CÓMIC PARA TODOS

‘Showman Killer’, de Alejandro Jodorowsky y Nicolas Fructus

Editorial: ECC.

Guión: Alejandro Jodorowsky

Dibujo: Nicolas Fructus.

Páginas: 176.

Precio: 23 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2017.

Si hablamos de Alejandro Jodorowsky haciendo ciencia ficción, resulta inevitable que entremos en cada una de sus propuestas con muchas expectativas. Sin estar a la altura de su obra magna, El incal (aquí, su reseña), y sin la seriedad imponente de su serie de Los metabarones, Showman Killer encaja fácilmente en el mismo tono. No lo estará por motivos editoriales, pero desde luego sabe de una manera muy parecida por ideas, por la manera en la que imagina estas sociedades tecnológicas avanzadas, por la terminología que utiliza y por los personajes en los que deposita toda la fuerza de la historia. Showman Killer es, como su propio nombre indica, un asesino a sueldo, pero su historia va mucho más allá de eso. No es Lobo. Es algo totalmente diferente. Teatral, como su aspecto más cercano al mimo clásico que al de un violento mercenario, y con extraños poderes, como por ejemplo el de transformarse en las más variopintas criaturas, y carente de sentimientos. Aún así, se ve envuelto en una trama palaciega y sucesoria en la que está en juego el destino de buena parte del universo. El escenario no es un dechado de originalidad, pero volvamos al comienzo: Jodorowsky y ciencia ficción. Difícil no encontrar razones para el disfrute de esta trilogía cerrada que contiene este volumen integral.

Lo más rompedor y salvaje, no obstante, está fuera de los tres álbumes, Un héroe sin corazón, El niño de oro y la mujer invisible, ya que es el prólogo lo que le sirve a Jodorowsky para engancharnos. Con fluidez, sin perderse en las explicaciones, yendo al grano, mostrándonos quién es Showman Killer, porque es tan buen asesino y qué hace de él un agente sin sentimientos, así es como consigue que el protagonista, en principio tan lejano al lector, sea un personaje al que resulta muy fácil seguir. Luego es verdad que Jodorowsky tira más de manual que nunca, recurriendo a una serie de lugares comunes para que su historia de poder y sucesiones pueda tener una base sólida, pero consigue que funcione porque, por encima de todo, al autor chileno se le da francamente bien mostrarnos cómo funciona un universo sin necesidad de perderse en largas parrafadas o farragosos flashbacks. Hay de todo eso, pero en su justa medida, la necesaria para esquivar los adjetivos negativos y que al mismo tiempo sirva para profundizar en este universo tan personal de un Jodorowsky transgresor cuando quiere serlo, divertido cuando le apetece y muy entretenido casi siempre. Es, efectivamente, ciencia ficción de Jodorowsky, y eso basta para que, independientemente del nivel de satisfacción general que proporcione a cada lector, siempre haya elementos interesantes.

Puede sonar extraño, pero el dibujo de Nicolas Fructus es muy de Jodorowsky. Quizá se deba en buena parte a sus acabados que Showman Killer encaje tan bien en el universo personal del escritor, porque en el fondo nos sentimos muy cerca de la estética de los Metabarones, incluso sabiendo que hay muchos elementos personales en estas páginas. Lo que Fructus hace es construir una arquitectura de ciencia ficción modélica, que funciona quizá mejor en la fase de diseño que en la narrativa, pero en la que resulta muy fácil confiar. El ilustrador, además, acompaña muy bien los momentos más violentos y desgarradores que tiene la historia. Se mueve mejor cuando la historia es más serie que cuando, ya en el último volumen, tiene toques de humor más evidentes, pero en todo caso deja muy buenas sensaciones. Eso es lo que hace Showman Killer, convirtiéndose en un sólido añadido a los mundos de su creador más reconocible y aportando las buenas dosis de imaginería visual que siempre necesita la ciencia ficción. Los tópicos, con este andamiaje, se llevan bastante mejor de lo que habrían podido aceptarse con otro tipo de historia, y es que Jodorowsky, bien acompañado por Fructus, sábelo que se hace para contentarnos. Que tampoco es necesario que cada obra de un autor reconocido alcance la genialidad absoluta.

El volumen incluye los tres álbumes de Showman Killer, Un héros sans coeur, L’enfant d’or y La femme invisible, publicados originalmente por Delcourt en noviembre de 2010, enero y septiembre de 2012. El único contenido extra son las portadas originales de Nicolas Fructus.

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Esta entrada fue publicada en 9 marzo, 2018 por en Alejandro Jodorowsky, Delcourt, ECC, Nicolas Fructus y etiquetada con , , .

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