Guión: Mike Mignola.
Dibujo: Gary Gianni.
Páginas: 56.
Precio: 10,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2017.
Hellboy está muerto y en el infierno, pero a la vez está más vivo que nunca. Mike Mignola no deja de sorprendernos con nuevas historias y eso, visto desde cualquier punto de vista, es una delicia. Aquel mar silencioso nos saca de la continuidad actual y nos lleva al pasado, después de lo acontecido en El gusano vencedor y Lugares extraños, como el editor nos recuerda convenientemente cuando el protagonista hace referencia a ambas. Que la historia esté dedicada a Herman Melville, creador de la mítica Moby Dick, Ray Bradbury, uno de los escritores de ciencia ficción más influyentes de la historia, y a William Hope Hodgson, uno de los espejos en los que se miró H. P. Lovecraft y uno de los autores que mejor supo enmarcar sus historias en el mar, es un elemento decisivo para saber qué podemos esperar de esta colaboración entre Mignola y Gary Gianni, coescritor y dibujante de esta novela gráfica tan modesta en su extensión como adecuada para el personaje. Hellboy sigue efectivamente muy vivo y Mignola sigue mimando a su criatura como pocos autores saben hacer, sabiendo con quién trabajar en cada ocasión y desarrollando un universo personal pero que a la vez sabe aceptar las influencias que recibe para que le ayuden a crecer y no como simples copias o refritos.
Aquel mar silencioso es, obviamente, una historia de mar. Y una de monstruos. Y una de fantasmas. Y una que, al final, como nos pasa muchas veces con Hellboy, como nos sucedía con En los límites de la realidad y toda suerte de franquicia que apueste por un modelo de historias autoconclusivas, no sabemos si ha sido real, soñada o imaginada. Qué bien le sienta esto a Hellboy, qué manera tan inteligente de llevarnos a escenarios diferentes y que nos saquen de la rutina. Mignola y Gianni mezclan un escenario fantasmagórico, probablemente más influencia de Hodgson, y uno de tripulación de barco que nos lleva indudablemente a Moby Dicki, pero sin dejar de hacernos sentir con meridiana claridad que esto es un relato de Hellboy. Uno además que vuelca toda su ambición en hacer que el escenario sea creíble. No es el momento de hacer evolucionar a Hellboy, ni tampoco para presentar a personajes que vayan a marcar el futuro de sus aventuras. Es un entretenimiento episódico que tiene su razón de ser y todos sus méritos en lo que contienen estas 56 páginas. Es ahí donde se corta todo el bacalao. Ni más, ni menos. Y la precisión es envidiable. Un poco más larga de lo que sería de haber formado parte de una antología de terror, pero con ese sabor inevitable de los relatos cortos de fantasía que tanto nos gusta a casi todos.
Para que además tengamos la sensación de que estamos leyendo algo fuera de la continuidad y, de alguna manera, onírico, el dibujo de Gianni es sencillamente espléndido. El ilustrador aporta una textura clásica, y aunque pueda resultar insistente sí que procede vincular este aspecto a las novelas de Melville. Es clásico y minucioso, es una inmersión absoluta en el momento histórico que narra. Y lo fascinante es que en ese esfuerzo consigue encajar perfectamente la lovecraftiana resolución del relato (¿o habría que decir hodgsoniana?) y la misma presencia de Hellboy, potenciado por el formidable color de Dave Stewart como una presencia carmesí en un mundo de tonalidades mucho más ocres y apagadas. Gianni logra una formidable atmósfera siempre, incluso con el cambiante estilo que tiene la historia, para tocar el género de aventuras, el de terror o el acción con la misma facilidad. Aquel mar silencioso no tiene más ambición que la de seguir jugando con Hellboy de una manera que no afecte a la continuidad y que rinda homenaje a las reconocidas influencias que tiene. Puede que sea precisamente eso, ese buen gusto a la hora de escoger y de narrar por encima de unas pretensiones elevadas que puedan arruinar la misma historia, lo que hace que sea un tebeo que se gana la admiración instantánea.
Dark Horse publicó originalmente Hellboy: Into the Silent Sea, en abril de 2017. No tiene contenido extra.
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