CÓMIC PARA TODOS

‘Ninjak. Operación: zona muerta / El asedio del castillo King’, de Matt Kindt, Doug Braithwaite y Diego Bernard

Editorial: Medusa.

Guión: Matt Kindt.

Dibujo: Doug Braithwaite, Diego Bernard, Juan José Ryp, Khoi Pham y Andres Guinaldo.

Páginas: 144 cada uno.

Precio: 13,95 euros cada uno.

Presentación: Rústica.

Publicación: Enero / Febrero 2018.

Si hay algo que hace de Ninjak una serie endiabladamente entretenida, es lo bien que sabe jugar con los diferentes géneros que toca. Matt Kindt ha convertido Ninjak es una mezcla de espías, superhéroes, artes marciales y fantasía, y sabe aprovechar los diferentes géneros para destacar uno en cada arco argumental pero sin desdeñar el resto. Así, Operación: zona muerta, tercer volumen de la serie, es una delicia de corte fantástico, un viaje dimensional que sirve para conectarle de nuevo con el universo Valiant, mientras que El asedio del castillo King, la cuarta entrega, es la clásica historia de venganza a través de la identidad secreta, del ataque a todo lo que el héroe atesora, incluyendo su propia identidad. Si entráramos de nuevas en el mundo de este personaje, el salto podría parecer inmenso, casi inabarcable, pero Kindt es un tipo hábil y sabe ejecutarlo por lo dicho anteriormente, porque en el fondo nunca abandona ninguno de los ingredientes que hacen de esta una serie muy divertida y de una lectura casi arrolladora. Puede ser verdad que, en el fondo, no está inventando nada, pero lo cierto es que no lo necesita porque, como escritor, cree en lo que está contando y lo hace con mucha pasión, potenciando a su personaje principal todo lo que puede pero sin olvidar amenazas serias y creíbles que hagan crecer las historias.

En los dos primeros volúmenes de Ninjak (aquí y aquí, sus reseñas), lo que menos convencía eran Los archivos perdidos que debían completan la historia central. Ese aspecto mejora en este punto de la serie, porque aquí sí que se convierten en relatos importantes para unir todos los puntos de la historia central. Se pueden no leer, no son imprescindibles, pero esta vez sí que aportan decididamente, sobre todo en el caso de El asedio del castillo King. La clave, en todo caso, está en que Kindt se lo pasa muy bien escribiendo Ninjak. Le gusta jugar con el tiempo, para acelerarlo o ralentizarlo, le gusta llevarnos a múltiples escenarios como en el buen cine de espías, y le gusta salirse de los casilleros cerrados del género. Sabe tirar de tópico cuando lo necesita y porque le apetece, y cuando le cambia el traje a Ninjak no es para vender muñequitos aunque lo pareciera si esto fuera una serie Marvel o DC. Cuando nos mete de lleno en el género fantástico, lo hace sabiendo que al propio Ninjak le disgusta, y lo usa para construir personaje. Cuando le roba la identidad y los contactos, nos lleva al personaje a un escenario en el que no está cómodo por lo mucho que le cuesta confiar en otros. Todo cuenta para que la historia funcione. Y luego, claro, hay criaturas gigantes, aliadas y enemigas con poder, tiros, peleas, acrobacias imposibles y misterios que resolver. Por supuesto que sí.

Sin esos caramelos, Doug Braithwaite y Diego Bernard no se lo habrían pasado tan bien. El primero hace que Operación: zona muerta sea una divertida y colorista exploración dimensional, el segundo imprime a El asedio al castillo King el ritmo frenético que necesita un arco en el que el héroe trata de encontrar a la persona que ha dado con su identidad secreta y la ha volado por los aires, dejándole sin recursos y sin apoyos. Ambos contribuyen decisivamente a que la fusión de género que promueve Ninjak funcione como un reloj. Y eso que en realidad ni Braithwaite ni Bernard tienen la ocasión de mostrarnos al personaje con su indumentaria habitual, lo que añade un punto de exotismo y variedad a la serie que se agradece mucho y que aleja la idea, que tantas series marcó sobre todo en los años 90, de que el único esfuerzo que necesita hacer un título para convencer a sus lectores es crear un diseño atractivo para su personaje principal. Ninjak, afortunadamente, es mucho más que eso, tanto por el trabajo de Kindt por el de los dibujantes que van rotando. La serie es uno de esos espectáculos que ofrecen un entretenimiento sólido, variado y completo, y que lo hacen además desde una visión inteligente de los géneros que toca y de los personajes que explora, a los que muestra desde ópticas verosímiles. Buena serie.

Los dos volúmenes comprenden los números 10 a 17 de Ninjak, publicados originalmente por Valiant entre diciembre de 2015 y julio de 2016. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Doug Braithwaite, Kano, Trevor Hairsine, Clayton Henry, Dave Johnson, Matt Kindt, Tom Raney, Brian Reber, Diego Bernard, Jelena Kevic-Djurdjevic, Mike Choi, Lewis LaRosa, Andres Guinaldo, Diego Latorre, Pete Pantazis, Khoi Pham, Alisson Rodrigues y Thomny Silas, además sendos portafolios de bocetos y páginas a lápiz de Doug Braithwaite y Diego Bernard.

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