hughes aprovecha la base de ciencia ficción para llevarnos a una soberana locura que, en el fondo, no tiene ni pies ni cabeza. Y no tanto por la rocambolesca forma en la rocambolesca manera en la que rinde homenaje al Frankenstein original (que, ¡horror!, vemos en su ochentera versión coloreada), con la que un ordenador de gráficos y potencia de un Amstrad de la época sirve para generar, con una simple conexión teléfonica, la energía suficiente como para crear una mujer de la nada. O, más bien, desde una muñeca que acaba convirtiéndose en Kelly LeBrock, aprovechando la efímera fama cinematográfica que le dio La mujer de rojo y desplegando sus únicos talentos para aparecer en la pantalla, la belleza física. No es La mujer explosiva una película que vaya a pasar a la historia por sus interpretaciones, y la mejor prueba es la sosería de uno de los dos adolescentes protagonistas, un Ilan Mitchell-Smith que no tardó en alejar su vida del cine, que contrasta demasiado con el histrionismo cómico de la otra parte del dúo, Anthony Michael Hall, o incluso de quien aparece como su hermano en la película, un Bill Paxton desatado. La rareza, ver a un Robert Downey Jr. Dando sus primeros pasos en el cine.
En La mujer explosiva vamos a ver risas tontas, chistes sobre despertar sexual, abusones absurdos, una descacharrante moraleja que invita a valorarse uno mismo por lo que es para poder ligar, fiestas juveniles, personajes exagerados y situaciones fantásticas que no hay ningún interés en explicar. ¿Qué hay que crear una corriente de aire que arranque la ropa a una joven y guapa pianista rubia para después absorberla por una chimenea y lanzarla por los aires y semidesnuda para que aterrice en el agua? Pues se crea. Si el caso es divertirse con las fantasías sexuales y adolescentes de Hughes, no hay que buscar más en una película que no tiene mayores pretensiones. Chistes fáciles y poco más. Porque la historia, en realidad, dura cinco minutos, los que tardan los dos adolescentes en crear a su mujer ideal y esta se presenta, escasa de ropa por supuesto, en el marco de la puerta, creando la imagen icónica que vale tanto como el resto del filme. Los 80 tenían estas cosas y la comedia adolescente era así. No le busquemos tres pies al gato porque La mujer explosiva es una película que solo se puede disfrutar poniéndola en su contexto, ni siquiera pensando en la historia de cómic en que se basa y que muy poca gente habrá leído. Pasa en realidad con toda la filmografía de su director, pero esta no está tampoco entre sus cintas más destacables.
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