Guión: Bastien Vivès.
Dibujo: Bastian Vivès.
Páginas: 192.
Precio: 11,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2018.
El final de esta pequeña colección de libros de Bastien Vivès de temáticas diversas se centra en Los tebeos. No podía ser de otra manera, era evidente que el mundo en el que se mueve tenía que ser fuente de chistes para un autor que sabe desenvolverse tan bien en un humor cínico y mordaz. No hay sorpresas ni en el tipo de comedia ni en la estructura del libro, que sigue los de los cinco volúmenes anteriores, desde Videojuegos, el primero de la serie, hasta La guerra (aquí, su reseña), hasta ahora el último. Todos sabemos cómo funciona este mundo, los defectos que tiene, los problemas a los que hace frente (y los que crea), la personalidad de los autores, las particularidades de las convenciones y hasta los tópicos de los géneros. Para todo tiene Vivès la mala leche suficiente. No hay que tomárselo demasiado en serio, o quizá sí. Esa viene a ser la gracia no solo de este volumen sino de toda la serie, que no sabemos cuándo el autor está hablando literalmente en serio, por mucho que quiera estirar el chiste, y cuándo está simplemente exagerar una situación que puede ser o no realista. Los tebeos, desde luego, da para mucho, y tiene mérito conseguir tanto humor y tanta expresividad en sus personajes cuando su estilo como ilustrador es deliberadamente sencillo y desdibujado, incluso repitiendo dibujos para formar el mismo gag.
Eso sí, quizá en este volumen se entiende mejor toda la gran broma que es esta serie que Vivès, de hecho, bautiza con su propio nombre para que no haya dudas de que se trata de una interpretación muy personal del mundo. La razón está en que de todo lo demás puede hablar como cualquier de nosotros, pero esta vez asalta su modo de vida, su medio como creador. No es algo nuevo, hay muchos autores que nos han mostrado los entresijos de la industria, pero verlo desde un punto de vista tan sarcástico y con un humor tan directo y duro con el propio mundo que refleja sí que es algo bastante original. De hecho, Vivés no duda en ponerse como protagonista en secuencias que despertarían hasta las ganas de insultarle si fueran reales. Por eso es bueno dejar claro que, en el fondo, son divertidas exageraciones, salvajes interpretaciones de egos y percepciones. Para dejar claras sus intenciones, empieza tratando al niño que quiere hacer cómics como si estuviera enfermo y acaba transformando en palabras las sensaciones que, por qué no, puede tener cuando en una firma le piden cosas imposibles. Bienvenidos al mundo del cómic, ese que tanto nos hace reír, disfrutar y emocionarnos pero que todavía tiene tal cantidad de obstáculos que parece una locura de la que hay que saber reírse. Vivès lo hace y nosotros deberíamos hacerlo con él.
Porque al final se trata de eso, de divertirnos. Y el Vivès ilustrador lo sabe. Por eso, guarda sus mayores logros para otro tipo de historias, como Last Man (aquí, reseña de su último volumen hasta la fecha) o El sabor del cloro (aquí, su reseña), mientras que en esta colección busca una diversión más puntual, episódica, humorística y rápida. Hay que ver el dibujo y entenderlo, y por eso incide en la repetición, en que entendamos la secuencia más allá de la comodidad que para él supone no tocar un mismo dibujo y con él desarrollar una secuencia de dos o tres páginas, o hacerles mínimas variaciones, como las de la última página, para que el chiste se entienda de inmediato. El gran trabajo de Los tebeos no está en su dibujo sino en su escritura, y de lo que se trata es de que las imágenes acompañen el gag de una forma sencilla. Y eso lo consigue. Sin duda, esto le ahorra mucho trabajo al autor, y se puede entender como una pequeña trampa, pero recordemos, se trata de que nos riamos, no de que veamos estas páginas como láminas que colgaríamos en nuestros salones. Los tebeos cumple, como lo hace toda la serie. Si da gusto reírse de uno mismo, hacerlo con este nivel de cinismo es igualmente agradable. Y como encima hay situaciones en las que autores o lectores se pueden sentir identificados, Vivès logra además que nos muevan otras emociones más allá del humor.
Delcourt publicó originalmente La bande dessinée en enero de 2013. El volumen no tiene contenido extra.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.