Guión: Chuck Dixon.
Dibujo: John Van Fleet.
Páginas: 104.
Precio: 10,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2017.
Vaya por delante que El Ankh es una historia bastante entretenida, que se lee bien, que está resuelta con habilidad y que sirve con eficacia para lo que se propone, que no es otra cosa que colocar a Batman en una historia de ambientación egipcia y que sirva de homenaje a los clásicos relatos de momias, más tirando al ambiente de Boris Karloff que al de Brendan Fraser. ¿Qué falla entonces? Que probablemente tendría que haber sido un relato que, algo modificado, pudiera encajar en la continuidad del personaje y no un Otros mundos. Porque de Otros mundos tiene poco. Batman es exactamente el mismo y su mundo también. Lo distinto es el personaje de Khatera, superviviente de la era de los faraones, encerrada en una tumba hasta que despierta y aparece en la Gotham del Caballero Oscuro. ¿No hay acaso en la trayectoria de Batman, no digamos ya en todo el universo DC, personajes que tengan un origen tanto o más fantástico que esto, enraizados en diferentes mitologías? ¿Por qué dar un contexto diferente y autoconclusivo a esta historia? Dado que Chuck Dixon emplea nada menos que veinte páginas en contarnos la historia previa de Khatera, lo mínimo habría sido dejarla ahí con la esperanza de volver a verla, sin un sello que acabó teniendo caducidad y con una odisea que no se ha vuelto a tocar.
Dixon, en todo caso, es diestro a la hora de mezclar las dos partes de esta miniserie de dos números, recopilada en un único volumen. Su manera de contarnos la historia de La momia con un personaje propio es eficaz, y la forma en la que inserta a Khatera en el devenir de Batman es bastante aceptable. Lo mejor, eso sí, está en el tramo final, porque rompe con lo previsible de una manera bastante elegante. Es verdad que hay personajes que entran y salen que no tienen tampoco demasiado sentido, o incluso que la historia es tan sencilla que sorprende que le haya llevado tantas páginas escribirla, cuando Dixon, un escritor de muy larga trayectoria en el universo de Batman, ha sido capaz de contar en 24 páginas cosas más interesantes que las que termina desarrollando aquí. Pero tampoco podemos quejarnos mucho, porque lo que leemos es fluido. Ni alcanza los tintes de terror que sugiere la portada y se queda más en un entorno fantástico que de horror, pero sí que contribuye a las historias de trasfondo egipcio bien, con sinceridad y un gusto por lo clásico. Algo más pulida, o quizá encontrando una manera de contar esto mismo pero dentro de la continuidad, esta historia podría haber llegado más lejos, pero el resultado es lo suficientemente interesante como para pasearse por su mundo y disfrutarlo.
El dibujo de John Van Fleet es otra de las razones, porque se trata de una sugerente mezcla de trazos gruesos, líneas sucias y manchas de color, que sabe aspirar al expresionismo sin renunciar en algunos momentos al realismo. Van Fleet no solo acierta en la manera de dibujar la historia, sino sobre todo a la hora de darle color, cosa que para él da la impresión de formar parte del mismo proceso. Opta por tonos oscuros, ocres y siniestros, incluso cuando arranca el relato en el antiguo Egipto, y sabe dar a los personajes la personalidad necesaria, destacando los dos personajes fundamentales, Batman y Khatera precisamente por resultar tan distintos y antagónicos pero logrando esa conexión imprescindible para que la historia funcione. Siempre da la sensación de que el dibujo va un paso por delante del guion en casi todo, en su ejecución final pero incluso en los riesgos que afronta. El Ankh, en cualquier caso, es un relato sencillo y claro, eficaz en sus pretensiones no demasiado elevadas y que, volviendo al principio, tiene su aspecto más discutible en la etiqueta de Otros mundos que aparece en su cubierta, porque nunca parece serlo, y más si lo comparamos con la manera en la que se llevó a otros monstruos del terror clásico a este sello, como el Batman Vampiro (aquí, su reseña) del propio Moench y Kelley Jones.
El volumen contiene los dos números de Batman: The Ankh, publicados originalmente por DC en noviembre y diciembre de 2001. El único contenido extra son las portadas originales de John Van Fleet.
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