Guión: Izu Toru.
Dibujo: Izu Toru.
Páginas: 192.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2017.
Vivimos en tiempos extraños, en los que cuando una historia de cualquier tipo la protagonizan mujeres da la impresión de que solo hay dos valoraciones posibles: la alabanza por ese aparente feminismo militante o la sensación de que estamos asistiendo a una historia que valora más la cuota que sus elementos narrativos. Y quizá debiéramos enterrar ya esa forma de ver las cosas. Ulna en su torreta, de Izu Toru, viene a ser un título perfecto para acometer este debate. La clave está en que, con su corte de ciencia ficción, estamos hablando de una historia bélica. Pero bélica de las del frente. De aquellas en las que los personajes conviven de la mejor manera posible en un escenario de supervivencia, lo que permite entrever facetas de la personalidad que no se verían en un entorno más confortable. En ese sentido, el trabajo de Toru es irreprochable. Son mujeres en su intimidad, en toda clase de intimidad, con diálogos directos, en situaciones en las que la misma posibilidad de morir hace que no se anden con miramientos, en los que la jerga grupal del ejército se instala en su forma de hablar con mucha naturalidad. Luego entra en juego la fantasía, la ciencia ficción y el thriller, y es ahí donde quizá la historia depende más de lo que está por venir que de las rarezas que llegamos a ver, pero intriga lo suficiente como para querer seguir leyendo.
Es verdad que la expectativa de lo que viene a continuación marca mucho cuando se finaliza este primer volumen de la serie, pero al mismo tiempo el viaje se disfruta mucho por abundantes razones. La mencionada participación femenina es la principal, porque Toru sabe crear unos personajes valientes, atractivos y eficaces. Sobre todo, distintos entre sí y con historias personales que interesan, una batalla que no siempre gana la narrativa de ficción, demasiado enquistada en ocasiones en arquetipos. Aquí no los hay, cada escena puede sorprender pero en ningún momento se puede dudar de su coherencia. Y también es un acierto el escenario que plantea. Absurdo, como la guerra misma, para qué negarlo, insostenible desde un punto de vista realista porque se trata de proteger un espacio de tierra inútil y ante una estructura imposible. Pero, por eso mismo, muy sugerente. Tanto como el enemigo que se inventa. No es una lucha entre humanos, tampoco contra bestias. Ver qué clase de enemigo es se convierte en una de las grandes sorpresas de Ulna en su torreta, una realmente turbia y que da paso a algunas de las escenas más extrañas que se han visto recientemente en el género, con lo que no vamos a revelarla aquí. Con ese enemigo nace el misterio y con él lo que deja abierto el autor.
Con el escenario que plantea Ulna, es casi tan importante el desarrollo de los personajes como el establecimiento de un fondo adecuado. Toru nos lleva a un escenario helado, pero no es Hoth, no, porque esto no es Star Wars. Recordemos, bélico puro. Vemos francotiradores, barracas, suministro de material, relaciones en un ambiente asfixiante. Y todo lo dibuja Toru francamente bien, realizando una inmersión que resiste incluso la presencia de los elementos más perturbadores del relato. Si hay algo que llama la atención, es la enorme cantidad de blanco que hay en el dibujo, dominante hasta el punto de que a veces se difuminan las líneas de su dibujo de una manera bastante hipnótica. Si a eso añadimos el espléndido retrato que hace de cada personaje que aparece, el resultado es obviamente interesante. Ulna en su torreta es una obra que arranca con valentía y con una cierta dosis de riesgo que se agradece bastante, que funciona dentro de los géneros que toca y como la historia de mujeres que es y que no deja de ser en ningún momento, ni siquiera cuando el thriller, el bélico o la ciencia ficción se apoderan del relato de una manera tan contundente como lo hacen. Al ser el arranque de una serie, queda mucho por confirmar a todos los niveles, pero como carta de presentación es muy atractiva.
Kadokawa publicó el primer volumen de Juza no Ulna en 2016. El volumen no tiene contenido extra.
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